
Lecciones para todos
Javier Boher
Sobran lecturas sobre lo que pasó en Marcos Juárez. La mayoría oscila entre un tono optimista de que es el kilómetro cero del cordobesismo o la contracara pesimista de que nada puede contra el peronismo. Quizás hay que bajarle un poco el tono a todo eso hablando sobre lo que pasó con un poco más de distancia.
Algo se habló de la caída en la participación, que implicó que haya concurrido más o menos un 7% menos de gente a las urnas respecto a la elección de hace cuatro años, unas 1.200 personas. Parece un número menor, pero es el equivalente a alrededor del 20% de los votos que obtuvo el nuevo intendente, Germán Font.
El candidato no es una cuestión menor. A pesar de tener algún recorrido en la política que lo hace un “insider”, su rostro representó un cambio fresco para un electorado al que se le presentaba un menú bastante conocido. La juventud refuerza una idea de renovación que va más allá del cambio de sello político en la intendencia y la ubica más en términos generacionales.
Como bien apuntaron varios analistas, el voto del peronismo prácticamente no varió respecto a las dos elecciones anteriores, sino que hubo una fractura de las fuerzas no peronistas que llevó a una derrota ante una fuerza sólida y disciplinada en su representación. El efecto, entonces, fue doble: el pedido de cambio afectó al no peronismo con más dispersión, pero apuntaló al retador con mayor unidad.
Los partidos y los candidatos siguen siendo importantes, mal que le pese a los que se creen dueños de los votos. Ni hablar de los que dan indicaciones a distancia, convencidos de que las estrategias se pueden pensar en el vacío y no en el territorio.
Por eso siempre vale trabajar por la estructura. En elecciones con baja participación y electorado volátil la disciplina partidaria vale más que un apellido conocido, no necesariamente porque permita sumar nuevos votantes, sino porque garantiza conservar y movilizar a los propios.
Es un error nacionalizar una elección local signada por temas del día a día. Si Marcos Juárez fue el kilómetro cero de Cambiemos fue porque permitió ensayar con éxito una alianza que era resistida puertas adentro del radicalismo, no porque hubiese sido una muestra de cómo vota el país.
Seguramente Font esté disfrutando del triunfo y con la cabeza puesta en lo que viene. Los que también deberían pensar en lo que se avecina son todos los otros que fueron arrollados por la combinación de pedido de cambio, apatía contra los políticos de siempre y el funcionamiento de la estructura territorial. Hay algo promisorio en los que ganan desde abajo y es que no pueden ser comprendidos por los que pierden estando arriba. De otros espacios, si… pero también del mismo.


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