El intendente de Villa Giardino cercado por una ola de renuncias
La situación política en Villa Giardino dejó de ser una interna para transformarse en un caso testigo de cómo los conflictos internos pueden derivar a una crisis institucional sin precedentes.
Lo que comenzó como tensiones propias de una gestión en sus primeros meses, hoy deriva en un escenario de conflicto estructural donde confluyen renuncias de funcionarios, conflictos gremiales, ruptura partidaria y un creciente malestar social.
En ese contexto, el presidente del Concejo Deliberante, Germán Flores, se convirtió en una de las voces más críticas del presente institucional de Soria. Desde su lugar —y con el peso político de haber sido el principal rival electoral del actual intendente— el dirigente lanzó un diagnóstico contundente: “Estamos asistiendo a una situación institucional terrible. Tenemos un intendente que viene acumulando conflictos gremiales, partidarios e institucionales desde el inicio de su gestión”.
Según expresó a Alfil el edil alineado con el PJ, más del 80% del gabinete original ya no forma parte del Ejecutivo, un dato que en la rosca política local no pasa desapercibido. Para Flores, el problema no responde a la falta de recursos —una constante en municipios del interior— sino a una combinación de factores más profundos.
La crisis no solo se expresa puertas adentro. También impacta en la calle. Conflictos con trabajadores municipales llevaron hace pocos meses atrás a montar una carpa frente a la Municipalidad junto al gremio del Suoem y que su propio titular, Rubén Daniele, se hiciera presente para protestar por despidos y rescisiones de contratos.
Uno de los episodios más sensibles es el despido de un trabajador contratado que es padre de un niño con discapacidad, el cual debía afrontar una intervención quirúrgica. “Son decisiones que no deberían pasar nunca. Generan un daño social enorme y un conflicto innecesario”, remarcó el actual presidente del Concejo Deliberante.
Ruptura política y pérdida de rumbo
Más allá de decisiones propias de gestión, varios apuntan a un quiebre político profundo. Jorge Soria llegó al poder en diciembre de 2023. Venía de ocupar el rol de subsecretario de Salud municipal bajo el período del ex intendente Omar Pereyra. Primero se impuso en la interna con una compulsa con otro funcionario municipal Bruno Villaluce. Ya con el respaldo de una alianza entre la UCR, el PRO y el ARI y bajo el sello “Juntos por Giardino”, ganó las elecciones y asumió la intendencia.
Sin embargo, aseguran que pocos meses después “rompió” con el radicalismo, generando un cimbronazo interno.
“Hay dirigentes radicales están muy enojados. Él llegó con una coalición pero ahora ya no tiene esa estructura política”, señalan sus detractores.
La consecuencia directa es el aislamiento dado por una ola de renuncias de funcionarios y pases de ediles. En el Concejo Deliberante, donde debería encontrar respaldo, la situación es crítica: de los siete concejales, Soria podría quedarse sin representación propia si se concreta la salida de su única edil alineada: Sofía Scandaliaris.
Desde dentro del cuerpo legislativo señalan que es inminente que la concejala tome distancia del oficialismo. Es que Scandaliaris es pareja de Guillermo Palma, quien hasta esta semana y previo a presentar su renuncia, era el Secretario de Gobierno de Soria.
A pesar de que la situación institucional es delicada y los opositores hablan por lo bajo de pedir la renuncia al mandatario municipal, Flores aseveró que desde el Concejo Deliberante se buscará garantizar la institucionalidad para evitar un colapso mayor.
La pregunta que sobrevuela en Villa Giardino es inevitable: ¿puede un intendente sostenerse sin equipo, sin respaldo político y con una creciente presión social?