La UCR aguarda la definición judicial
La Unión Cívica Radical de Córdoba continúa transitando una semana de definiciones. Con el nuevo cronograma electoral ya aprobado por los miembros del Comité, la expectativa ahora está puesta en la respuesta que este jueves podría emitir el juez federal de Migue Hugo Vaca Narvaja, quien interviene en el proceso partidario y cuya definición será determinante para terminar de despejar el escenario de cara a la renovación de autoridades.
La resolución judicial llega en un momento en el que el partido mantiene abiertos varios frentes. Por un lado, continúan las conversaciones entre los distintos sectores internos para intentar construir un acuerdo que evite una nueva elección partidaria. Proceso que avanza por buenas vías de diálogo con la mayoría. Sin embargo, puertas adentro reconocen que el margen para alcanzar un acuerdo tiene un solo espacio con el que será difícil negociar.
En ese contexto, todas las miradas apuntan al espacio que integra el legislador Dante Rossi. Dentro del radicalismo prácticamente descuentan que ese sector sostendrá su intención de competir y no resignará la posibilidad de dirimir las diferencias mediante el voto de los afiliados.
En ese sentido, esa posición obliga al resto de los espacios a avanzar en paralelo con el armado electoral y territorial, mientras las negociaciones políticas continúan abiertas.
El oficialismo partidario y los sectores aliados comenzaron a trabajar sobre la ingeniería que demandaría una elección interna. La organización del proceso, la conformación de los equipos de fiscalización, el armado territorial y la estrategia para cada departamento aparecen como algunos de los ejes sobre los que ya se realizan reuniones reservadas.
A ese escenario se suma otro interrogante que todavía no tiene una respuesta definitiva. La pregunta y la discusión está en si la interna incluirá o no la definición de los candidatos a intendente de Córdoba Capital.
Este es otro de los debates que atraviesa a distintos sectores del partido y que podría modificar el volumen político de la elección, ya que una competencia por la candidatura municipal ampliaría el interés de la militancia y obligaría a redefinir estrategias en la ciudad más importante de la provincia. En paralelo, hay otros espacios que creen que esa alternativa debe ser discutida más adelante, una vez que la conducción partidaria sea definida.
En la conducción radical del oficialismo, reconocen que la prioridad sigue siendo alcanzar un entendimiento que permita preservar la unidad partidaria. No obstante, también admiten que el calendario ya comenzó a correr y que los tiempos políticos obligan a prepararse para todos los escenarios posibles.
La aprobación del nuevo cronograma terminó de poner fechas concretas a un proceso que venía atravesado por la incertidumbre desde el intento de prorrogar los mandatos partidarios. Aquella discusión profundizó las diferencias entre el oficialismo y la oposición interna, y dejó al radicalismo inmerso en una negociación permanente para intentar evitar que la disputa termine resolviéndose en las urnas.
Mientras tanto, el reloj electoral sigue avanzando. La aceptación de nuevos núcleos, la conformación de alianzas internas y la posterior presentación de listas aparecen como etapas que comenzarán a marcar el ritmo político de las próximas semanas. Cada movimiento será observado con atención, especialmente después de que los distintos sectores radicales exhibieran en los últimos meses una convivencia cada vez más compleja.