La quinta marcha universitaria reúne en la calle a UNC, UTN y UPC
El calendario político y social argentino tiene marcado el próximo jueves 15 de octubre como una fecha que promete ser histórica. Lo que comenzó siendo la convocatoria a la Quinta Marcha Federal Universitaria para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento, terminó por absorber la enorme capilaridad del descontento social y se cruzó de lleno con la agenda del Congreso de la Nación, donde la oposición intentará asestarle un golpe letal al decreto fundacional del régimen libertario: el DNU 70/2023.
En el plano universitario, la hoja de ruta en Córdoba está definida y promete una demostración de fuerza institucional masiva. La Universidad Nacional de Córdoba (UNC), la Universidad Provincial (UPC) y la Facultad Regional Córdoba de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) abroquelaron sus columnas junto al gremio docente ADIUC, la gremial San Martín de los no docentes y, claramente, al movimiento estudiantil.
La concentración principal está pautada para las 15 horas en el Monumento a la Reforma, en la Ciudad Universitaria, para desde allí marchar hacia el centro cordobés y culminar con un acto central. La movilización llega envalentonada por el reciente fallo del juez Martín Cormick, que declaró inconstitucional el decreto del Ejecutivo para retener partidas y ordenó ejecutar de manera inmediata la recomposición salarial y los giros para funcionamiento.
En este marco, la confluencia entre las casas de altos estudios marca un hito de unidad regional. Desde ADIUC marcan el pulso del hartazgo en los claustros: advierten que esta marcha es la herramienta indispensable para salir a la calle e "interrumpir la nueva normalidad de la universidad en crisis". La exigencia gremial es clara y apunta a forzar al Gobierno a acatar la orden judicial. En la misma línea tracciona la UPC, desde donde Julia Oliva Cúneo llamó activamente a toda su comunidad a ganar las calles, sumando también el peso de la UTN en un bloque académico cordobés unificado.
La interna en la UNC
Más allá de la unidad institucional de cara a la sociedad, la coyuntura de efervescencia agita inevitablemente la política interna de la Casa de Trejo. Desde el arco opositor a la gestión del rector Jhon Boretto también se sumaron a la convocatoria para el 15 de octubre, manteniendo por el momento una tregua pública y evitando las críticas directas hacia el oficialismo universitario. Sin embargo, no dejan de marcar la cancha en el territorio: este miércoles a las 14 horas realizarán una clase pública frente al Pabellón Argentina, con figuras como Pedro Pérez Malvasio y Liliana Córdoba en el centro de la escena. La actividad funciona como una muestra cabal de una oposición que busca construir masa crítica y músculo político propio al calor del conflicto nacional.
El termómetro de la movilización también levanta temperatura en el claustro estudiantil, donde las bases empiezan a tensionar con las conducciones de los centros de estudiantes. Un caso testigo y llamativo se da por estas horas en la Facultad de Ciencias de la Comunicación (FCC). Allí, la asamblea independiente, sumada a un variopinto bloque de agrupaciones opositoras (Sur, La Mella, MST y Tesis XI), comenzó a presionar fuertemente a "La Arcilla" —el oficialismo de filiación peronista/kirchnerista que conduce el Centro de Estudiantes (CECC)— para que abandone su letargo y "salga de la pasividad". La exigencia es que la conducción convoque de manera urgente al estudiantado a las asambleas donde se organiza la movilización del jueves, pero también dónde se definen el accionar concreto frente a las medidas de fuerza y huelgas de los gremios docentes y nodocentes.
Parece que la potencia política del 15 de octubre radica, también, en su convergencia y en su despliegue territorial. La convocatoria no se limita a un puñado de capitales provinciales, sino que se replicará en todo el país. Si bien se espera que las mayores demostraciones de fuerza y volumen de movilización se den en los grandes conglomerados urbanos —con CABA, Córdoba y Santa Fe a la cabeza—, el reclamo tiene un carácter estrictamente federal. Además, el movimiento universitario no marchará solo: a las columnas académicas se le sumarían los sectores de discapacidad, jubilados, organizaciones sociales y agrupaciones de familias endeudadas, que vienen ganando cada vez más voz y peso en la vía pública frente al ajuste económico.
Esta aglutinación de fuerzas en las calles de todo el país tiene su espejo exacto dentro del recinto de la Cámara de Diputados. Para el mismo jueves 15 está convocada una sesión especial con el objetivo de reunir los 129 votos necesarios para derogar definitivamente el DNU 70/2023. De lograr el quórum, caerían decenas de desregulaciones económicas impulsadas por Javier Milei desde el inicio de su mandato.
Con el oficialismo operando a contrarreloj para vaciar la sesión especial en el Congreso y las universidades aceitando una logística de movilización total a nivel nacional, el jueves se transformó en un punto clave para la administración libertaria. Se medirá, en tiempo real, la resistencia de la calle frente a la motosierra y la capacidad de la oposición política para traducir ese malestar en una mayoría parlamentaria.