Boretto y Marchisio relanzan gestión con gabinete sin sorpresas
El calendario político de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) vive un hito central con la asunción formal de Jhon Boretto y Mariela Marchisio al frente del Rectorado. Tras ratificar su conducción en los comicios universitarios, el binomio oficialista renueva sus lugares de gestión e inicia una etapa de relanzamiento institucional. El eje central político de este nuevo período estará puesto en dinamizar la gestión cotidiana, fortalecer la cohesión del espacio político reformista y encarar de forma paulatina los desafíos de la renovación generacional interna dentro de la Casa de Trejo.
En los pasillos del Pabellón Argentina, las mayores expectativas están puestas en la oficialización del gabinete que acompañará a la fórmula durante los próximos años. Sin embargo, las fuentes rectorales sugieren que no habrá grandes sacudones ni modificaciones drásticas en los lugares principales. “Equipo que gana no se toca" dicen los borettistas que apostarán por la continuidad de sus cuadros de confianza para garantizar estabilidad en un contexto nacional adverso, asegurando un traspaso fluido entre el mandato saliente y el ciclo que comienza.
En el plano operativo, una vez superada la ceremonia de asunción y el armado definitivo del organigrama, la agenda institucional avanzará hacia las actividades programadas para el segundo semestre. Entre ellas figura la tradicional Expocarreras, evento coordinado por la Secretaría de Bienestar Universitario y Modernización (la ex SAE). La atención política en esa área se enfoca en confirmar la continuidad de Matías Lingua al frente de la cartera, como parte de las ratificaciones que el oficialismo terminará de definir en las próximas horas.
Mientras estas novedades se suscitan en la cúpula institucional, las distintas facultades atraviesan el ritmo habitual de los turnos de exámenes finales. Mientras, la estructura política de la universidad se reacomoda a ritmo acelerado. Los distintos espacios del oficialismo y la oposición aprovechan este período para ajustar clavijas, hacer balances del escenario político y trazar la hoja de ruta estratégica para lo que resta del año académico.
Desde la vereda opositora, el trabajo de estas semanas se desarrolla de manera sigilosa y por lo bajo. Tras el mapa trazado por las pasadas elecciones, el espacio que articuló a las fuerzas críticas se encuentra en plena fase de reorganización interna.
Por el momento, la estrategia opositora está en esbozar cuestionamientos puntuales sobre el perfil que ha tenido el Rectorado frente al conflicto presupuestario nacional, criticando la postura de los reclamos elevados por Boretto ante el gobierno de Javier Milei.
Pareciera ser que el objetivo en esta etapa de la oposición es rearmar y abroquelar la tropa militante de cara a un segundo semestre donde el escenario del Consejo Superior promete ser sensiblemente más parejo que el del año anterior.
Con una correlación de fuerzas un poco más equilibrada en las bancas, las discusiones presupuestarias y los proyectos de resolución demandarán un mayor nivel de rosca y negociación. No obstante, en los pasillos universitarios pocos pecan de ingenuidad: saben bien que, en las votaciones ajustadas del recinto, siempre puede aparecer alguien con un bolsillo más profundo que su gracia capaz de dar vuelta un voto a última hora.