El Papa Francisco I mantuvo una postura crítica ante distintas situaciones de la realidad Argentina y sus últimos reclamos públicos llegaron a distanciarlo del Gobierno nacional. Algunas de las frases más resonantes del ex cardenal Jorge Bergoglio en los últimos años acentuaron sus preocupaciones sociales, mientras que el último tiempo enfatizó su distanciamiento con el Gobierno nacional.
Las palabras de flamante Sumo Pontífice dieron cuenta de su trabajo pastoral y también de sus demandas para con la clase política argentina.
Durante una misa en Liniers, en 2001 antes de las jornadas de diciembre, Bergoglio lamentó las “contrastantes imágenes de la realidad, con pobres perseguidos por reclamar trabajo y ricos que “eluden la justicia y encima los aplauden”.
En 2002, una vez desatada la crisis, pidió a Dios que libre a los argentinos de “las internas fratricidas que desgajan la Nación”, instó a “curarse” de la ambición financiera, y fustigó a los “suficientes y orgullosos que no dejan ni las migas para alimento de los más pobres”.
En 2003, durante la Vigilia Pascual, planteó que la Patria necesita desprenderse “de las ataduras de la corrupción” y abrirse al encuentro del “nuevo camino de la esperanza”.
En 2004, en el marco de la peregrinación a Luján: “Hoy venimos a decirle a la Madre que queremos ser un solo pueblo; que no queremos pelearnos entre nosotros; que nos defienda de los que quieren dividirnos. Que queremos ser familia y que para eso no necesitamos de ninguna ideología revanchista que pretenda redimirnos”.
“Lo que hoy provoca y molesta de la Iglesia es su presencia y su propuesta de una vida distinta, una mirada diferente sobre los problemas personales, familiares y hasta sociales y políticos. Esa es la piedra en el zapato, ése es el escándalo”, planteó en 2005.
Ese mismo año pidió a los “poderosos que hagan un poquito más porque los discursos no alcanzan para revertir la Pobreza. Las actitudes sectarias en la vida sociopolítica de un país son nefastas. Separan, dividen, desencuentran”, disparó duramente el ahora Sumo Pontífice.
Ratificando su posición política en temas claves, como la interrupción voluntaria del embarazo y la muerte inducida, Bergoglio denunció en 2007 que en la Argentina hay una “cultura del descarte” por la que “se aplica la pena de muerte” mediante el aborto y la “eutanasia encubierta”. Además, alertó que se “explota y prostituye” a miles de niños.
En 2008, al cumplirse 26 años de la Guerra de las Malvinas, el flamante Sumo Pontífice reflexionó: “La herida está abierta, no termina de cicatrizar”. Ese mismo año, en el día de San Cayetano, reclamó que “la patria sea un lugar para todos”.
“El liderazgo centrado en el servicio es la respuesta a la incertidumbre de un país dañado por los privilegios, por los que utilizan el poder en su provecho, por quienes exigen sacrificios incalculables mientras evaden responsabilidad social y lavan las riquezas que el esfuerzo de todos producen”, dijo en 2010.
“No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios”, afirmó también ese año sobre el proyecto para legalizar el matrimonio entre homosexuales, lo que le valió un enfrentamiento directo con el Gobierno que encabeza Cristina Fernández de Kirchner.
Además ese mismo año Bergoglio pidió por la unidad de la Argentina, respetando la pluralidad.”Nuestro pueblo fiel está cansado de un mundo que agrede, que enfrenta a hermanos contra hermanos, que destruye y calumnia. Nuestro pueblo no quiere sacerdotes crispados. El peor riesgo, la peor enfermedad, es homogeneizar el pensamiento, el autismo del intelecto, del sentimiento, que nos lleva a concebir las cosas dentro de mi burbuja, por eso es importante recuperar la alteridad y el diálogo”, afirmó
En 2011, al hablar en la Plaza Constitución: “En esta ciudad, hay muchas chicas que dejan de jugar con muñecas para entrar en el tugurio de un prostíbulo porque fueron robadas, vendidas, traicionadas. Hoy venimos a pedir por las víctimas de trata de personas, la trata del trabajo esclavo, la trata de la prostitución. En esta plaza del barrio de María Cash venimos a pedirle a Jesús que nos haga llorar por la carne de tantos”.
“No se dejen meter el perro”, pidió al enviar un mensaje a los jóvenes en 2011. “La Argentina de 2010 tiene demasiados pobres y excluidos”.
“Nuestro pueblo tiene una fuerte conciencia de su dignidad y sabe que la única salida es el camino de los proyectos claros, previsibles, que exigen continuidad y compromiso de todos los actores de la sociedad y con todos los argentinos”, sentenció el nuevo Papa en uno de sus últimos mensajes aún como cardenal.