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title: "Los muertos que vuelven"
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description: "En la miniserie basada en relatos de Mariana Enríquez que ha estrenado Netflix, la mano dúctil del director chileno Pablo Larraín se esmera en dotar de un tratamiento adecuado a la triste historia de Emma, una médica que tiene el don de hablar con los que ya no están vivos."
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author_name: "J.C. Maraddón"
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category_name: "Cultura"
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# Los muertos que vuelven

![ilustra-mis-muertos-tristes](/download/multimedia.normal.a1898a3eba2d2196.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

De las numerosas colaboraciones que ha acometido Shakira en su discografía, quizás una de las más insólitas sea la que llevó a cabo con Gustavo Cerati en 2005, cuando lo convocó para su álbum “Fijación oral Volumen 1”. El músico argentino se encontraba entonces en un gran momento de su carrera en solitario, luego de haber comandado el trío Soda Stereo, una de las formaciones que capitaneó la avanzada del rock latino cuando ese género se animó a saltar las fronteras de los países hispanoamericanos para tomar por asalto el mercado estadounidense y plantar bandera en la ciudad de Miami.

Quizás en ese disco donde volvía a cantar en español, la intérprete colombiana haya buscado también recuperar cierto impulso rockero que la animó en sus comienzos, sin perder ese carácter de estrella pop que ya ostentaba dos décadas atrás. Para lograr ese objetivo, nada mejor que aliarse con Cerati, cuyo estilo encajaba a la perfección con el propósito de rockear sin estridencias, aunque algunos de los fanáticos que ambos habían cosechado por su cuenta podían llegar a desorientarse ante la novedad de esa conjunción impensada, entre una diva que batía récords de ventas en el mercado internacional y un artista de fina estampa.

En los créditos de “Fijación oral Volumen 1”, Gustavo Cerati aparece como “compositor, guitarra, teclados, productor, programación”, pero es en particular en dos de las canciones donde él se luce en la composición y como respaldo instrumental de una Shakira que apela a su típica vocalización. Una de ellas es “Día especial”, que no fue lanzada como single aunque sí figuró en una versión en inglés como parte de “Oral Fixation vol. 2”. En sus shows en Argentina a finales del año pasado, ella la interpretó en un dúo virtual con el fallecido cantante, cuya imagen la acompañaba desde una pantalla.

La otra pieza del disco lanzado por Shakira hace 21 años en la que participa el líder de Soda Stereo es “No”, que fue el segundo simple del álbum y llegó a ubicarse en el puesto dos del Latin Pop Airplay de la revista Billboard. Allí la confluencia entre ambas personalidades conseguía un resultado infrecuente: la letra de Shakira sobre la ruptura desgarradora de una relación amorosa, encontraba su lecho sobre una melodía y unos arreglos de soft rock que encastraban de modo armónico, hasta conformar una balada que ha tenido la virtud de perpetuarse en el recuerdo.

“Se trató de una reunión muy productiva. Ella es muy dulce y muy agradable, porque se abre a los consejos y opiniones”, declaró Cerati ante la prensa. Y agregó: “A muchos defensores acérrimos del rock no les gusta nada la asociación, pero yo creo que ella tiene una sensibilidad muy especial para estar donde está”. De hecho, en algunos de los conciertos posteriores se lo vio subirse al escenario con Shakira, como para reafirmar que no había sido sólo un compromiso laboral para producir temas de su disco, sino que realmente existía una intención de trabajar en conjunto.

Desde las páginas de la edición argentina de Rolling Stone, en septiembre de 2005 Mariana Enríquez disentía con las críticas de los rocanroleros por este supuesto desliz de su coterráneo: “La balada acústica ‘No’ será un clásico: arreglos perfectos, una Shakira que suena dolorida y creíble y esa letra llena de sincero desgarro”. Tal vez sea por eso que en dos ocasiones a lo largo de sus cuatro episodios, se escucha esa canción en la miniserie de Netflix “Mis muertos tristes”, que está basada en relatos de la propia Enríquez, quien además figura como coguionista y productora ejecutiva.

La mano dúctil del director chileno Pablo Larraín se esmera en dotar de un tratamiento adecuado a la lúgubre historia de Emma, una médica que tiene el don de hablar con los muertos, rol que desempeña con profesionalismo Mercedes Morán, al frente de un elenco que completan Alejandra Flechner, Dolores Fonzi, Carolina Aguirre y Carlos Portaluppi en los papeles principales. La habitual propensión a lo sórdido en las narraciones de Enríquez está rodeada aquí del contexto del proceso de pauperización de la sociedad argentina, donde la violencia, la angustia, el desamparo, las carencias y el cinismo se interponen en los vínculos humanos y generan situaciones extremas.

Una exasperante languidez en los diálogos y las acciones dificulta el disfrute de esta producción que representa una clara excepción dentro del universo de los tanques del streaming, donde suele predominar el algoritmo del pochoclo y la liviandad. La presencia del “No” que juntó a Shakira con Cerati, aporta un elemento que sirve como síntesis de la trama. Los versos que dicen “Voy a pedirte que no vuelvas más/Siento que me dueles todavía aquí/Adentro” parecen escritos por la protagonista, que no puede desprenderse de aquellos que ya no están vivos, y que requieren su ayuda porque siguen sufriendo.

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