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title: "El presidente y sus audios hot"
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description: "La viralización de supuestos mensajes del presidente para una señorita muestra que la oposición confunde la escala de los problemas"
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date_published: "2026-05-22T00:06:00-03:00"
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author_name: "Javier Boher"
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# El presidente y sus audios hot

![diagonal-audios-y-twt](/download/multimedia.normal.97e29b17dfe361ed.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

No escuché los audios de Milei, apenas si leí algunos comentarios sobre el tono de lo que allí se escucha. Algunos dicen que salió de los servicios de inteligencia por culpa de la interna, mientras que otros dicen que es producto de la inteligencia artificial. Sea el caso que sea, la idea es largarlo en un momento en el que pueda afectar al presidente.

Mover la atención a temas personales es parte de la política actual, esa que busca que la atención gire en torno a acciones ajenas al área y más próximas a lo emocional. Los que lo difunden pensando en perjudicar al presidente se olvidan de que las acciones no son en sí mismas buenas o malas para un político, sino que adquieren esa condición según cómo lo interpreta la gente en un determinado momento.

Si tomamos como ejemplo al ex presidente Alberto Fernández la cosa es clarísima. A pesar de que la oposición trató de afectar su popularidad con su video empujando a un jubilado o con el otro discutiendo en un shopping, el hombre llegó a presidente. Lo afectó muchísimo la foto en Olivos (aunque la gestión ya venía mal) y sus varias metidas de pata declarando (como la de los mexicanos, brasileños y argentinos, o la de confundir el adjetivo de la Garganta Poderosa).

Irónicamente, recuperó parte del brillo previo a la presidencia con las noticias sobre la supuesta circulación de señoritas que le iban a hacer compañía a la quinta presidencial o por el audio en el que dice que la película de la amiga de Fabiola era malísima. Volvió a ser el tipo común, fana del bicho y profe de la UBA que había enganchado a la gente en campaña, alguien con quien los votantes se podían identificar.

Creer que en un país que ignora la salud mental de su población la gente va a dejar de votar a Milei por loco es no entender dónde se está parado. Las prioridades de la gente suelen pasar por el bolsillo, de allí que el resto de las cosas sólo sean importantes para menos de un tercio del electorado, que rara vez puede dar vuelta una elección. Si a eso se le suma el perfil del votante libertario (propenso a mensajes del estilo de los supuestos mensajes enviados por el presidente) y el descenso en los niveles educativos de la gente, indignarse por las expresiones vulgares del presidente no tiene mucho gollete. Era lógico suponer que casi 20 años después del “alica, alicate” de De Narváez podía pasar algo como lo que estamos viendo.

No se trata de los gustos personales. El hecho de que Milei mande mensajes desagradables como los que se le atribuyen no cambia la realidad de que el apoyo o castigo a una gestión pasa por la suma de las voluntades de mal ciudadanos y no por la interpretación aislada que puede hacer cada uno. Esa es la parte en la que trabajan los políticos, tratando de convertir esas sensaciones individuales en una sensación colectiva, colando además un mensaje o una alternativa. Es algo que todavía está fuera del alcance de la oposición, que ingenuamente siente que los pilotos presidenciales ya tienen el helicóptero en marcha porque la renuncia es inminente.

No creo en la vida privada de los políticos, aunque sí creo que no es eso lo que debe pesar a la hora de evaluar las gestiones. El puritanismo con el que quieren correr al presidente contrasta fuertemente con la historia de los que lo critican, que durante años se pudieron mantener en el poder a pesar de incluso haber llegado a libar pechos en una sesión de diputados. Prefiero que sean decentes y tengan decoro, pero a los gobiernos los define la voluntad de la mayoría, que cada vez es más parecida a quien hoy ejerce el poder.

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