Una obra, dos ciudades y una sola agenda
Cuando Eduardo Accastello e Ignacio Tagni recorrieron juntos la obra de reconversión del puente Vélez Sársfield, la imagen decía bastante más que dos intendentes inspeccionando gaviones a la vera del Ctalamochita. Vale la pena preguntarse qué hay detrás de esa foto. Accastello es uno de los referentes más consolidados del interior cordobés dentro del esquema de Provincias Unidas. Un intendente que lleva años construyendo una agenda propia con respaldo provincial, que tiene en Llaryora un socio político de peso y que ha sabido ordenar su espacio sin fricciones internas. En ese marco, la relación con Tagni, su par radical de Villa Nueva, no es un dato menor.
El radicalismo gobierna Villa Nueva desde que el peronismo local no pudo retener ese lugar en las últimas elecciones. Natalio Graglia había conducido la ciudad vecina, pero fue su hermano quien se presentó como candidato y no logró imponerse. Tagni se quedó con la intendencia y el radicalismo cruzó el puente.
En ese escenario, Tagni gestiona y aparece junto a Accastello y al gobernador Llaryora en una obra provincial de más de 2.100 millones de pesos. ¿Es el radical que se suma a una agenda que se construye desde Villa María?
Accastello, en ese vínculo, no solo gestiona junto a la provincia sino que muestra su articulación regional y su intención de sumar voluntades de distintos signos políticos y ordenar una agenda común. Esa capacidad de construcción, hacia adentro del peronismo y también hacia afuera, es parte del capital político que el intendente viene acumulando y busca exhibir.
La obra hídrica sobre el Ctalamochita fue el vehículo. Una intervención sobre un problema que las dos ciudades recuerdan desde las inundaciones de 2014, con financiamiento provincial garantizado y visibilidad política en cada recorrida. Como se sabe, en política, las fotos son decisiones. Y esta, a orillas del río, tiene más capas de las que muestra a primera vista.