Córdoba apuesta fuerte a la visita del Papa como vidriera política y turística
La visita del papa León XIV a Córdoba empieza a jugarse también en el terreno político. A medida que se conocen detalles de la agenda y de la organización, el Gobierno de Martín Llaryora busca mostrar que la provincia no será simplemente una escala dentro del viaje apostólico del pontífice, sino una de las jurisdicciones centrales de un acontecimiento que movilizará a miles de personas y exige coordinación entre Nación, Provincia, municipios, Iglesia y autoridades del Vaticano.
En ese contexto debe leerse el desembarco en Buenos Aires del ministro de Gobierno, Manuel Calvo; el intendente de Córdoba, Daniel Passerini; el ministro de Vinculación y Gestión Institucional, Miguel Siciliano; y el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros. Los cuatro participaron de la mesa de coordinación general encabezada este martes por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, junto a representantes de la Iglesia y de las jurisdicciones involucradas.
La agenda oficial ya está confirmada: León XIV llegará a Córdoba el martes 10 de noviembre, donde encabezará una misa en la explanada de la Escuela de Aviación Militar y, por la tarde, mantendrá un encuentro con representantes de la Iglesia en la Catedral.
A eso se sumó otra definición con impacto político y económico: el lunes 9 será feriado nacional y Córdoba tendrá también una jornada especial el martes 10, coincidente con la presencia del Papa.
El costo y la oportunidad
Tras la reunión, Siciliano habló con Alfil y confirmó que la Provincia afrontará los gastos logísticos correspondientes a la visita en territorio cordobés.
Si bien reconoció que se trata de “una inversión fuerte” para el Gobierno provincial, el ministro buscó correr el eje de la discusión sobre el costo. Para Siciliano, el dato político central es que Córdoba será la única provincia del interior argentino que visitará León XIV.
“No creo que sea como reseñar el hecho de que Córdoba se haga cargo de los gastos”, planteó. “Si vos me decís un hecho fuerte a señalar, bueno, un hecho fuerte a señalar es que Córdoba es la única provincia del interior del país donde el Papa viene”.
La lectura que hace el funcionario forma parte de la estrategia con la que el oficialismo provincial viene encuadrando la visita: la elección de Córdoba no sería solamente una decisión vinculada con la agenda religiosa, sino también con las condiciones que la provincia ofrece para recibir una movilización de estas características.
Siciliano enumeró ante este medio la infraestructura, las rutas, la conectividad aérea, la hotelería y la capacidad organizativa, además del peso de la tradición religiosa cordobesa y la referencia del Santo Cura Brochero.
En términos políticos, la visita funciona así como una vidriera: hacia Nación, porque obliga a coordinar con el Gobierno de Javier Milei; y hacia afuera de la provincia, porque Córdoba tendrá durante algunas horas la atención nacional e internacional.
Una inversión asociada al turismo
La cuestión económica, de todos modos, está presente. Quinteros ya había explicado que cada jurisdicción asumirá los gastos logísticos correspondientes a su territorio. En el caso cordobés, el operativo de seguridad tendrá una magnitud considerable: el ministro anticipó un despliegue de aproximadamente 11.000 efectivos, entre personal policial, cadetes y aspirantes.
Además, Córdoba deberá coordinar con las fuerzas federales el denominado segundo anillo de seguridad, con participación de Gendarmería, Prefectura y eventualmente colaboración del Ejército.
Quinteros planteó que no se trata solamente de medir el operativo en términos de costos, sino de responder a la responsabilidad que implica recibir al pontífice en una visita que el Gobierno provincial considera excepcional.
Siciliano, en tanto, introduce otra variable: el posible retorno económico.
La combinación de los feriados del 9 y 10 de noviembre puede transformar la visita en un movimiento turístico que exceda a la ciudad de Córdoba con un fin de semana extralargo. El ministro puso el foco en la posibilidad de que quienes lleguen para participar de las actividades papales prolonguen su estadía y recorran otros destinos.
Según relató a Alfil, habló con intendentes de Traslasierra y recibió como respuesta que la disponibilidad de alojamiento ya comenzaba a reducirse. El fenómeno, sostuvo, no estaría limitado al Gran Córdoba, sino que alcanzaría también a los distintos valles turísticos.
La expectativa oficial, entonces, es que el movimiento generado por la visita pueda derramar sobre hotelería, gastronomía, transporte y actividades turísticas de distintos puntos de la provincia.
La foto con Nación
El otro elemento que no pasa inadvertido es la necesidad de coordinación con el Gobierno nacional.
Según relató Siciliano, durante la reunión se repasaron las agendas del Papa, los encuentros con gobernadores, los cronogramas de cada jurisdicción, la seguridad y los aspectos vinculados con el voluntariado.
Fue, según su descripción, una primera reunión general en la que estuvieron cara a cara los distintos actores que tendrán responsabilidades durante la visita.
La foto política tiene su importancia. El Gobierno de Llaryora necesita coordinar con Nación un acontecimiento de enorme exposición pública sin convertir la organización en una disputa política.
La propia Casa Rosada buscó remarcar ese carácter transversal. Tras la reunión, Karina Milei sostuvo que el Papa “es para todos los argentinos” y destacó la participación de distintos sectores en la organización.
El desafío después de la foto de coordinación conjunta tendrá su correlato local. Este miércoles habrá una nueva reunión en Córdoba, con la participación de autoridades de las fuerzas armadas, Ejército, Fuerza Aérea, áreas del Gobierno provincial y la oposición.
La visita todavía tiene por delante semanas de trabajo operativo. Seguridad, circulación, alojamiento, transporte, voluntariado y coordinación institucional serán parte de una agenda que crecerá a medida que se acerque el 10 de noviembre.
Pero detrás del operativo hay otra discusión política que el Gobierno de Córdoba ya empezó a plantear: qué queda después de que el Papa se vaya.
La Provincia deberá afrontar una inversión importante para garantizar la logística y la seguridad de una jornada extraordinaria. La apuesta del Panal es que ese esfuerzo no se mida solamente por el costo del operativo, sino también por la capacidad de Córdoba para convertir la visita en una vidriera y, especialmente, en un impulso para el turismo.