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title: "Milei y Álvarez destruyen, la UNC construye: obras en medio del recorte"
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description: "La Universidad Nacional de Córdoba avanza con mejoras edilicias y restauración patrimonial, desafiando el contexto de ajuste libertario. En pleno recorte presupuestario y con salarios docentes por el piso, la Casa de Trejo reafirma una gestión que, sin estridencias, apuesta a la inversión en infraestructura. En paralelo, el paro docente universitario sigue activo."
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date_published: "2025-07-25T00:08:00-03:00"
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# Milei y Álvarez destruyen, la UNC construye: obras en medio del recorte

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**Por Francisco López Giorcelli**

En tiempos donde el discurso oficial pregona motosierra y déficit cero como dogmas incuestionables, la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) avanza, con perfil bajo pero determinación política, en obras de infraestructura clave para su comunidad educativa. La paradoja es evidente: mientras el gobierno nacional exhibe su indiferencia por la educación superior pública con un ajuste que amenaza su funcionamiento, una de las universidades más grandes del país invierte en mejorar sus espacios, restaurar patrimonio y planificar el futuro.

Esta semana, la UNC difundió una serie de avances en distintas áreas del campus. Las obras no son menores ni simbólicas: implican reconfiguraciones estructurales, puestas en valor y trabajos de preservación patrimonial. En el corazón del proyecto, conviven dos ejes: por un lado, la mejora de las condiciones edilicias y funcionales para estudiantes, docentes y nodocentes; por otro, la defensa de un acervo arquitectónico que forma parte de la identidad de la universidad pública más antigua del país.

Las imágenes difundidas por la gestión de John Boretto muestran progresos concretos en múltiples frentes: mejoras en el Campus Sur (Ciudad Universitaria), renovación del Pabellón Argentina, puesta en valor de inmuebles históricos en el casco céntrico, y adecuaciones para garantizar accesibilidad, eficiencia energética y sostenibilidad.

“Frente al contexto de emergencia presupuestaria que atraviesa el sistema universitario nacional, la UNC mantiene una planificación sostenida que permite continuar con obras de infraestructura en distintos sectores del predio universitario”, señala el comunicado oficial. Aunque la frase parece neutra, encierra un mensaje político: en medio del vaciamiento presupuestario, la Casa de Trejo gestiona, planifica y ejecuta.

**Campus y patrimonio**

El impacto de las obras es múltiple. En Ciudad Universitaria, uno de los focos es la ampliación de aulas y laboratorios en diversas facultades, con una lógica que prioriza el uso eficiente de los recursos y la proyección de nuevas carreras. Al mismo tiempo, se concretan tareas de mantenimiento estructural largamente postergadas, incluyendo refacciones sanitarias, accesos para personas con discapacidad y mejoras de conectividad.

En el centro, donde la UNC mantiene una fuerte presencia institucional, los trabajos están concentrados en edificios históricos que demandan intervenciones delicadas. El Colegio Monserrat, el Rectorado y otros espacios vinculados a la Manzana Jesuítica reciben trabajos de preservación, con asesoramiento técnico especializado y financiamiento gestionado a través de múltiples fuentes.

La UNC evita exhibir un discurso de confrontación explícita con el gobierno nacional. Pero cada ladrillo que se coloca, cada aula que se renueva, cada espacio que se adapta a nuevos desafíos pedagógicos, constituye en los hechos una respuesta política a una administración que considera al sistema universitario como un gasto innecesario, cuando no como un enemigo ideológico.

**¿Gestión o resistencia?**

Que una universidad logre sostener este tipo de obras en medio de un ajuste tan severo no es un dato menor. Aunque algunas partidas provienen de fondos con ejecución plurianual, es evidente que la administración de Boretto logró mantener márgenes de autonomía financiera que le permiten priorizar obras sin comprometer el funcionamiento general.

La clave está en la planificación de mediano y largo plazo, algo que contrasta con el cortoplacismo extremo del gobierno nacional. La UNC ha trabajado en gestiones anteriores para consolidar un modelo de administración eficiente que hoy le permite resistir los embates del ajuste sin caer en la parálisis.

No obstante, el escenario general es crítico. El presupuesto prorrogado de 2023 –que el Ejecutivo se niega a actualizar– coloca a las universidades en un estado de asfixia financiera que compromete desde la compra de insumos básicos hasta el pago de servicios. La mejora edilicia, por sí sola, no alcanza a garantizar el pleno derecho a la educación.

**Silencios y decisiones**

Desde el punto de vista presupuestaria, la UNC transita una cuerda floja. La gestión oficialista, respaldada muchas veces por el gobierno Provincial y Municipal de Córdoba, ha evitado confrontaciones abiertas con el gobierno libertario. Su estilo contrasta con el de otras universidades del país aunque vienen impulsando posicionamientos más duros desde el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

De todas formas, la elección de mostrar las obras en este momento no es casual. En un contexto donde se discute el desguace del Estado, la universidad pública busca mostrar que no solo enseña, investiga y forma profesionales, sino que también planifica, construye y cuida su patrimonio. Es una forma sutil –pero efectiva– de marcar la diferencia entre destrucción y construcción, entre ideología y gestión.

**Paro docente: una protesta que persiste**

En paralelo a estas obras, la comunidad universitaria atraviesa semanas de tensión. La Asociación de Docentes e Investigadores Universitarios de Córdoba (ADIUC) mantiene una medida de fuerza activa, con paros convocados para los días 21, 28 y 29 de julio, en coordinación con la federación nacional CONADU.

El reclamo es claro: salarios congelados desde diciembre de 2023, pérdida de poder adquisitivo que ya supera el 50%, y la negativa del gobierno a abrir una mesa paritaria real. “No hay universidad de calidad con salarios de pobreza”, insisten desde el gremio.

Mientras los edificios se renuevan y las obras avanzan, las aulas siguen vacías. La contradicción es profunda: se invierte en infraestructura, pero se precariza el trabajo docente. La UNC, en ese marco, apoya los reclamos sin cortar puentes con Nación (por cuestiones institucionales), aunque cada vez se hace más difícil sostener la moderación frente a la paupérrima gestión del secretario de políticas universitarias Alejandro Álvarez.

En definitiva, la UNC exhibe, en estos días, una postal compleja: obras que avanzan a pesar del ajuste, una gestión que elige avanzar en la planificación estructural y un sistema que sigue en estado de emergencia. En medio de la tormenta, la universidad pública demuestra que todavía puede construir futuro. Pero ese futuro, sin financiamiento adecuado y sin reconocimiento al trabajo docente, seguirá estando en riesgo.

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