
De Rivas apuesta a la tierra para ordenar la agenda en un fin de año movido
Gabriel Marclé
Por Gabriel Marclé
En medio del tironeo por el Presupuesto 2026 y la tensión creciente en torno al contrato de Higiene Urbana —dos discusiones que ordenan la agenda local y ponen al Municipio bajo presión—, la decisión de Guillermo De Rivas de avanzar con la venta de 167 nuevos lotes para viviendas sociales aparece como un gesto político significativo. No solo funciona como bálsamo hacia fin de año, sino que además reafirma una intención que el intendente prometió desde el primer día: destacarse en materia habitacional, un tópico de avances modestos desde el inicio de la era peronista en el Palacio de Mójica con Juan Manuel Llamosas.
El anuncio, presentado por el propio De Rivas, apunta a consolidar una línea que la administración viene intentando instalar: incluso en tiempos de ajuste, con recortes nacionales que repercuten en la obra pública local, la política habitacional puede convertirse en una marca de la gestión. La oferta de lotes en Castelli I y II y en otros sectores complementa las 100 parcelas entregadas en Bustos y las 174 en Colombres, para totalizar 441 terrenos durante 2025, un número que el Municipio exhibe como prueba de volumen político y administrativo.
“Lo importante es seguir promoviendo estas posibilidades para la gente”, indicó De Rivas tras presentar el proyecto de venta de lotes que remitió al Concejo Deliberante, reconociendo la necesidad de responder a la alta demanda de vivienda en la ciudad. En un año y cuatro meses de gestión, el intendente acumuló acciones —subastas, continuidad de loteos y otros anuncios— que busca consolidar hacia 2028 como una de sus marcas de gestión, algo que su antecesor peronista no logró en dos mandatos: Llamosas fue el intendente de la obra pública, pero no de la vivienda.
En el plano político, el movimiento no es inocente. Llega mientras parte del oficialismo admite que el Municipio enfrenta “la tormenta perfecta”: caída de recursos, presión económica interna y una discusión áspera con la oposición por los números del próximo año. La presentación de los nuevos lotes opera como un mensaje hacia adentro y hacia afuera: la gestión intenta sostener agenda propia en un contexto que amenaza con desbordarla.
El subsecretario de Hábitat, Pablo Bertea, reforzó esa idea al señalar que, en un contexto “adverso”, sostener operatorias vinculadas al acceso a la tierra es casi —en palabras del funcionario— un acto de resistencia municipal. El esquema de financiamiento —con descuentos por pago de contado o con la opción de abonar el 50% inicial— y la división por segmentos (sectores populares y medios) buscan mostrar realismo económico sin abandonar la consigna de inclusión.
Pero el caso de Río Cuarto no se analiza en el vacío. En la región, otros municipios han acelerado sus planes habitacionales, como Santa Catalina, que esta semana anunció el financiamiento del 100% para el plan de 800 lotes que impulsa la gestión de Maximiliano Rosseto, uno de los desarrollos más extensos en marcha en el país. Esa comparación —inevitable en un año donde el termómetro político comienza a moverse de cara a 2026— eleva la vara y De Rivas busca concretar avances para que la agenda habitacional sea uno de los pilares de su identidad política.
El intendente parece leer ese tablero. La decisión de volcar todo lo recaudado por la venta de los lotes a la compra de nuevas tierras y a inversión en infraestructura apunta a instalar un círculo virtuoso: suelo que se activa, vecinos que acceden y un municipio que se capitaliza. Una lógica que también responde a un problema silencioso: los lotes ociosos generan costos y molestias a la ciudad, y no aportan al fisco. La decisión también permite mostrar gestión en un área donde el retorno es rápido y medible, algo escaso en tiempos de restricciones presupuestarias.
Con el sorteo como mecanismo de asignación —una herramienta que le permite mostrar transparencia en tiempos donde cualquier ventajismo se paga caro—, el Municipio apuesta a cerrar el año con una señal política clara: aun en un escenario de ajuste, es posible sostener una política pública capaz de exhibir volumen, impacto directo y diferencia con el pasado reciente.
El desafío, como siempre, será sostener esta agenda en el tiempo. Especialmente cuando la comparación con otros momentos de la ciudad —la gestión de Juan Jure y sus planes de vivienda social— vuelve a escena, y cuando la discusión caliente del Presupuesto y la Higiene Urbana recuerda al oficialismo que ninguna buena noticia se disfruta sin turbulencias.


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