Llaryora en Villa María, gestos a Accastello y al municipalismo
Martín Llaryora volvió por séptima vez en el año a Villa María, donde lo recibió el intendente local, Eduardo Accastello, a apenas ocho días de la visita anterior. Junto al anfitrión, el intendente tuvo una jornada doble. Por la mañana hubo reunión con los consorcios camineros de toda la provincia en la Sociedad Rural. Por la tarde, el plato fuerte fue la inauguración de la Casa del Estudiante del ente intermunicipal EnRED, donde el mandatario repartió gestos al municipalismo representado por decenas de intendentes y jefes comunales de la zona.
El contexto ayuda a leer la foto. Llaryora atraviesa una gira territorial frenética de cara a las próximas elecciones provinciales que aún no tienen fecha, en las que buscará su reelección. Viene caminando toda la provincia pero la multiplicación de visitas se dio en los departamentos Unión y Río Cuarto, donde ya sumó tres giras en poco tiempo, ahora en Villa María. Recorridas, inauguraciones y abrazos con intendentes, a un ritmo que huele a campaña y que alimenta la sospecha de que el calendario electoral cordobés podría acelerarse. En ese mapa, Accastello aparece como uno de los socios más firmes del gobernador en el interior.
La Casa del Estudiante ocupa el edificio de un hotel que estaba cerrado frente a la plaza y alojará a más de sesenta jóvenes de los pueblos de la región. La obra salió del esfuerzo conjunto de los intendentes del EnRED, ente que encabeza el intendente de Cintra (Unión) Enrique Méndez Paz.
En su discurso, Acasstello recordó que fue él quien, siendo concejal, presentó el proyecto para crear la Universidad Nacional de Villa María. “Muchos pensaron que era solo para que los estudiantes no tuvieran que irse. Y eso es cierto. Pero también es cierto que la región, a partir de la universidad, empezó a transformarse”, señaló. Contó que los chicos de los pueblos venían a estudiar, se recibían y volvían a sus localidades, y que con ellos llegaron el comercio, las viviendas, “cientos y cientos de edificios y departamentos”. Y dejó la frase que resume su mirada de la ciudad: “Villa María es una ciudad que abraza a la región y la región abraza a Villa María. Acá no somos una ciudad. Acá somos decenas de pueblos que hemos decidido que el progreso no tiene que parar”.
Habría fecha de regreso para Llaryora. La información disponible indica que el gobernador volverá en los próximos días a la región, esta vez del otro lado del río, para los festejos por los 200 años de Villa Nueva, la ciudad vecina que forma el conglomerado con Villa María y que conduce el radical Ignacio Tagni, de buena relación con Accastello. Si se confirma, Llaryora sumará otra visita al departamento antes de fin de mes.
Las tasas, el Presidente y el campo
El pasaje más político le correspondió a Accastello. El intendente salió a responderle a Javier Milei y a su gabinete en uno de los temas que más incomodan a los intendentes: "Cuando escuchamos a nivel nacional que ministros, hasta el Presidente, hablan en contra de las universidades y dicen que son los gobiernos locales y provinciales los que establecen tasas o impuestos gravosos para los vecinos del interior, les decimos que no es así". "Acá, en el interior del interior, cada una de las tasas que establecemos es porque damos una contraprestación de servicio que significa más progreso para la educación, para los jóvenes, para las familias”, sostuvo en referencia al reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia que estableció que las tasas que cobra un municipio deben tener una contraprestación equivalente . “El 98% de los impuestos del campo vuelve al campo. Lo que se tributa para educación y salud, vuelve en más educación y más salud”, había dicho a la mañana en la Sociedad Rural. Asimismo, Accastello tuvo un gesto hacia adentro: agradeció a “los concejales de todos los pensamientos políticos” que acompañaron la ordenanza de creación de la residencia y dijo que “no es la primera ni la última”. Para el cierre guardó el elogio a Llaryora, al que definió como “un gobernador que no se olvidó de ser pueblo” y le agradeció las quince sedes universitarias provinciales.
La devolución de Llaryora
El gobernador devolvió gentilezas desde el arranque. “Te felicito, Eduardo, cómo tenés la ciudad, qué linda que está”, le dijo antes de meterse en su discurso, uno de los más duros contra Nación en las últimas semanas. Con los estudiantes adelante, contó su historia de San Francisco y de la escuela técnica, cuando "estudiar dependía de la plata y no del talento". Después apuntó a la Casa Rosada: “Las universidades están cerradas, tomadas, el complejo científico tecnológico casi yéndose de la Argentina. Y estos locos acá, habilitando un complejo universitario para que los chicos del interior tengan un lugar”. Definió la obra como “un soplo de rebeldía” y les dejó un mensaje a los dirigentes que, según él, se formaron en lo público y hoy lo recortan: “Les agarró la amnesia”.
Llaryora también dejó una lectura del tablero político. “Este aplauso es para los intendentes, que son de distintos partidos políticos. Fíjense, esta discusión ya no depende de un partido político, ni siquiera de una religión. Depende de lo que tenés en el corazón”, sostuvo. Y agregó, en clave de su propia construcción electoral de cara a su intento de reelección: “Es un momento histórico donde los partidos van a ser casi horizontales, porque en cada uno de los nuestros tenemos gente que opina de una manera o de otra”. Para el gobernador, lo que hoy ordena es otra cosa: “Hoy estamos del lado de la educación. Hoy estamos del lado de la universidad”. Al cierre, anunció el aporte provincial de 20 millones de pesos para poder equipar cada uno de los pisos de la residencia para estudiantes.
El anfitrión institucional fue “Kiko” Méndez Paz como titular de EnRED, quien destacó la “alianza virtuosa” entre el gobernador y los intendentes y describió a los jefes comunales como “soldados” que no bajan la guardia, “tan anticasta y con tanta cercanía con sus vecinos”.
Estuvieron los legisladores Verónica Navarro y Alfredo Niro, autoridades de la UNVM y la UTN, concejales e intendentes de la región.
Villa María, sede de los consorcios
La jornada había arrancado en la Sociedad Rural, donde Accastello recibió la asamblea anual de la Asociación de Consorcios Camineros, que celebró los 70 años del sistema con más de 1. 300 productores, una exposición con 25 expositores y la entrega de 65 máquinas a regionales y consorcios.
El presidente de la asociación, Juan José Fabbri, reconoció el respaldo del intendente para volver a hacer la asamblea en la ciudad después de muchos años. Y Accastello aprovechó para subir el tono: “Los argentinos tienen que aprender de este modelo, que es el modelo cordobés de los consorcios camineros. Si Córdoba está primera en la producción de maíz, de soja, de leche, es porque somos la única provincia que tiene un proyecto como este”. “Ustedes son un ejemplo a nivel de Latinoamérica”, les dijo a los consorcistas, y cerró con un mensaje de unidad: “El campo y la industria, el campo y la ciudad pueden estar juntos”. Llaryora, con el ministro Sergio Busso al lado, reivindicó la Ley de Consorcios y el Fondo de Desarrollo Agropecuario, y dejó una frase para leer en clave política: “Preferimos construir puentes que construir trincheras”.