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title: "Caras y Caretas Cordobesas"
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description: "Cuando Fader se hallaba cerrando su exposición en Montevideo, el semanario porteño publicaba, el 22 de junio de 1918, una nota reflejando la buena recepción obtenida por el artista en el ambiente cultural de la capital uruguaya."
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date_published: "2026-07-22T00:03:00-03:00"
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author_name: "Víctor Ramés"
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# Caras y Caretas Cordobesas

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## **Las tres décadas expuestas de Fader (Décima parte)**

En una carta desde Córdoba de abril de 1918, le refería Fader a su marchand, Federico Müller, las dificultades que le oponía el clima serrano para avanzar en su obra, con vistas a Montevideo. Lo aporta en su libro Rodrigo Gutiérrez Viñuales:

“Estoy simplemente desesperado con el tiempo inestable. Salgo, vuelvo a salir y no puedo seguir mis telas. En mi vida he visto semejante tiempo y conste que no me asusto tan fácilmente. Deprime mi espíritu saber que urge mandar los cuadros para Montevideo y es inútil... lo curioso es que con ocho días de tiempo regular estaría del otro lado y creo que son cosa que valen la pena.”

En la capital uruguaya su obra generó reacciones muy favorables. Desde la capital uruguaya le escribía a Müller: “Bastante gente a pesar del tiempo horrible. Artísticamente un exitazo; los diarios macanean en grande; les cuesta decir la verdad y se comprende; pero tendrán que largarla. De venta nada concreto; tal vez mañana... Quiero irme lo más pronto posible... Estoy harto...”

Evidentemente, su retiro cordobés lo había convertido en un artista solitario y no disfrutaba de la ceremonia social que acompañaba la actividad de exponer. También encarnaba el pintor un ánimo sufrido, ya fuera debido a los problemas económicos, como al padecimiento de sus vías respiratorias.

La crónica y la entrevista que daba a conocer “Caras y Caretas” en junio de 1918 calificaba la exposición en Montevideo como un triunfo, e insertaba algunos conceptos dados por Fader al corresponsal:

“Buscó Fader el contacto mayor con la naturaleza, para lo cual hubo de alejarse de los hombres. A esa vida de contemplación, de observación panteísta, cree deber gran parte, sino todo lo que vale ahora, Y asevera:

«—De año en año bajaba de mi retiro en la Cordillera, para exponer los nuevos cuadros. Y fue entonces cuando me di cuenta de que lo aprendido en Europa (había tenido medalla de oro en la Escuela Real de Munich) no era de utilidad directa para interpretar lo que tenía delante.»”

Esa última aseveración de Fader es impresionante. Había manifestado en una entrevista del año anterior, ya citada, que no era a su técnica que debía dirigirse la atención para apreciar su obra, sino a la captación de una mirada interior. Confesaba, de alguna forma, que el paisaje que lo inspiraba requería de una reformulación artística, incluso de un reenfoque diverso de la “mirada europea”.

Para precisar esa etapa de autoconciencia del artista, se puede leer en la nota de “Caras” la síntesis de su alejamiento forzado de la pintura, durante el período mendocino:

“Tenía bajo mis órdenes mil empleados. Muerto mi padre, era necesario llevar la concesión, que representaba millones, adelante. Sucedió todo lo contrario. Quedamos los de la familia en la calle. Tres años se hundieron sin agarrar yo los pinceles. Pudo perjudicarme el alejamiento. No fué así. Al reanudar las tareas pictóricas (y esta vez para vivir a su cuenta) noté con el consiguiente asombro, que valía infinitamente más, por lo sensitivo, y por lo original de mi procedimiento.”

## **Sobre el halo desdichado del artista, opinaba el corresponsal del semanario:**

“Dice un filósofo «que el dolor siempre busca la noble consolación del arte, que la aumenta deliciosamente o lo adormece». Y yo quiero creer que sin el quebranto, Fader no hubiera sido nunca este intenso artista, para quien parece reservado el laurel triunfal de los raros elegidos.”

El 18 de junio cerraba la exposición de Fader en Montevideo, y entre importantes muestras de admiración, y floja atención periodística, dejó esa capital para regresar a su santuario campestre. Solo había podido vender en Uruguay una de sus obras.

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