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title: "Cordobers | Caras y Caretas Cordobesas"
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description: "Octavio, el marqués de Rochefort, afirmaba haber dado a luz una cantidad de inventos tecnológicos en Europa, sin haber logrado evadir el desastre financiero que lo traería de vuelta a la Argentina."
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author_name: "Víctor Ramés"
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# Cordobers | Caras y Caretas Cordobesas

![ilustra-Octavio-de-Rochefort-piensa-maquina-calcular](/download/multimedia.normal.8bf7b8c82fbd1a74.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

*Antigua máquina de calcular “Dactyle” que Octavio de Rochefort decía haber contribuido a inventar.*

**El brillo tenue de Octavio de Rochefort (Tercera parte)**

Si se trata de tomar a pie juntillas los logros de Octavio, los que él mismo le contaba al periodista de “Caras y Caretas”, Baltazar de Laón, para la nota del 5 de mayo 1923, no queda prácticamente otra opción, ya que no se encuentran muchas más fuentes para cotejar sus afirmaciones. También es posible limitarse a leer, incluso a transcribir, sin necesariamente comprar el paquete completo, cosa que pasamos a hacer a continuación. Retomamos su relato con el primer viaje en el que debe dejar la Argentina, apenas un par de años después de haber llegado. Esto nos lleva atrás en el tiempo respecto a la nota anterior: veintiocho años antes de la Reforma Universitaria.

«Mi hermano mayor se suicidó por amores contrariados. El destino hincaba sus dientes una

otra vez en los Rochefort Mi padre me llamó a Londres en 1890. De ahí pasé a los Estados Unidos, en donde me ocupé de petróleo en Pensilvania, volví a Francia para explotar la industria de un descubrimiento nuevo: las máquinas de escribir y calcular (Dactyle) que

fundadas por mí, existen hoy. Los trabajos de laboratorio, que no abandoné nunca, pusiéronme frente a una invención: los rayos X. Fue cuando inventé el transformador unipolar que lleva mi nombre y el que se emplea en todos los aparatos de rayos X, fabricados por Gaiffe y por mí.

La telegrafía sin hilos iba a ocuparme desde entonces, sin dejarme más. Camille Tissot, el sabio célebre, y Ferrier, buscaron, con mi ayuda y la de mi transformador, con lo que consiguieron

dar a la Francia: el récord de las distancias en esa época de la telegrafía sin hilos.”

La lista de inventos que se atribuye Octavio de Rochefort-Luçay ameritarían una investigación más compleja, que condujera a revisar las patentes de los aportes que menciona, una tarea que claramente sobrepasa nuestro presupuesto. Volvemos a su palabra en el semanario porteño:

“He inventado muchos aparatos que llevan mi nombre, y una estación, la primera de todas, que se instaló en la Torre Eiffel. Creé, después, los primeros centros radio telegráficos del ejército y de la marina franceses, y en el vapor “Île de France” instalé la primera estación telegráfica, a bordo de un navío francés. El progreso de la telegrafía sin hilos era tal, y todo girando alrededor mío, que me vi envuelto en la primera compañía comercial para su explotación. Fué un desastre financiero para mí, pues, en desacuerdo con el consejo de ad-

ministración, tuve que abandonar mis beneficios y soportar, como soporto hoy, las cláusulas de un contrato que me impiden ocuparme durante diez años de telegrafía sin hilos en Francia.

Es lo que me ha hecho volver de nuevo a la Argentina.»

Tras haberse despachado frente a Baltazar de Laón, el personaje entrevistado calla y le queda la palabra al periodista, para el cierre de la nota. Éste se ocupa de darle un rulo final a la página, no sin retornar, con estilo, a mencionar al “verdadero” héroe de la familia, el padre de Octavio, el que prestaba su brillo al hijo, “el último marqués de los Rochefort” quien -afirma el reportero- “tiene la cabeza empolvada en canas, y como aquella máscara de bronce de su padre que Rodin, su amigo, modeló para la inmortalidad, los rasgos de una época que llaman napoleónica. Sus ojos azules de bretón tienen lo inexplicable e insondable del mar, y el viejo civilizado, en sus maneras nobles, escapa a una página de Barbey d’Aurevilly. Pájaro de sueño que ha emigrado lejos de la roca natal, acepta su destierro sin protestas.”

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