Ensayo de alianza en Punilla: LLA, juecismo y PRO dejan afuera a la UCR
El acuerdo sellado este fin de semana entre La Libertad Avanza, el PRO y el Frente Cívico en Punilla dejó una lectura que va bastante más allá de la formalidad de un comunicado. El acuerdo cuenta con el aval de dirigentes de los tres espacios: Ricardo Agost, por el PRO; Daniel Spadoni y Walter Gispert, por el Frente Cívico; y Facundo Cepeda, Francesca Spatola y Tomás Cardozo, por La Libertad Avanza.
Los representantes de las tres fuerzas decidieron ponerle nombre y marco institucional a un entendimiento que venía construyéndose desde hacía semanas, pero el dato político más interesante está en la oportunidad: el calendario electoral en la localidad de La Falda obligó a acelerar una alianza que todavía no tiene una foto formal.
La urgencia tiene un punto concreto. En noviembre deberán presentarse las alianzas para la elección para autoridades municipales en La Falda y, aunque todavía no existe una fecha de reunión definida entre los espacios, el acuerdo departamental funciona como una señal de que las conversaciones dejaron de ser exploratorias.
El escenario, además, tiene dos particularidades que no pasan inadvertidas.
Por un lado, no deja de ser todo un dato la ausencia de la UCR en ese entendimiento. Literalmente, las tres fuerzas dejaron afuera a los boinablancas, que en La Falda están encolumnados por el oficialismo del intendente Javier Dieminger, detrás de Rodrigo De Loredo.
Por el otro lado, no dejó de llamar la atención la inclusión del PRO en la construcción con La Libertad Avanza y el Frente Cívico, mientras que a nivel provincial el escenario no necesariamente reproduce esa fotografía.
El comunicado difundido por las tres fuerzas habla de diálogo, valores compartidos, elaboración de propuestas, definición de prioridades y conformación de equipos de gestión. En términos institucionales, se trata de una declaración prudente.
Pero la política suele leerse también entre líneas.
La conformación de una mesa común para Punilla supone un primer intento de ordenar territorialmente a sectores que, hasta hace poco, transitaban caminos separados. La novedad no está solamente en que LLA, PRO y Frente Cívico se sienten juntos, sino en que lo hacen antes de que estén resueltas las alianzas en otros niveles.
Por eso, la experiencia de Punilla puede ser observada como un ensayo político. No necesariamente porque exista hoy una decisión de trasladar automáticamente este acuerdo al plano provincial, sino porque muestra una posibilidad concreta de articulación electoral.
La banca departamental en la mira
En el valle de Punilla, donde el PJ viene trabajando fuertemente detrás del proyecto por Llaryora 2027, está en juego también la banca departamental en la Legislatura hoy en manos del juecista Walter Gispert.
Mientras el oficialismo provincial profundiza su trabajo territorial buscando recuperar esa representatividad en la Legislatura, el Frente Cívico está convencido de que el departamento le viene dando la espalda en las últimas elecciones al PJ. Por esta razón, la alianza apuntala el proyecto opositor y las posibilidades de retener la banca departamental.
Y si bien Gispert representa, además, una pieza territorial que no puede ser considerada menor, el acuerdo se convierte en algo más que una fotografía política, que en 2027 deberá resolver entre quiénes son sus referentes, cómo se distribuirán los espacios y qué mecanismo utilizarán para definir candidaturas.
La Falda apura los tiempos
En forma paralela, la necesidad de presentar una alianza en noviembre en el marco del cronograma electoral de La Falda obliga a que las conversaciones tengan algún grado de definición en el corto plazo. No alcanza con compartir actividades, reuniones o declaraciones. Habrá que establecer si existe una estructura electoral común y, sobre todo, acordar bajo qué reglas.
La ausencia de la UCR en el entendimiento entre el PRO, Frente Cívico y LLA muestra un esquema para definir cómo jugará territorialmente esta alianza. Allí aparece el sector de Rodrigo de Loredo y una figura que podría adquirir especial relevancia: Javier Dieminger.
El intendente de La Falda no puede repetir su mandato al frente del municipio y, en ese contexto, su nombre comenzó a sonar como una posible alternativa para disputar la representación departamental en la Legislatura.
La eventual candidatura de Dieminger agregaría otro elemento a la ecuación de Punilla. Porque si Gispert puede aparecer como una de las referencias del nuevo espacio opositor, el radicalismo podría intentar recuperar protagonismo mediante una candidatura departamental propia.
¿Proyección provincial?
Todavía sería apresurado afirmar que lo ocurrido en Punilla anticipe una alianza provincial. No existe, al menos por ahora, una definición en ese sentido. Pero tampoco parece casual que la pregunta aparezca inmediatamente después de la formalización, ya que necesariamente cuenta con el aval de sus referentes cordobeses.
Punilla ofrece un territorio donde las tres fuerzas pueden medir niveles de entendimiento, capacidad de coordinación y aceptación electoral. Si la prueba experimental funciona, podría convertirse en un antecedente para otras localidades.
Por eso el verdadero valor del acuerdo no estará solamente en la foto de sus dirigentes, sino en lo que sean capaces de construir después.
La política cordobesa entra lentamente en una etapa de definiciones. Y en Punilla, con la urgencia de La Falda, la disputa por la representación departamental y la ausencia momentánea de la UCR en esta mesa, acaba de convertirse en uno de los primeros ensayos para esa discusión.