De la Sota ya habla de un ´27 sin culpas ni ataduras al cordobesismo
No se suspende por Mundial. Así graficaron desde el delasotismo la decisión de la diputada nacional de seguir adelante con su agenda fifty-fifty durante los 40 días que dura la Copa del Mundo.
Desde comienzo de año, Natalia de la Sota divide en dos su tarea de construcción política: 50 por ciento del tiempo dedicado a recorrer el interior del país, y la otra mitad, en Córdoba donde apuesta a consolidar y engordar su propio espacio.
Ese proyecto político que puso a prueba en las legislativas de octubre pasado y que le permitió retener su banca en la Cámara Baja, desafiando la histórica estructura del peronismo de Martín Llaryora y Juan Schiaretti.
Defendamos Córdoba nació con la intención de sostener la representatividad legislativa con un marcado perfil opositor al gobierno de Javier Milei; una identidad que De la Sota construye desde el minuto cero y que la llevó a chocar con un cordobesismo de muy buenos modales hacia La Libertad Avanza.
En las elecciones medio termino, la diputada se probó sola cosechando finalmente un 8,7 por ciento que le permitió envalentonarse con algo más que la jugada original circunscripta sólo al plano legislativo. De la Sota se encontró de pronto con un capital propio que la dejó tercera en Córdoba, muy lejos de los dos primeros, pero con votos que le pertenecen.
Aun así, en ese momento era demasiado prematuro aventurar un proyecto provincial a futuro. El ´27 es otro escenario, respondía cada vez que se le preguntaba sobre la posibilidad de un regreso a Hacemos para las provinciales.
Desde entonces en el Panal aventuran que la diputada terminará adentro, y que no querrá ser la responsable de hacer perder al peronismo en Córdoba. Interpretan que el objetivo colectivo de impedir un eventual desembarco libertario en el poder provincial primará por encima de sus “aspiraciones personales”, dando por seguro, además, que la discusión con ella será por cargos.
“Viven un microclima muy alejado de la realidad”, responden del otro lado frente a las especulaciones que salen del Centro Cívico. Y agregan: “Natalia no va a romper nada para el ´27, porque básicamente ya rompió con este oficialismo”.
Lo cierto es que, aún sin definiciones, la hija del tres veces gobernador de Córdoba se muestra cada vez más lejos de esta última versión del cordobesismo que su padre fundó. A sus diferencias políticas ya no sólo las manifiesta a través del comportamiento en la Cámara, sino que públicamente cruza a sus pares frente a temas de la agenda nacional que no admite grises. Por ejemplo, el “Adornigate”.
Desde su entorno, aseguran que cada día que pasa, más convencida se siente que la decisión tomada de salirse de Hacemos Unidos por Córdoba, fue la correcta. Ven que el cordobesismo de Llaryora y Schiaretti, frente a un Milei en baja, se inclinará por recuperar lazos con Mauricio Macri y resucitar una propuesta de centro sumando al santafesino Maximiliano Pullaro. Y ese paraguas nacional, que tendría como antesala el experimento de Provincias Unidas, avisan en el delasotismo, resulta incompatible con lo que pretende la cordobesa.
Por eso, desde su entorno dejan trascender desde ya que, en un escenario de así, la diputada no tendría ningún cargo de conciencia de jugar provincialmente el ´27 por fuera de la estructura peronista. “¿De qué peronismo hablamos? ¿Del que quiere aliarse a Macri y el que trabajó en el balotaje para el triunfo de Milei?”, ironizan.
Falta mucho aún. En el mientras tanto, De la Sota sigue recorriendo Córdoba y visitando provincias como la del Chaco donde estuvo hace unos días. En agenda tiene Entre Ríos, San Luis y Río Negro.