UNC: el ingreso 2026 abre un nuevo ciclo político marcado por tensiones y fuertes disputas
La Universidad Nacional de Córdoba abre el proceso de ingreso para el ciclo 2026 en un contexto de conflictividad persistente con Nación, reordenamientos internos en las principales fuerzas políticas universitarias y la llegada de una nueva cohorte de estudiantes que llega con demandas distintas y poca paciencia para los discursos tradicionales. La disputa por el electorado joven vuelve a ser central en un escenario volátil, donde cada movimiento puede inclinar el mapa estudiantil del próximo año.
Por: Francisco Lopez Giorcelli
Diciembre inaugura formalmente el Ingreso 2026 y cierra el ciclo político del 2025 universitario. Con tensiones presupuestarias sin resolver, un clima nacional que presiona a la UNC y una interna estudiantil que se recalienta, las agrupaciones aceleran definiciones y ajustan estrategias. La llegada de nuevos ingresantes promete reconfigurar (¿por completo?) el tablero.
La Universidad Nacional de Córdoba entró en diciembre a la etapa del Ingreso 2026, un proceso que, subjetivamente, da por concluido el año académico y habilita el inicio efectivo del próximo ciclo lectivo. Este cambio de fase no es solo administrativo: abre un escenario político nuevo, con expectativas renovadas y tensiones acumuladas que anticipan un 2026 dinámico, cargado de disputas internas y con la conflictividad con Nación como telón de fondo.
La UNC llega a este momento atravesada por meses de disputas presupuestarias, negociaciones truncas y un clima de incertidumbre que impacta en todos los claustros. Para las agrupaciones estudiantiles, diciembre es la puerta de entrada al año electoral: es el primer contacto con quienes votarán en 2026 y que, por volumen, pueden definir centros de estudiantes, correlaciones de fuerzas y hasta reposicionamientos completos dentro del mapa universitario.
Franja Morada: defender bastiones y contener el desgaste
El radicalismo universitario encara el ingreso con el objetivo de frenar el desgaste acumulado durante 2025. El conflicto presupuestario colocó a Franja en posiciones incómodas frente a un electorado que exige definiciones claras sobre el rol de la universidad pública y su financiamiento. La tensión entre defensa institucional y realineamientos nacionales complicó a un espacio que supo manejar con mayor soltura los climas políticos internos.
La estrategia de la Franja parece ser defender con fuerza sus bastiones tradicionales, sostener el poderío en facultades masivas como Económicas y evitar nuevas pérdidas en Psicología, donde el retroceso ya es perceptible (su candidato a decano perdió por goleada en el claustro estudiantil frente a la oposición encabezada por Sur) y en la Facultad de Derecho dónde Sean Eternos y la UEU le disputan cabeza a cabeza el centro de estudiantes y los escaños en el Consejo Directivo.
También buscarán, nuevamente, hacer pie en Odontología, donde el último año pasó sin impactos significativos. El interrogante es si la estructura radical podrá sostener la hegemonía sin una renovación discursiva que conecte con el electorado joven.
El frente La Fuerza: ordenar prioridades y apostar fuerte en lugares claves
El frente La Fuerza, que integra al progresismo y al peronismo cordobés, llega a esta etapa en pleno reordenamiento interno. Los resultados de la elección de decano en Psicología marcaron un punto de inflexión: Sur ganó ampliamente entre estudiantes, pero la derrota llegó en el claustro docente tras el acuerdo que impulsó Cecilia Pereno con sectores kirchneristas y radicales, destinado a garantizar gobernabilidad.
Ese movimiento dejó un saldo político claro: el progresismo demostró fortaleza en el electorado joven, pero vio frustrada su victoria por una alianza entre espacios tradicionalmente enfrentados. Para Sur, el ingreso 2026 es la oportunidad de recuperar el Centro de Estudiantes de Psicología, consolidar su propio volumen y demostrar que la fuerza del voto estudiantil no se diluye ante decisiones del claustro docente.
Mismo desafío tendrá la UEU, que después de años de gestión en Derecho, hace dos elecciones que viene siendo superado por Franja Morada y disputa fuerte con Sean Eternos el segundo lugar y la conducción del CED.
En Odontología el EIO, una de las agrupaciones fundantes del frente, intentará mantener su hegemonía a base de una buena conducción estudiantil que año a año se afianza como un modelo que políticamente funciona. Este escenario le permite más libertades a la hora de desplegar política por lo que no se espera que pasen disgustos.
Dentro de La Fuerza, el objetivo está definido: priorizar facultades donde haya disputas abiertas y competitivas, con Psicología como su apuesta estratégica para 2026. El frente parece que evitará dispersarse en objetivos secundarios y concentrará recursos en sostener presencia donde su crecimiento es real y medible.
La Bisagra: sostener presencia y reconstruir identidad
En el campo kirchnerista, La Bisagra transita un proceso de reconstrucción profundo. La salida de agrupaciones como Estudiantes al Frente y Arcilla debilitó su estructura histórica y redujo su capacidad de incidencia en facultades clave. Aun así, el espacio intenta sostener presencia en Sociales y evitar un retroceso mayor.
El desafío para 2026 es recuperar identidad, cohesión interna y capacidad territorial sin depender del arrastre nacional del espacio K, que hoy no garantiza adhesión automática. La Bisagra busca recomponer base militante y sostener lo que aún conserva mientras intenta proyectarse nuevamente como opción competitiva.
Sean Eternos: consolidarse como alternativa propia
El espacio de Sean Eternos llega al ingreso con la intención de ratificar su lugar como alternativa autónoma dentro del espacio nacional-popular. Su afianzamiento en Sociales le permitió disputar protagonismo, pero el desafío ahora es sostener ese posicionamiento en un escenario más complejo, con un progresismo fortalecido y un campo peronista en reacomodamiento.
Sin dudas la dos apuestas fuertes que tendrán será mantener la conducción en Ciencias Sociales y disputar fuertemente en Derecho dónde quedaron a menos de 500 votos de ganarle a Franja Morada.
El ingreso 2026 será decisivo para evaluar si su electorado es estructural o depende de la fragmentación de los espacios vecinos.
Una nueva generación que redefine la disputa
La cohorte que inicia su vida universitaria en 2026 llega atravesada por un ciclo secundario marcado por paros docentes, incertidumbre institucional, inflación persistente y fuerte presencia del conflicto universitario en la agenda pública. Es un electorado que parecería más crítico en este sentido, más demandante y menos dispuesto a alinearse por tradición o identidad partidaria.
Además es una juventud atravesada por una discusión coyuntural que apunta a disputar el sentido común poniendo en tela de juicio las tradiciones políticas que atraviesan a la Universidad Nacional.
Para las agrupaciones, esto implica un desafío directo: no alcanza con presencia territorial ni con maquinaria militante. La disputa será por credibilidad, resultados y propuestas concretas. Ningún espacio tiene un triunfo asegurado.
El ingreso 2026 no es simplemente el inicio formal del nuevo ciclo lectivo: es el primer campo real de disputa política de un año clave para la UNC. Y todo indica que la competencia será más intensa, más volátil y más abierta que en 2025.
Te puede interesar
UNC: El electorado que nadie conduce y todos buscan
En la UNC, el ajuste no solo tensiona presupuestos y discursos: empieza a interpelar a un actor decisivo que rara vez aparece en los comunicados. El voto no militante, mayoritario y volátil, observa cómo se ordena el poder universitario mientras define, en silencio, los márgenes de gobernabilidad.
Gobernar desde los silencios: el costo del oficialismo en la UNC
En un contexto de ajuste, conflicto presupuestario y de elecciones previstas para mayo, el oficialismo universitario enfrenta un dilema cada vez más visible: sostener la cautela institucional o asumir definiciones políticas que hoy son más sutiles y pasan, muchas veces, desapercibidas.
La UNC entra al 2026 con un mapa político en tensión y reconfiguración
Presupuesto ajustado, financiamiento en disputa y silencios incómodos marcan el inicio del año universitario. Con elecciones rectorales en abril, oficialismo y oposición se miden en un escenario atravesado por conflictos abiertos.
Con la Justicia de su lado, las universidades presionan al Gobierno por el financiamiento
Un fallo judicial obligó al Ejecutivo a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario y reactivó la disputa entre el sistema universitario y el Gobierno nacional. La decisión marca el pulso de las negociaciones y vuelve a incomodar a una gestión que evita dar explicaciones.
Cuando un comunicado empieza a decir algo más en la UNC
El pronunciamiento conjunto de cinco facultades contra la detención de Nicolás Maduro y el intervencionismo internacional excede el hecho puntual y deja entrever movimientos políticos que empiezan a leerse en el tablero universitario.
UNC: en Derecho la disputa estudiantil calienta enero
Mientras se acerca el ingreso a la Facultad de Derecho de la UNC, las principales agrupaciones estudiantiles ya juegan su propio partido. No se trata solo de clases de apoyo, sino de cómo cada espacio construye un relato sobre masividad, acompañamiento y gestión, en un escenario donde el ingreso y el primer año pueden terminar definiendo una elección que promete ser voto a voto.