Bugliotti, Avilés y una disputa que excede a una clausura
La paralización de las tareas de excavación y desmonte que realizó la Municipalidad de Villa Carlos Paz dentro de un predio ubicado sobre la colectora sur de la autopista Justiniano Allende Posse, y que las autoridades locales adjudicaron al Grupo Dinosaurio, volvió a poner frente a frente a dos actores que ya venían acumulando tensión: el intendente de esa ciudad Esteban Avilés y el empresario Euclides “Tati” Bugliotti.
A principios del mes pasado, el desarrollista había expuesto públicamente al mandatario municipal, asegurando que no atendía sus llamados para explicarle el emprendimiento gigantesco que se dispone a llevar adelante en un predio de 100 hectáreas que adquirió recientemente en una zona lindante al ejido carlospacense.
Sus palabras en medios provinciales hicieron mella ya que el cuestionamiento de Bugliotti ponía en duda la capacidad del intendente en tomar dimensión de qué inversiones merecen avanzar, dónde y bajo qué condiciones.
Por eso, el procedimiento de clausura no sorprendió. Lo que sí lo hizo fue las declaraciones del empresario, que aseveró: “A mí no me clausuró la Municipalidad de Carlos Paz. El terreno en el que intervinieron no es mío sino de Caminos de las Sierras”.
Según su versión, el contenedor identificado con Grupo Dinosaurio cuyas imágenes fueron difundidas por la administración de Avilés no estaba colocado dentro de las hectáreas adquiridas por el empresario, sino sobre terrenos correspondientes a la empresa concesionaria de la Red de Accesos a Córdoba, donde se proyecta construir una rotonda vial.
Sorpresivamente, Bugliotti cambió el eje de la discusión que pasó de tener una dimensión jurisdiccional y ambiental, para introducir a un tercer actor a la disputa política: la Provincia.
Pero para entender el por qué este cruce, hay que retroceder apenas unas semanas atrás.
Una inversión de peso
A mediados de septiembre, Bugliotti ya había decidido instalar públicamente su disputa con el municipio serrano. En aquel momento denunció dificultades para avanzar con sus proyectos porque el intendente Avilés no atendía sus llamados. Al mismo tiempo, confirmó que Grupo Dinosaurio había adquirido 100 hectáreas en el límite entre Carlos Paz, Malagueño y San Nicolás y anunció allí un proyecto de parque fotovoltaico con baterías de almacenamiento.
No era un anuncio menor. El empresario intentaba mostrar que su proyecto no debía leerse solamente como un emprendimiento privado. Habló de energía, infraestructura, una posible nueva terminal para Carlos Paz y hasta de un parque autóctono. También planteó que el excedente energético podría eventualmente ingresar a la red y beneficiar a la ciudad turística.
La estrategia política de ese discurso era bastante clara: instalar a Dinosaurio como un actor capaz de aportar inversiones y obras a una ciudad que, según se encargó de subrayar, pone restricciones que desalientan determinados emprendimientos y frenan los proyectos a los desarrollistas.
Apenas una semana después de aquella exposición pública sobre sus planes para Carlos Paz, Bugliotti inauguró junto al gobernador Martín Llaryora el parque solar de 40 MW de Grupo Dinosaurio en Deán Funes. El proyecto implicó una inversión privada de unos 30 millones de dólares y fue presentado como una de las principales apuestas privadas de energía fotovoltaica de Córdoba.
La imagen política fue significativa. Mientras Bugliotti cuestionaba públicamente las dificultades que encontraba para avanzar en Carlos Paz, aparecía compartiendo escenario con el gobernador en la puesta en marcha de una inversión de gran escala.
Por su parte, Avilés tampoco llegó a esta confrontación sin antecedentes. En su discurso de apertura de sesiones de agosto pasado, el intendente había endurecido particularmente su posición con el avance de inversiones. “No permitiremos que ciertos desarrollistas inmobiliarios, convalidados por parte de la oposición local, actúen en contra de la ley y de los intereses de los carlospacenses”, afirmó por ese entonces. Y aunque el destinatario de esas palabras era el grupo Miralejos, su advertencia se hacía extensiva a otras empresas que pudieran instalarse en la ciudad.
La definición no era inocua. El intendente colocó allí una frontera política: inversión sí, pero dentro de las reglas municipales. Y en la antesala de un año electoral donde Avilés tiene la posibilidad de ser reelegido por un nuevo período en el Palacio 16 de Julio, la imagen que pretendió dar fue la de un administrador intransigente ante los grandes intereses económicos. Sin embargo, para Bugliotti, esa postura termina desalentando a los empresarios que eligen otros horizontes a la hora de invertir.
Disputa en una zona estratégica
El lugar donde se produce el conflicto tampoco es un detalle menor. Es una zona estratégica del ingreso a Carlos Paz, atravesada por proyectos viales, nuevas conexiones y expectativas de crecimiento. Bugliotti sostiene que parte del espacio donde se produjo la controvertida clausura está relacionado con una futura intervención vial que llevará a cabo el Gobierno de la Provincia y afirma que los terrenos corresponden a Caminos de las Sierras.
La empresa provincial, por su parte, es la que lleva adelante un proyecto de rehabilitación de la colectora y proyecta frente al derivador Costa Azul una nueva rotonda. Sin embargo desde Caminos de las Sierras señalan que la obra anunciada por el gobernador Martín Llaryora no se encuentra aún en ejecución.
Por eso, la pregunta más importante ya no es solamente de quienes son los terrenos donde Buggiotti puso su contenedor, sino quien realizó tareas de desmonte para una obra que todavía no empezó.
Porque allí confluyen tierras privadas, áreas protegidas, infraestructura vial provincial, proyectos energéticos y futuras inversiones comerciales.
La elección que todavía nadie blanquea
Hay además un componente estrictamente político local que no puede descartarse: el futuro de Avilés.
El intendente todavía no blanqueó una eventual intención de buscar un segundo mandato, pero la posibilidad existe y forma parte del escenario que inevitablemente se analiza dentro de la política carlospacense.
Sí Avilés pretende conservar centralidad política más allá de su actual gestión, la defensa de un modelo de ciudad con fuerte regulación territorial y discurso ambiental, puede convertirse en una de sus principales banderas. De hecho, el discurso basado en protección de las áreas protegidas, que viene sosteniendo desde el 2014, como estrategia le dio buenos resultados en las urnas.
Y allí Bugliotti representa casi el adversario perfecto para construir ese contraste: un empresario de enorme capacidad de inversión que reclama visión de futuro y desarrollo para llevar adelante proyectos que podrían beneficiar a la ciudad. Y en eso el empresario pone el dedo en la llaga: habla de un destino turístico estancado y cada vez menos tentador para invertir.
Porque el empresario no está discutiendo la clausura. Está cuestionando el modo en que el municipio administra la planificación de la ciudad. Y Avilés no está respondiendo únicamente a un empresario: está defendiendo una concepción del poder municipal sobre el territorio.
Y esa discusión, a menos de un año del electoral, muy probablemente no se trata de una cuestión solamente urbanística.