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description: "La noticia del Ejército buscando trocar membrillos por repuestos para camioneta expone la miseria en la que se encuentran las fuerzas"
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author_name: "Javier Boher"
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# Tres pastelitos

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*Inteligencia artificial*

Hace un par de semanas falleció Luis Brandoni y se llenó de homenajes que recordaron su extensa, prolífica y variada carrera. Sin embargo, lo más recordado es la icónica escena de Esperando la Carroza en la que siente lástima por las tres empanadas que estaban por almorzar las personas que acababa de visitar. “Qué miseria”, remata la escena comiéndose una.

El martes a la noche nos enteramos de una licitación insólita en el ámbito de las Fuerzas Armadas. El Ejército ofrece permutar una tonelada de membrillos cosechados en el campo de Remonta y Veterinaria por repuestos para una pickup Chevrolet S10 que está en San Rafael, Mendoza.

La situación es más o menos insólita para los que no seguimos de cerca el estado de las fuerzas armadas, pero de ninguna manera podríamos decir que nos sorprende. Es una combinación entre los años de abandono, el deterioro lógico del material con mal mantenimiento y la grandes extensiones de tierra en manos de las fuerzas. Este último punto siempre se justificó a partir de las eventuales necesidades de proveer alimentos a los soldados, lo que no tiene mucho sentido en un país que produce muchos más alimentos de los que necesita.

Desde el entorno de la defensa se ocuparon de aclarar que esto es algo habitual, que ha ocurrido en otras ocasiones y con otro tipo de productos, como alfalfa o maíz. Ninguna justificación impidió que la gente lo aprovechara para hacer política. Para los que se la pasan diciendo que estamos en una crisis económica y de empleo como la de 2001, esto recuerda a los viejos clubes del trueque, que finalmente terminaron reconociendo la importancia del dinero al crear sus propios sistemas de créditos y vales.

En este caso la situación es al revés. Como el Ejército no consiguió vender el producto, se tira el lance a ver si consigue a alguien que le sobren repuestos de camioneta, que le guste mucho el dulce de membrillo y que además tenga el hobby de hacerlo en su casa.

## El Estado de las fuerzas

Casualmente, este fin de semana el ciclo de entrevistas de Rosendo Grobocopatel tuvo como invitado a Andrei Serbin Pont, politólogo especialista en temas de defensa, quien repasó los puntos más importantes de la política del área. De la interesante charla entre ambos se pueden sacar algunas cuestiones en claro respecto a qué está pasando y por qué estas cosas son normales.

Lo primero es que durante años se desfinanció a las tres armas. No fue solamente una cuestión de tratar de debilitar al monstruo que había condicionado la democracia del siglo XX, sino también un reflejo del empobrecimiento argentino y el cambio de prioridades para la gente y los políticos.

Segundo, recuperar niveles acordes a la extensión e historia del país va a llevar años, más cerca de una década que de un lustro. Las capacidades materiales preocupan, pero la caída en el nivel de ingresos del personal (cobran menos que las fuerzas de seguridad) y los problemas de cobertura de la obra social amenazan al recurso humano, muy importante para la reconstrucción.

Tercero, si Argentina quiere empezar a pensarse como un actor global relevante, un lugar pacífico y proveedor de materias primas en medio de conflictos que interrumpen la paz y cooperación en el mundo, debe fortalecerse militarmente. No alcanza con pensar que no tenemos hipótesis de conflicto (que se puede poner en duda ahora que la naturaleza de la guerra cambió): la mejor manera de que nadie se quiera meter con vos es infundir respeto por las posibles consecuencias de que te desafíen.

## Un problema de capacidades

Ayer se desató una ola de indignación porque el gobierno firmó un acuerdo con Estados Unidos para que éste custodie el Mar Argentino. El nacionalismo que llenó Fabricaciones Militares, Fadea y Tandanor de ñoquis y comunicadores puso el grito en el cielo por lo que considera una cesión de soberanía. Esto es lo que pasa cuando se está desatando una nueva Guerra Fría, tenés el mayor litoral marítimo del mundo y no tenés la capacidad de cuidarlo. Basta recordar la tragedia del ARA San Juan, nuestra propia crisis del Kursk, que despertó el orgullo militar argentino que llevaba décadas dormido.

Hay algo de esquizofrenia en las personas que creen que podríamos tener una nueva guerra por Malvinas y al mismo tiempo consideran muy peligroso volver a equipar a las fuerzas. Tienen una rabia acumulada que se manifiesta siempre de la peor manera posible, creyendo que los militares deben pintar cordones y cortar el pasto como los servidores urbanos y no fortaleciendo el músculo militar, preparándose para la guerra (que implica desaprender que matar está mal).

No conozco de seguridad, de defensa, ni de armas, pero no hace falta ser un erudito para darse cuenta de que el rumbo que traíamos estaba errado, al punto de poner al Ejército a trocar membrillos para poder poner en marcha una camioneta. A eso lo debería hacer un quintero de Caroya, no el ejército que debería estar disputando el liderazgo militar regional. ¿Membrillo del Ejército? Tres pastelitos… qué miseria.

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