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title: "El nuevo gabinete de Heráclito"
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description: "La rotación de piezas en el Ejecutivo dejó a pocos sobrevivientes del equipo original del Milei, incorporando a expertos en el dialecto de la casta."
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date_published: "2026-03-10T00:13:00-03:00"
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  - "gabinete"
  - "Mahiques"
  - "Milei"
author_name: "Javier Boher"
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# El nuevo gabinete de Heráclito

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La semana pasada se dió un nuevo cambio de figuras en el gabinete que pasó completamente desapercibido para los ciudadanos comunes, pero que fue muy criticado por los opositores al gobierno. Juan Bautista Mahiques, muy conocido para kirchneristas y porteños, fue designado para suceder a Mariano Cúneo Libarona frente al ministerio de Justicia.

Ese día circuló una foto sobre uno de los primeros discursos de Milei como presidente, aquel en el que Sturzenegger aún no tenía cartera pero resaltaba con su saco gris claro entre todos los que acompañaban al presidente mientras dirigía unas palabras a todos los argentinos. De las doce personas que rodeaban a Milei ese día, nueve ya abandonaron el ejecutivo, algunos quedando completamente fuera del gobierno.

En tiempos de Alberto escribí una nota titulada “El gabinete de Heráclito”, a raíz de una situación similar de cambio de nombres que marcaba la pauta de que el gobierno que estaba gobernando no era el mismo que había asumido en diciembre, sino otro. Hoy pasa algo más o menos parecido, aunque la fuerte figura presidencial hace que se note un poco menos. Quizás también se nota poco porque la gestión se apoya sobre dos caras visibles que acaparan toda la atención, Federico Sturzenegger y Luis Caputo, dos de los sobrevivientes. La tercera es Sandra Pettovello, quien es importante para la gestión, aunque con un menor nivel de conocimiento.

Del resto, Patricia Bullrich y Luis Petri cambiaron de lugar, pasando al Poder Legislativo, una forma delicada de sacarlos del medio prometiendo recompensas futuras.

Guillermo Ferraro, Eduardo Rodríguez Chirillo, Javier Herrera Bravo, Nicolas Posse, Mariano Cúneo Libarona y Mario Russo ya no están en ningún lado, atrapados también por las internas entre Santiago Caputo y Karina Milei, que se disputan el rumbo del gobierno desde lugares sin tanta visibilidad. Ellos son los constructores políticos de la gestión, aunque aparentemente con visiones diferentes sobre rumbos y estrategias.

En cualquier caso, lo que empieza a evidenciarse es que a los ojos del presidente, todo lo que atañe al gobierno es lo que sucede en esos tres ministros que se mantienen en el organigrama, mientras que el resto responde a las otras patas del “Triángulo de Hierro”, como bautizó a esa mesa que integra con Caputo y su hermana.

La movida de **Mahiques**se inscribe en línea con la necesidad de contar con buenos operadores judiciales para resolver los problemas que tienen varios funcionarios en Tribunales, incluido el propio presidente (del que trascendió la existencia de un acuerdo previo con Hayden Davis, el principal acusado en el caso Libra).

Otra polémica vinculada a Mahiques es la referida a la investigación en curso sobre el tema AFA, con ciertas maniobras que se interpretan como un guiño a Tapia y Toviggino. Aunque el domingo el presidente de la nación negó esto y dijo que iría preso todo el que sea culpable, la conjetura lógica es que libera un poco la presión sobre el grueso cuello de Tapia para demostrarle que está dispuesto a llegar a un acuerdo para conseguir la aprobación de las Sociedades Anónimas Deportivas.

En ese sentido Milei sería como Trump en Venezuela, que removió al dictador para tener con quien negociar, no para que vuelva la democracia. Probablemente el presidente prefiera aprovechar el orden jerárquico y la disciplina de los dirigentes de fútbol sometiendo a su líder a una negociación, antes que hundir todo en la anarquía de una guerra directa que no podría ganar.

Los cambios del gabinete demuestran que la gestión obliga a elegir intérpretes hábiles en el dialecto de la casta.

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