Arduh y el avance de Uninco: “Se puede acordar la gestión con Llaryora sin perder la identidad partidaria”
De cara a lo que será el escenario electoral de 2027 ya hace rato que todos mueven sus fichas, en algunos casos aún con cierta cautela, o esperando a ver la movida de los otros partidos. Un espacio que se muestra en este sentido es la Unión de Intendentes de Córdoba (UNINCO) que en los últimos días volvió a mostrar musculatura política. La semana pasada, en un hotel de la capital provincial, más de 60 intendentes y jefes comunales no peronistas se reunieron para comenzar a delinear la estrategia con la que buscarán consolidar su gestión territorial y definir su participación conjunta en el próximo turno electoral.
La convocatoria contó con la coordinación de Orlando Arduh —exlegislador y actual integrante de la Defensoría del Pueblo— y la participación de la vicegobernadora Myrian Prunotto y del secretario general de la Gobernación, Gustavo Brandán.
Del encuentro formaron parte mandatarios radicales, del PRO y vecinalistas de localidades como Villa Dolores, Arroyo Cabral, Huerta Grande, Calchín Oeste, La Granja, Las Rabonas, James Craik y Villa Tulumba, enfocados en construir un esquema unificado.
En diálogo con Diario Alfil, Arduh repasa el recorrido de UNINCO, analiza la proyección hacia 2027 y fija postura sobre las internas y opinó sobre la actualidad del radicalismo cordobés.
—¿Qué balance hace de la última reunión de la UNINCO?
—UNINCO es el resultado de un trabajo que arranqué cuando estaba en el Ministerio de Gobierno, donde me dediqué pura y exclusivamente a atender a intendentes y jefes comunales que no tenían relación directa con el Gobierno provincial, ni con los ministros o secretarios. De los 426 municipios y comunas que tiene Córdoba, hay 332 gestiones que están en su primer período, y más de 100 de ellos no son peronistas. A esos intendentes de primer mandato los ayudamos a gestionar, los fui a visitar y escuché sus necesidades. Las reuniones venían de hace rato —en Villa Dolores, Reducción, Tanti, varias en Córdoba Capital— y ahora le pusimos un nombre formal. Fuimos sumando gente: a veces participan unos, a veces otros, pero hemos llegado a reunir a más de 70 u 80 dirigentes entre radicales, del PRO y vecinalistas.
—¿Qué tipo de compromisos se han generado con los intendentes desde este espacio?
—Tenemos un acuerdo de gobernabilidad: se gobierna juntos. El gobernador los visita, es un gobernador profundamente federal, y en conjunto con Manuel Calvo y Gustavo Brandán trabajamos esos acuerdos de gestión. Pero también estamos trabajando en un acuerdo electoral, como el que se dio en octubre pasado apoyando a Juan Schiaretti con más de 100 intendentes respaldando puntos clave provinciales.
—¿Y cuál es el objetivo de cara al 2027 según lo conversado en el último encuentro?
—Ahora viene la etapa donde ellos quieren ser reelectos. Así como el presidente o el gobernador proyectan su continuidad, los intendentes también quieren reelegir. Tienen una relación muy fuerte con Llaryora y el Panal. Mi trabajo, en el que también participan Myrian Prunotto y Brandán, es juntarlos y trabajar en una estrategia particular para cada uno de los municipios que quieran repetir, adaptada a la realidad de su departamento. Ellos determinarán su propia estrategia: algunos pegarán la fecha de elección con el Panal, otros no, pero siempre respetando su identidad. No van a dejar de ser radicales, del PRO o vecinalistas por esto.
—En medio de este armado, ¿cómo es hoy su vínculo personal con el radicalismo y con dirigentes como Rodrigo de Loredo?
—Tengo buena relación con el radicalismo en general, pero no mantengo vínculo institucional. Con De Loredo, a quien en su momento le dije abiertamente que el candidato debía ser él y no Luis Juez cuando fui su jefe de campaña, no volví a hablar desde entonces. Yo hice un acuerdo con Martín Llaryora como dirigente político, no a título de representación del radicalismo.
—¿Cómo ve la conducción de Matías Gvozdenovich y su decisión de expulsar a aquéllos que trabajan o trabajaron con el peronismo?
—A Gvozdenovich lo conozco desde la juventud, de hecho trabajamos en su intendencia. No estoy para nada de acuerdo con esa 'caza de brujas'. Uno toma decisiones políticas, pero de ahí a acusar de traicionar hay un abismo. Cuando nosotros hicimos los acuerdos para fundar Cambiemos, cerramos con el PRO y la Coalición Cívica. En ese momento dirigentes como Javier Becerra no estaban de acuerdo y nos dijeron de todo, pero no por eso salimos a acusar a nadie de traidor. El Frente Cívico o el PRO no nacieron de un repollo; siempre se hicieron alianzas. ¿Cuál es el problema de hacer un acuerdo UCR-PRO en Villa Dolores o en cualquier otra localidad. Incluso hoy mismo veo que no tiene nada que ver la UCR con los libertarios. En su momento Cambiemos respondió a una necesidad nacional, pero aquí no hay ninguna necesidad nacional de juntarse con La Libertad Avanza, porque no coinciden en nada. Entiendo que la UCR debería potenciarse como partido propio y llevar a Rodrigo De Loredo como su candidato.