La apuesta del Panal para seguir reforzando el vínculo con Punilla
Hay señales que, tomadas por separado, pueden parecer apenas parte de la agenda de gestión. Pero cuando se las coloca una detrás de otra, empiezan a dibujar una estrategia territorial. En Punilla, la Provincia viene acumulando anuncios, convenios, aportes y presencia política, y la última novedad —el acuerdo para avanzar con 22 nuevas viviendas en cuatro localidades— pone a la región en el centro de la escena.
San Antonio de Arredondo, Mayu Sumaj, Valle Hermoso y Santa María de Punilla firmaron convenios con la Provincia en el marco del programa Córdoba Hogar. Son seis viviendas para San Antonio, cuatro para Mayu Sumaj y seis para cada una de las otras dos localidades. Los proyectos habían sido comprometidos por Martín Llaryora durante sus recorridas por el departamento y ahora ingresaron en una instancia administrativa concreta.
La firma tuvo, además, una fotografía política reconocible para Punilla: Mariana Caserio y Fabricio Díaz encabezando la articulación provincial con los gobiernos locales. El dato no es menor porque ambos funcionan como piezas visibles de una estructura que busca sostener presencia territorial en el departamento, junto con el principal armador de la estrategia oficialista en la provincia, Gustavo Brandán.
De los anuncios a la territorialidad
El movimiento no empezó con las viviendas. Durante septiembre, la Provincia también concretó la entrega de aportes de $5 millones a instituciones de Cuesta Blanca, Icho Cruz, Mayu Sumaj y San Antonio de Arredondo, fondos que habían sido anunciados por Llaryora durante su recorrida de julio. La entrega volvió a tener como protagonistas a Caserio y Díaz.
La secuencia permite leer una lógica: Llaryora anuncia, la estructura provincial articula y los gobiernos locales reciben los aportes.
A eso se suma una agenda de obras y servicios que, según planteó el presidente de la Comunidad Regional Punilla, Fabián Flores, incluye gas, cloacas, gestión de residuos y otras obras de infraestructura. En su balance de la participación en la Feria Internacional de Turismo (FIT), Flores ubicó explícitamente al Gobierno provincial como un actor necesario para sostener ese proceso.
No es solamente una discusión de infraestructura. En Punilla, la política territorial está inevitablemente vinculada con el turismo. Y allí aparece otro movimiento que merece atención.
Esta semana, por primera vez, la Comunidad Regional Punilla tuvo una presencia propia en la FIT, con una estrategia que buscó presentar al departamento como un corredor turístico y no solamente como una suma de destinos individuales.
Flores habló de tres nuevos productos: la Ruta de las Estrellas, la Ruta del Turismo Naranja y la Ruta del Turismo Rural. También destacó el acompañamiento de la Agencia Córdoba Turismo, encabezada por Darío Capitani, durante las presentaciones y reuniones mantenidas en la feria.
La escena tuvo otro dato político: intendentes y secretarios de Turismo de las distintas localidades participaron de la convocatoria. Flores habló de la necesidad de juntar al sector público, el privado, las cámaras empresarias y la prensa detrás de una misma matriz turística.
La estrategia apunta ahora a la comercialización. Según explicó, hubo contactos para futuros acuerdos con Coquimbo, en Chile, por el astroturismo, y con Curitiba, en Brasil, en busca de nuevos mercados.
Es decir: Punilla intenta pasar de la promoción individual de cada localidad a una marca regional, mientras la Provincia refuerza la presencia con servicios y acompañamiento.
El dato político detrás de la agenda
El despliegue provincial sobre Punilla se produce en un departamento políticamente diverso, con intendentes de distintos espacios y una Comunidad Regional que busca convertirse en una herramienta de coordinación por encima de las fronteras partidarias locales.
El oficialismo provincial parece apostar a esa lógica: construir una relación directa con intendentes y jefes comunales a través de obras, programas, convenios y presencia territorial.
No significa que cada anuncio pueda traducirse automáticamente en votos. Eso sería una conclusión que los hechos disponibles no permiten sostener. Pero sí puede observarse que la gestión provincial está incrementando la cantidad de puntos de contacto con los gobiernos locales y las instituciones de Punilla.
Y en política territorial, la foto también forma parte de la gestión.
La presencia reiterada de Caserio y Díaz en los actos, la Comunidad Regional funcionando como articuladora y las visitas de Llaryora al departamento construyen una cadena política que excede el anuncio puntual de una vivienda o un aporte.
En definitiva, la apuesta del Panal en Punilla no parece jugarse en un anuncio aislado, sino en la construcción sostenida de una red territorial, buscando fortalecer vínculos con intendentes, comunas e instituciones, que será muy valiosa el año próximo cuando llegue el momento de contar los apoyos en las urnas.