Oposicion a Boretto denunció “privatización” de la UNC
Mientras la agenda universitaria nacional sigue empantanada en la confrontación directa con la Casa Rosada por la licuación de los salarios, en Córdoba las fichas se mueven con otra dinámica. La Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFyN) decidió no quedarse a la defensiva esperando los giros de la Nación y armó su propio juego de supervivencia financiera institucional, tendiendo puentes directos con el sector privado. Pero la jugada, lejos de generar un aplauso unánime, destapó una verdadera olla a presión en la política doméstica de la unidad académica.
La excusa formal fue la “Cena de Recaudación: 150 años para el futuro”, realizada la semana pasada en el coqueto salón Avril, con fuerte presencia de la plana mayor del llaryorismo y del rector Jhon Boretto. Sin embargo, el anuncio con bombos y platillos de una recaudación récord de $402.450.000 encendió todas las alarmas en el arco opositor de la facultad, que acusa a la gestión de Magalí Carro Pérez de ensayar un modelo "que se asemeja peligrosamente al de las universidades privadas". A través de un duro descargo, la agrupación "Impulsar + Épica" —espacio que representa a la oposición en el claustro de Egresados y que mantiene terminales políticas directas con el arco opositor a Boretto a nivel universitario— salió con los tapones de punta a marcar la cancha. Expusieron la falta de debate institucional, denunciando que se enteraron de los montos millonarios por los medios.
Como si el clima no estuviera lo suficientemente caldeado, se sumó un hecho de último momento. En el Consejo Directivo de la Facultad, según distintas fuentes, el oficialismo puso las cartas sobre la mesa: la intención de fondo es crear una Fundación para canalizar formalmente esta recaudación y abastecer a la casa de estudios a través de donaciones. La jugada institucional tiene un primer peaje interno que sorteará sin despeinarse, ya que el oficialismo cuenta con mayoría automática en el Directivo. Sin embargo, el verdadero campo de batalla será el Consejo Superior, adonde el expediente deberá desembarcar posteriormente y donde ya se anticipa un debate muchísimo más acalorado.
Lo que verdaderamente hizo saltar la térmica en los pasillos de Exactas fueron las "contraprestaciones". Para captar fondos, la Facultad lanzó modalidades de financiamiento con categorías "Plata", "Oro" y "Platino" (que exigen aportes anuales de entre 15 y 50 millones de pesos). Como moneda de cambio, a las empresas se les ofrece el uso exclusivo de espacios públicos de la facultad, como aulas y anfiteatros. Desde la oposición se preguntan cómo se gestionará la cesión de estos recursos físicos que, al día de hoy, ya resultan críticamente escasos para los propios estudiantes, docentes y nodocentes.
La bronca se potencia al contrastar los escenarios. Mientras la gestión habilita entradas gratis y discrecionales a la cena de gala para quienes "aporten", en las aulas la realidad es otra: un docente universitario apenas roza los 300.000 pesos de salario, muy por debajo de la línea de pobreza. En un marco de asfixia total, donde este mismo jueves 17 se vuelven a discutir las paritarias con el Gobierno nacional en un clima de altísima tensión, la conducción de Exactas decidió avanzar con este fastuoso evento sin hacer una sola mención a sus docentes en toda la noche. Una omisión que hace un ruido ensordecedor: son precisamente estos trabajadores fuertemente precarizados quienes deberán sostener sobre sus espaldas el promocionado "Plan Estratégico de Modernización".
La onda expansiva de esta nueva polémica golpea directamente las puertas del Pabellón Argentina. El malestar interno se incrementa de manera sustancial cuando es el propio Jhon Boretto quien avala, con su presencia y su discurso, esta actividad recaudatoria. En los claustros opositores reclaman por el contraste entre esta actitud proactiva para los negocios privados con lo que consideran tibios reclamos que el titular de la Casa de Trejo viene sosteniendo respecto al ahogo del Presupuesto que ejecuta Javier Milei.
En la política universitaria ya empieza a circular la idea de que si bien la crisis empuja a buscar oxígeno financiero, el límite, advierten los opositores, no puede ser subastar los principios rectores de la universidad pública.