---
canonical_url: "https://diarioalfil.com.ar/contenido/20656/caras-y-caretas-cordobesas"
title: "Caras y caretas cordobesas"
article_type: "Article"
description: "Conceptos de Ricardo Rojas en sus breves páginas dedicadas al teatro colonial argentino, se pueden ilustrar con datos sobre algunas formas teatrales primarias como los diálogos escenificados en voz alta y sobre una que otra comedia, en el colegio jesuita."
main_image: "https://diarioalfil.com.ar/download/multimedia.normal.8c0a702866f74178.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp"
date_published: "2026-03-11T00:01:00-03:00"
date_modified: "2026-03-10T21:02:06-03:00"
tags:
  - "Córdoba"
  - "Córdoba en el siglo XVII"
  - "Ricardo Rojas"
  - "San Francisco Javier"
  - "teatro colonial en Córdoba"
  - "Trejo"
author_name: "Víctor Ramés"
author_url: "https://diarioalfil.com.ar/usuario/9/victor-rames"
category_name: "Cultura"
category_url: "https://diarioalfil.com.ar/categoria/7/cultura"
---

# Caras y caretas cordobesas

![Ilustración-Córdobers---Caras---Ricardo-Rojas-2-b](/download/multimedia.normal.8c0a702866f74178.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

*Ricardo Rojas, pensador y estudioso del teatro colonial.*

**Ricardo Rojas y el teatro colonial en Córdoba (Segunda parte)**  
El estudio de Ricardo Rojas sobre El teatro en la colonia argentina, inserto en el segundo tomo de la Historia de la Literatura Argentina, invita a apreciar la centralidad de Córdoba en el siglo XVII. Dice:   
“Las Constituciones de la Universidad de Córdoba disponen que la institución ha de tener un teatro para sus actos literarios. Se refiere a él la constitución 61 del padre Rada, que dice así: «Hase de procurar que para los actos, principalmente de la ignaciana, se señale un buen teatro en el patio de nuestras escuelas, el cual tendrá sus asientos altos en que se asienten los doctores y enfrente de la cátedra el del padre rector; tendrá también asientos aparte para religiosos y caballeros, y se adornará para el día de los actos con alfombras y tapetes, bufetes y algunas buenas colgaduras; pero con advertencia que este ornato no ha de estar a cargo del colegio de la Compañía sino del graduando como también el acompañamiento con que deben ir a su casa y volver a ella para recibir los grados.» Si bien se mira, este tablado de las antiguas fiestas universitarias es el mismo que ha sobrevivido en el salón de actos de los colegios jesuíticos y en el estrado de nuestras modernas colaciones universitarias.”

Está bien orientado el panorama mencionado por Rojas, sobre lo que ocurría en las casas de estudio jesuitas, en particular en la ciudad de Córdoba, capital de la Provincia Jesuítica del Paraguay. Esto se puede precisar con datos provistos por el historiador de la Compañía de Jesús, padre Lozano, sobre la primera representación de que se tiene noticia en la ciudad de Córdoba. Se trató de un coloquio, composición literaria considerada teatral por su formato de diálogo escrito que representaban dos lectores en voz alta. La misma se produjo cuando fue escenificado el jubileo por la canonización del fundador de la orden, Ignacio de Loyola, el 3 de diciembre de 1609. Para asistir, viajó a esta ciudad el Padre Provincial, Diego de Torres y se hicieron los festejos. De todo ello anotó Pedro Lozano un humilde detalle: “en Córdoba salió muy a gusto de todos un Coloquio ingeniosísimo de la Vida del Santo, con lo que se celebró esta Función”.  
El mismo sacerdote jesuita provee en su Historia de la conquista del Paraguay, Rio de la Plata y Tucumán, una anotación valiosa para una cronología del teatro en Córdoba, fechada en el año 1614, en ocasión de visitar esta capital el Obispo Fernando de Trejo y Sanabria. La venida del prelado tenía por objeto “admitir a la profesión religiosa a las primeras fundadoras del Convento de Santa Catalina”. En aquella ocasión, Trejo visitó el Convictorio de San Francisco Javier y se interiorizó de los avances de los treinta alumnos que estudiaban allí, de quienes el Obispo ponderó su “extraordinario recogimiento, devoción y aplicación al estudio, de que dieron buen espécimen en un elegante Diálogo, Oraciones, Composiciones, y otros Ejercicios Literarios, que le hicieron para festejar la venida de Su Ilustrísima”. Y una siguiente escenificación, en sentido más propio, se señala diez años más tarde, al representarse una comedia en el Colegio de la Compañía, en ocasión de celebrarse la Fiesta de San Francisco Javier de 1624.

**Retornamos a Ricardo Rojas, quien afirma con propiedad:**  
“Ocurrió a veces que dentro de esos colegios y quizá en aquel teatro, se hicieron representaciones escénicas, de inofensivo recreo o de edificación moral, compuestas por los maestros, que eran clérigos, y a veces por algún discípulo aventajado y precoz. Pero de aquello no han quedado sino rastros borrosos. Posible es que allí se representaran también, en días de buen humor, algunos autos de Calderón; quizá también algunos entremeses o pasos de comedia. En las ceremonias oficiales, recitaron allí los doctores, alguna «elegante oración latina», según lo prescriben las constituciones, o alguna poesía alusiva a los fastos de la Iglesia.”

Un caso que aporta hechos a las palabras de Rojas, uno que exhalaba el buen humor de la comedia, aunque agriado por el escándalo de un detalle, fue encontrado gracias a la labor de archivista de Efraín Bischoff. Este historiador dio con una carta enviada el 20 de noviembre de 1687 al Padre Provincial Torás Dombidas por el Padre General Tirso González, jesuita de Córdoba. Allí se mencionaba la escandalizada rabieta que había tenido lugar en el colegio jesuítico de Córdoba, tres años antes. Según se explica, contrario a órdenes y advertencias dadas y de hechos reprobados en una pasada fiesta de San Francisco Javier, en la de 1684 el general jesuita denunciaba que “se representó una comedia dentro del patio del claustro del Colegio de Córdoba, a que añaden una circunstancia bien agravante, y es que en una capilla, que tiene dos ventanas y dos puertas a dicho patio, todas abiertas, y de donde se puede registrar lo principal de nuestra habitación, estuvieron unas Señoras para ver la comedia. Nos ha causado grave dolor esta noticia, y tanto mayor extrañeza, cuanto quien había de celar la observancia de tan justificados órdenes, que es el Provincial, fue quien abrió la puerta con su permisión para que entrase en una casa tan observante, y seminario de nuestros Hermanos, tan conocido desorden; y se dice que contra la voluntad de Padre Rector que era el Padre Baeza V. R. esté advertido de que no se permitan estas representaciones, que de nuevo con severidad prohíbo”.  
Seguramente no todos los jesuitas compartirían la noción de “desorden”, ni les interesase vedar la representación, de vez en cuando, de una comedia. Pero la verticalidad del poder no era discutida hacia el interior de la orden. En todo caso, no sorprende que el dispositivo de prohibir se mostrase particularmente ceñido en la adusta e inflexible Córdoba.

---

*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
