El ejército del peronismo
Pasaron las elecciones en Brasil y los análisis de la primera vuelta quedaron anulados en la segunda. Este humilde servidor, al menos, trajo a la memoria el caso argentino, donde los dos presidentes que fueron elegidos en balotaje habían perdido en el primer turno.
Muchos están tratando de encontrar la clave con la cual Lula Da Silva consiguió revertir aquel resultado adverso, algo que nunca había sucedido hasta ahora en el vecino país. A la luz de los hechos, hay que reconocer la habilidad de algunos consultores para salir a vender paraguas cuando caen las dos primeras gotas.
Una de las cuestiones en las que se hizo mucho hincapié fue el cambio de estrategia digital puesto en marcha por el Partido de los Trabajadores. A pesar de su dirigencia septuagenaria, supo escuchar algunas voces frescas y jóvenes para salir a conquistar una fracción del electorado que había decidido no acompañarlos en la primera vuelta. Una de las cuestiones de las que tanto se habla es la del canal de WhatsApp, El Ejército de Lula, a través del cual lograron reclutar a diez millones de personas, que fueron capaces de recibir mensajes masivos, sin gran personalización, como una especie de propaladora del siglo XXI.
Aunque nadie sabe muy bien cómo hizo Lula para lograr la hazaña, no faltó quien le llevara la novedad del canal de WhatsApp al cordobesismo, que inauguró el canal del Ejército del Peronismo con la esperanza de reclutar nuevos milicianos para su causa centrista. Con una labor misionera de enviar la invitación a todos los conocidos que simpatizan de algún modo con el justicialismo, confían en que podrán emular el caso brasileño hasta convertirse en millones.
Los que compraron la idea se olvidan de que acá falta un año para las elecciones y que dicho canal probablemente termine olvidado en una aplicación en la que sobran empresas, personas y temas que compiten por la atención de los usuarios.
En el caso de Brasil, la estrategia sirvió para concentrar los votos dispersos en otras opciones electorales dentro del mismo espectro de izquierda y para convocar a algunos que habían dejado de ir en la primera convocatoria. A pesar de que acá hay sol, los vendedores de paraguas consiguieron venderle uno a alguien de la mesa chica porque en lo de nuestro vecino del norte estaba lloviendo.
Quizás lo que consiguió dar vuelta a la elección fue que el gobierno de Lula no es el de una izquierda terraplanista como la argentina, sino que siempre se ha caracterizado por buscar un aumento de la producción para generar riqueza y sacar la mayor cantidad de gente de la pobreza. La gente prefirió a alguien que conoce y que efectivamente le mejoró la calidad de vida por sobre el hijo de un presidente que hoy está preso. A pesar de las críticas que podrán hacer algunos votantes, quienes prefirieron a otros candidatos en la primera vuelta eligieron darle otra oportunidad al actual presidente.
El progresismo local celebró el triunfo como propio, con la expectativa de poder capitalizar algo de esta ola de izquierda. No ven que el riesgo para el nuevo mandato es la delicada situación económica, el giro identitario que tomó el en discurso y un aumento de las expectativas por el “plan platita” que se puso en marcha antes de las elecciones. Pagar la campaña y cumplir las promesas parece ser un escenario difícil.
A pesar de que el cordobesismo compró la idea y que el progresismo festeja, quizás lo que pasó en Brasil sea de ayuda para que el gobierno nacional recapacite sobre la forma en la que se dirige al electorado. Aquellos que no lo votaron hace tres años probablemente no lo voten ahora; el objetivo tiene que ser recuperar la confianza de aquellos que le pusieron su voto en la segunda vuelta y que hoy dudan de hacerlo nuevamente. Afortunadamente nadie le vendió a Milei la idea de hacer un canal con ese nombre. Sería insoportable escuchar a los que lo emparenten con la dictadura.