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title: "Córdobers | Caras y Caretas Cordobesas"
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description: "Durante el alzamiento estudiantil de la Reforma cordobesa del ‘18, Octavio de Rochefort-Luçay, profesor de Física en la Universidad, caía en la volteada, a la vez que se declaraba sin dudar como antirreformista."
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author_name: "Víctor Ramés"
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# Córdobers | Caras y Caretas Cordobesas

![ilustra-Carlos-Cassaffousth-y-octave-de-rochefort-lucay-con-dique](/download/multimedia.normal.94970cf7c2477437.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

*Octavio de Rochefort junto a Carlos Cassafousth. Atrás, el dique San Roque.*

**El brillo tenue de Octavio de Rochefort (Segunda parte)**

En septiembre de 1918, Juan B. Justo, Diputado de la Nación alzaba la voz en su discurso en la Cámara, apoyando la razón del movimiento por la Reforma Universitaria, que se había convertido en bandera de los estudiantes ese mismo año. Allí interpelaba duramente el atraso científico, el sectarismo intelectual y la mentalidad clerical infiltrada en la Universidad de Córdoba.

Hacía un análisis de los textos usados en diversas cátedras, denunciaba la falta de idoneidad de algunos profesores, y cargaba contra el atraso de las ciencias, y contra la decadencia de los gabinetes donde debían hacer práctica los estudiantes. Sobre esto último, afirmaba lo siguiente:

EEn cuanto a los gabinetes, me han sido denunciados como gabinetes paralíticos, en perpetuo reposo, donde no se aprovecha el material disponible, los de histología, el de higiene y el de química, que es detestable. Peor ocurre, señor presidente, en la facultad de ingeniería y ciencias físico-naturales, que se encuentra en un estado deplorable, desde todo punto de vista. Al gabinete de botánica nadie va, nadie lo usa, ni nadie lo aprovecha, a pesar de que posee una valiosa colección hecha por un profesor miembro de la antigua academia de ciencias. La enseñanza de la física está encargada al señor Conde -porque así se le llama en la Universidad de Córdoba- al señor conde de Rochefort Lucay, hijo del famoso agitador francés y que conserva entre nosotros el título de conde. Los informes que me han sido dados dicen que casi todos los aparatos están deteriorados, que los pocos experimentos salen casi siempre mal, y los alumnos no hacen por sí mismos experimento alguno.E

Con semejante argumentación, no resulta para nada extraño que Octavio de Rochefort-Luçay se manifestase en contra de la Reforma Estudiantil, y renunciase a sus clases en la Universidad. Entre el relato de los días mejores de la nobleza francesa, con sus privilegios de clase y el peso de sus títulos nobiliarios, y el de los estudiantes sudamericanos totalmente dispuestos a cargar contra todo, había un hiato inmenso.

Esto no significa que Juan B. Justo no pudiese equivocarse, como lo hacía al afirmar que Octavio era conde, en lugar de marqués. Puede que el gabinete de Física estuviese perimido por razones presupuestarias, y que Justo aprovechase simplemente para darle a un

franchutef con título nobiliario. Nada impide que Octavio Rochefort fuese realmente un tipo que había hecho algunas cosas valiosas, como una noticia que se leía en varias publicaciones de finales del siglo XIX:

«Octave de Rochefort-Lucay leyó el siguiente trabajo, en una reunión de la Sociedad de Fomento de París, sobre el nuevo proceso Bertrand para el recubrimiento con óxido magnético y el esmaltado de hierro y carburos de hierro, y sobre un nuevo proceso de estañado para hierro fundido.»

Desconocemos la significación de ese aporte, pero sabemos de su participación en las mediciones durante la construcción del dique San Roque, y que su ex compañero de la escuela en París, Carlos Cassafousth, confiando en su formación, fue quien lo vinculó a la cátedra universitaria, creyéndolo idóneo para compartir su conocimiento. La santa iconoclastia estudiantil y el apoyo de Juan B. Justo, colaboraron a poner fin a esa parte de la aventura cordobesa del marqués de Rochefort-Luçay.

En 1923, en “Caras y Caretas , Octavio contaba su último invento: ,Ahora, ya ve, me entretengo en hacer el mecanismo de este muñeco que no dudo tendrá éxito. Es la silueta del doctor Alvear. He querido hacerlo lo más humano posible. Saluda con corrección y elegancia... más o menos como el presidente... ¿No es cierto?”

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