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title: "Linterna de los afiebrados"
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description: "El bar Tonos y Toneles, que fuera regenteado en sus orígenes por Tito Acevedo, conmemoró su cincuentenario el miércoles de la semana pasada con un evento que se concretó en el Teatro Comedia y que tuvo como animadores a algunos de los que habían desfilado por su escenario, mientras en las butacas se repartían sus antiguos parroquianos."
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date_published: "2026-04-23T00:03:00-03:00"
date_modified: "2026-04-22T20:29:33-03:00"
tags:
  - "Teatro comedia"
  - "Tito Acevedo"
  - "Tonos y Toneles"
author_name: "J.C. Maraddón"
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category_name: "Cultura"
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# Linterna de los afiebrados

![ilustra-tito-acevedo](/download/multimedia.normal.a2c503964fca892d.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

Si bien es habitual que se realicen homenajes de diverso tipo cuando se cumplen aniversarios redondos, no se da tan seguido que esos reconocimientos se les presten a lugares que han tenido alguna trascendencia, y mucho menos si en esos sitios han funcionado bares o pubs. Por supuesto los nombres de esos recintos quedan en la memoria de quienes supieron frecuentarlos, como parte de su historia sentimental; pero de ahí a que luego se le rinda un tributo especial y que se efectúe una acción colectiva en su honor, hay una distancia importante que torna improbable la realización de semejante ceremonia.

Considerando que la mayoría de las expresiones musicales tienen su inicio en locales pequeños sin demasiada fama, es lógico que, una vez consagrados quienes actuaban en ese marco, se traslade también el renombre al escenario donde se hicieron fuertes. Luego de producida esa investidura, el lugar adquiere una reputación que lleva a que muchos quieran presentarse allí, como paso previo a la escalada hacia un mejor posicionamiento en la evaluación de la gente. Se trata de procesos que han sido naturalizados como intrínsecos al panorama cultural de las sociedades contemporáneas, en especial dentro del ámbito urbano.

Cuando los Beatles debutaron en el Cavern como simples aficionados, tenía para ellos una gran significación tocar en el que se contaba entre los pubs más concurridos de la ciudad de Liverpool. Pero tiempo después, al erigirse el cuarteto en la banda más popular del planeta, el Cavern tomó un carácter mítico, y para las siguientes generaciones ese sótano oscuro y lúgubre se posicionó como el arjé de una leyenda rockera que trascendió lo musical, para instalarse en el imaginario juvenil como la catapulta desde la cual fue lanzado al infinito un desafío al que el paso de los años no ha conseguido acallar.

Del otro lado del océano, en Nueva York, el CBGB se constituyó casi sin quererlo en el epicentro de la movida punk, sobre todo a partir de las performances de The Ramones, un grupo que con su sonido básico y rugiente iba a abrir las puertas a una nueva era en el periplo del rocanrol. Apenas unos años más tarde, esa tendencia se iba a asentar en Londres, con la aparición de formaciones que compartían algo de esa renovación estética que había encontrado en el CBGB el ámbito donde pudo expresarse sin temor a represalias.

En Córdoba, así como Pétalos de Sol, caverna rockera por excelencia, festejó hace unas semanas sus treinta años de vigencia, ha habido días atrás otro cumpleaños que mereció una fiesta, aunque esta vez se trataba de un reducto que más bien privilegiaba al género folklórico y que hace mucho cerró sus puertas, pero que sigue vivo en el recuerdo de muchísimas personas. Tonos y Toneles, regenteado en sus orígenes por Tito Acevedo, conmemoró su cincuentenario el miércoles de la semana pasada en un evento que se concretó en el Teatro Comedia y que tuvo como animadores a algunos de los que habían desfilado por sus tablas.

En tan emotiva convocatoria no podían faltar ingredientes como la nostalgia y el duelo por los que fueron quedando en el camino, pero primó la alegría del reencuentro de los artistas entre sí, y también de los antiguos parroquianos de esas veladas sin fin, que arrancaron cuando la ciudad se sumía en la oscuridad de la dictadura. Como una linterna de los afiebrados (parafraseando la canción de Os Paralamas), Tonos y Toneles supo arropar a los noctámbulos que iban en busca de un refugio para soñar, y por eso ya ha derrotado al olvido.

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