Pablo Yedlin: "Si la Nación no hace obra ni compra remedios, rediscutamos la coparticipación"
Con la participación de más de 600 asistentes y referentes de las 24 jurisdicciones del país, se puso en marcha en Puerto Iguazú el V Congreso Nacional de COSSPRA.
La apertura del plenario estuvo a cargo del presidente de la entidad y titular de OSEP Mendoza, Carlos Funes, y del gobernador de Misiones, Hugo Passalacqua, quienes coincidieron en señalar que la sustentabilidad del sistema de obras sociales provinciales llegó a un punto crítico y que hay que encontrar soluciones en conjunto.
En ese contexto de alta tensión presupuestaria para las provincias —y en sintonía con el reclamo cada vez más duro que viene sosteniendo el gobernador cordobés Martín Llaryora frente a la quita de fondos nacionales—, el diputado nacional por Tucumán, médico especialista en la temática y exministro de salud, Pablo Yedlin, dialogó en exclusiva con Diario Alfil y advirtió sobre el impacto del ajuste de la Nación en las cajas sanitarias provinciales y la necesidad de rediscutir reglas de juego.
—¿Cómo evalúa el impacto financiero y sanitario de las medidas que está tomando el Gobierno nacional en materia de salud pública?
—La salud en la Argentina hoy está en crisis. El objetivo de este congreso es traer estas discusiones tan importantes, representando a las obras sociales provinciales, que cubren a 7.200.000 argentinos. La Argentina hoy necesita un cambio de reglas; no sirven los pequeños cambios. Hay que volver a sostener la importancia de que la Argentina se integre a la Organización Mundial de la Salud (OMS), jerarquizar el Consejo Federal de Salud, contar con una agencia de evaluación de tecnología sanitaria, una Conain independiente y una ANMAT con ley y condiciones. Tenemos que generar un seguro de segundo piso para la cobertura pública y priorizar nuestros recursos humanos.
—¿Uno de los programas más golpeados por el recorte presupuestario ha sido el Remediar. ¿Qué implicancias tiene esto para las provincias?
—El programa Remediar ha muerto en la Argentina. Fue una muerte anunciada de manera progresiva: se ha transformado en un miniprograma de distribución de pastillas para la hipertensión y el colesterol, que es importante por supuesto, pero el resto de la medicación esencial que distribuía la Nación hoy deberá estar en manos de las provincias. Las provincias están intentando cubrir este bache pero lo hacen sin financiamiento, porque la Nación no les pasa los recursos para comprar. Y los impuestos coparticipables, en su mitad, se los lleva la Nación. Si la Nación no hace obra pública, no arregla rutas, no compra medicamentos ni vacunas, entonces rediscutamos la distribución de los impuestos.
—¿Qué opina respecto a la postura de la Nación frente a la salud pública y el rol de las provincias?
—La Nación ha decidido que la salud es un problema de las provincias, bajo el criterio equivocado de que la vieja Constitución de 1853 no delegaba en la Nación la salud. Pero la Constitución que nos rige no es la de 1853, es la de 1994, y en esa Constitución la salud es un derecho y la Nación no puede prescindir de ese derecho. Lo que puede hacer es acordar con las provincias, pero no delegarlas sin fondos. Esto está teniendo impacto en la salud de los argentinos: la mortalidad infantil, la mortalidad materna y la mortalidad en mayores de 60 años aumentan, al igual que baja la cobertura de vacunación. No es casual; es un Estado que se retira y deja a las provincias solas, y no todas tienen las mismas capacidades.