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title: "Periodistas, loros y mosquitos"
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description: "Otra vez Milei cargó contra los periodistas, señal de que le molesta el zumbido de críticas que despierta ."
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author_name: "Javier Boher"
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# Periodistas, loros y mosquitos

![diagonal-01-10-26](/download/multimedia.normal.985f933a6e784b99.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

Los que trabajamos en los medios tenemos que tener el cuero duro. No hay otra posibilidad. De alguna manera hay que aprender a ignorar las críticas o los señalamientos que pueda hacer el resto de la gente, especialmente los políticos.

Hace muchos años, en una charla que dio Jorge Lanata en una institución educativa vinculada al periodismo, sino algo que me quedó grabado: el periodismo debe incomodar, porque si no lo hace no es periodismo, es propaganda. Las redes sociales han desdibujado esto, principalmente por los aprietos económicos en los que se encuentran los medios tradicionales, que sobreviven cada uno a su modo. Algunos buscamos producir contenido de calidad y otros eligen que los sostenga algún mecenas (público o privado). Esta segunda opción suele terminar de la manera más obvia posible: ningún perro muerde la mano de quien le da de comer.

Esto es tan visible que afecta la capacidad de los medios para mantenerse fuera de la grieta. Inevitablemente, la mayoría termina posicionándose de un lado o del otro de la misma, como si la pluralidad y diversidad de ideas fuese algo imposible. Afortunadamente no es el caso de Alfil, donde convivimos personas muy distintas y cada lector puede pararse en distintos lados para leer la realidad.

La era del recorte y la descontextualización afecta la capacidad de informarse, aspecto fundamental de una democracia. A pesar de todo, el poder del clipeo y la fragmentación está en su fortaleza para transmitir algo así como una esencia que está dentro de cada uno y detrás de lo que escribimos o decimos. Y algo de eso es lo que motivó el enojo del presidente y su destrato hacia la periodista Maru Duffard.

La ex integrante del equipo de Lanata (en los tiempos en que el kirchnerismo era poderoso) planteó la pregunta sobre la calidad de nuestra democracia y por qué la gente que quiere votar a Cristina Kirchner no puede hacerlo. Cualquier persona que crea en la República, con la división de poderes y la igualdad ante la ley como banderas, no necesita hacerse una palabra como esa. Las reglas son más efectivas cuando se aplican a todos de manera pareja. Hacer depender la fuerza de la ley de un concurso de popularidad es un camino de ida hacia la destrucción de la vida democrática.

Independientemente de ello, esa es la opinión de la periodista, del mismo modo que yo acabo de dar la mía. No se trata de mala fe, ni de operaciones de prensa, ni de lavado de caras y operativos clamor. Cada uno es libre de pensar, expresar y publicar lo que quiera. Si a alguien no le gusta, mala suerte.

Ahí es donde entra el personaje con el que el presidente exhibe rasgos poco liberales en su trato a los medios. Aunque mucho de lo que hace tiene que ver con el papel que interpreta para su minoría más fiel, también es cierto que cada vez es más difícil distinguirlo de un odio genuino hacia los que piensan distinto. Todo puede salir mal cuando los poderosos exponen a los más débiles para que reciban el escarnio público.

El episodio de ayer no se puede separar de otro incluso más grave. La semana pasada hablamos de que Formosa ya parece una dictadura. Después de la nota se conoció un fallo contra cuatro periodistas que fueron a ejercer el periodismo sin carnet, algo contrario a la ley nacional y al espíritu de la libertad de acceso a la información. El presidente lo celebró, como si esas cuatro personas que fueron a ver cómo se vive en la Corea del Norte del NEA fuesen agentes de inteligencia extranjeros.

El periodismo no tiene que ser opositor acérrimo de todo y todos, pero no hay dudas de que si no molesta no sirve. Había una vieja publicidad de Alfil en la que un loro repetía lo que escuchaba, que representaba a gente poco informada pero también podría reflejar a los periodistas que en realidad hacen propaganda. Siempre es mejor ser un mosquito que molesta con el zumbido. Ni hablar si el que se enoja es el presidente.

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