Elecciones UNC: Mientras Boretto avanza, Pérez no logra ordenar la interna
La escena política en la UNC empieza a mostrar un contraste cada vez más marcado. Mientras el oficialismo que conduce el rector Jhon Boretto avanza en la construcción de acuerdos y amplía su base de sustentación, una parte de la oposición que tiene como uno de sus principales articuladores al decano Pedro Pérez no logra ordenar ni siquiera su propio espacio.
En el entorno del rectorado se percibe una dinámica de expansión. Con negociaciones avanzadas en facultades como Comunicación, Artes, Filosofía y Sociales —históricamente más reticentes a alineamientos por fuera del kirchnerismo—, el oficialismo se mueve con una lógica clara: sumar volumen político en territorios donde antes no tenía anclaje firme.
Se trata de movimientos que, aunque todavía no fueron formalizados en todos los casos, ya impactan en el clima político universitario. La señal que se busca proyectar es la de un espacio que no solo gestiona, sino que también construye poder, incluso en escenarios que le eran esquivos.
Por otro lado, el panorama es sensiblemente distinto. El decano Pedro Pérez, uno de los nombres que empuja la articulación opositora, aparece atravesado por una dificultad central: ordenar un espacio que hoy exhibe más tensiones que consensos.
Su impulso por promover una candidatura propia del kirchnerismo dentro de la universidad no termina de traducirse en acuerdos concretos. Por el contrario, a medida que avanzan las definiciones, crecen las dudas, las desconfianzas y los repliegues.
En ese contexto, empieza a tomar fuerza una alternativa que hasta hace poco se manejaba con cautela: que el propio Pérez termine encabezando la propuesta de VAMOS. Más que una jugada ofensiva, la posibilidad aparece como una salida ante la falta de síntesis en el armado opositor.
Pero incluso esa opción abre nuevos interrogantes. No solo por las resistencias internas que genera su figura, sino también por el estado general del espacio, donde conviven sectores que ya buscan otros rumbos con otros que, sin romper, deslizan críticas cada vez más explícitas.
Las referencias a una posible “campaña de brazos caídos” ya no circulan únicamente en voz baja. Empiezan a formar parte del diagnóstico compartido por distintos actores que ven cómo la oposición pierde capacidad de iniciativa en un momento clave.
Así, mientras el oficialismo se mueve con una lógica de acumulación y expansión, la oposición aparece atrapada en sus propias dificultades para construir conducción. Un contraste que no solo ordena el presente, sino que empieza a proyectar cómo podría desarrollarse la disputa política en la UNC.
Por ahora, no hay escenarios cerrados. Pero sí una tendencia que se vuelve cada vez más visible: de un lado, un espacio en avanzada; del otro, uno que todavía no logra ordenarse y deja más dudas que certezas.