p06-3La asunción de Francisco Tamarit recayó en una fecha casi redonda para el kirchnerismo en su versión cristinista. Mañana se cumplirá el primer año de vida de Unidos y Organizados (UyO), la consigna y el instrumento político con el que la presidenta Cristina Fernández trató de reunir bajo su inmenso paraguas político y económico a todas las “mini tribus K” que se encontraban diseminadas por el país.
Tras el acto en la Sala de las Américas, los diferentes referentes K cordobeses se reunieron a diagramar una estrategia para el espacio político local “que supere lo electoral”, de acuerdo a lo que manifestaron tras el encuentro. No obstante cuesta creer que el mitin –que hasta ahora no tenía precedentes por su convocatoria- no haya tenido como un eje central la discusión por los comicios de medio término y sus instancias previas, internas.
Unidos y Organizados nuclea a Peronistas y no peronistas. Ortodoxos y no tanto. Dirigentes partidarios y militantes sociales. El perfil de todos ellos es variado pero el objetivo es uno sólo: ir detrás de Cristina, la conducción. Para algunos, a pesar de que la misma presidenta se desvinculó de esa alternativa, el fin es la re-reelección.
Ayer, todo el arco de Unidos y Organizados estuvo presente: referentes nacionales, locales e intendentes del interior provincial. De la reunión participaron, el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Martín Fresneda, el director de Radio y Televisión Argentina, Alberto Cantero y la rectora Carolina Scotto, ya desligada de sus funciones de gestión al frente de la UNC.
Por Unidos y Organizados capital concurrieron: José Bianchi (Kolina), Ricardo Vissani (Movimiento Evita), Marcos Amante (La Jauretche), y Andrea Estévez (La Cámpora), entre otros referentes. Por la mesa de intendentes K – que ayer por la mañana tuvo una plenario- participaron miembros de la mesa chica.
Llamó la atención la asistencia del intendente de Villa María, Eduardo Accastello. En algún momento, el ex candidato a gobernador había tenido una suerte de crisis de fe y coqueteó con el Gobierno provincial, que generaron desconfianza dentro del kirchnerismo más ortodoxo. Al parecer esas diferencias estarían saldadas.
Se cumple un año de aquel mega acto K realizado en el estadio de Vélez Sarsfield, cuando la Presidenta lanzó la consigna “Unidos y Organizados”. Ese día muchos aseguraban que era el puntapié inicial de Cristina con miras a las elecciones legislativas de 2013 como escala intermedia al 2015.
En ese momento, a nivel nacional, UyO contenía a las agrupaciones La Cámpora; Movimiento Evita; Kolina; Nuevo Encuentro; la Corriente Nacional de la Militancia; la CTA de Hugo Yasky; el Frente Transversal de Edgardo Depetri; Miles, el partido de fundó Luis D’Elía, el Partido Comunista Congreso Extraordinario (PCCE) y Segundo Centenario, además de otros espacios territoriales pequeños.
¿Cómo le fue a Unidos y Organizados a lo largo de este primer año de vida? Su accionar depende exclusivamente del pulso político de Cristina. Hay que dejar bien en claro que fue el instrumento puramente cristinista creado por la Presidenta tras el fallecimiento de Néstor Kirchner, con el fin de amalgamar a todas las pequeñas agrupaciones kirchneristas. En Córdoba todos concuerda en la lista será especialmente revisada por la Casa Rosada.
En Balcarce 50 pretendían que UyO fuera la columna vertebral del instrumento político que podía llevar a la presidenta a una posible re-reelección. El propio kirchnerismo admite que no han sido tan buenos los resultados conseguidos por el espacio, concepto que hasta ayer, podría servir para ilustrar lo ocurrido en Córdoba. Una de las razones por la que fue difícil unirse y organizarse es que entre alguna de esas agrupaciones hay diferencias importantes. Habrá que ver entonces cómo evoluciona el mitin pos asunción.
Lo más destacable de UyO en la provincia ha sido el grupo de intendentes y jefes comunales que lograron reunirse tras ese sello. Por el momento son 87 y los titulares de ejecutivos de pueblos y ciudades cordobeses los que vienen tejiendo alianzas y discursos. Una suma nada despreciables si se tiene en cuenta que en la Provincia hay poco más de 420 comunas.
Los que están dispuesto a sostener el espacio pagan el alto costo de enfrentarse con el gobernador José Manuel de la Sota, claro que a cambio de obra pública, esa que suele anunciarse con bombos y platillos en la Casa Rosada pero que no siempre se transforma en una realidad para los pueblos y ciudades del interior.
El programa “Más Cerca” es la herramienta práctica que trazó la Nación para bendecir a aquellos que profesan su adhesión al modelo. Hasta ahora, los intendentes de 3 provincias han sido beneficiados con obras y fondos en la Casa Rosada. Los cordobeses, pacientes, ya llenaron todos los formularios y esperan que su turno llegue pronto. “Antes de abril”, auguraban los más esperanzados, pero parece que se extenderá el plazo.