Tensa reunión del bloque radical por el Presupuesto: sin consenso y con cuestionamientos indeclinables
A horas de la votación en primera lectura, el bloque radical enfrenta una interna que no afloja entre la presión de los intendentes y el rol opositor que varios legisladores no quieren resignar. Mientras tanto, Luis Juez ordenó su tropa sin medias tintas y anticipó un rechazo frontal al proyecto de Llaryora.
Por Gabriela Yalangozian
A pocas horas del tratamiento del Presupuesto 2026, el bloque del Radicalismo mantuvo ayer una reunión que dejó al descubierto una tensión interna y postergó la posibilidad de lograr o no una postura unificada sobre cómo votarán este miércoles cuando el proyecto llegue al recinto para su primera lectura.
El debate se profundizó tras el pedido del Foro de Intendentes Radicales, que reclamó a sus legisladores no “poner palos en la rueda” al proyecto oficialista para garantizar las obras prometidas en sus localidades. Ese mensaje encendió aún más el clima entre aquellos legisladores que no están dispuestos a entregarle al oficialismo un cheque en blanco.
Según contaron fuentes del propio espacio, la reunión del lunes “fue larga y profunda”. Sin conclusiones firmes, pactaron reencontrarse este martes para ver si pueden acercar posiciones, aunque nadie se anima a apostar por un consenso sólido.
“Tenemos puntos de conflicto y cuestionamientos en particular que varios legisladores no vamos a declinar”, reconoció uno de los asistentes de la reunión.
La presidenta del interbloque, Alejandra Ferrero, ya había admitido la semana pasada la disyuntiva que atraviesa a la bancada: por un lado, la presión de los intendentes desesperados por las obras que reactiven las economías locales; por el otro, la necesidad de sostener una línea opositora que no quede desdibujada. Ferrero deslizó que no descartaba acompañar el proyecto en general y discutir artículo por artículo, un esquema parecido al que aplicaron en el Presupuesto 2025.
Pero esa jugada no convence a todos. Hay quienes no quieren ni oír hablar de flexibilizar el discurso crítico que vienen sosteniendo públicamente. “Estamos intentando equilibrar la demanda territorial con nuestra posición política”, explicó Ferrero en las últimas horas. Una tarea que, visto lo visto, no será sencilla.
Juez reunió a su tropa y bajó línea sin titubeos
Mientras el radicalismo pelea con sus propias tensiones, en las oficinas del Frente Cívico dentro del edificio de la Legislatura, la escena que se vivió ayer fue completamente distinta. Luis Juez aterrizó en la Unicameral y encabezó un encuentro con su bancada, al que también asistió la presidenta del Tribunal de Cuentas, María Fernanda Leiva. Ese respaldo no es menor: junto a Beltrán Corvalán –ausente por viaje– constituyen la mayoría del organismo encargado de controlar al Gobierno provincial.
Allí, sin rodeos, definieron la postura: rechazo contundente al proyecto enviado por Martín Llaryora.
Juez lo comunicó con su estilo inconfundible a través de un reel en redes sociales, donde disparó: “Esto es un dibujo, una mentira. No establece ninguna prioridad que hoy necesitan los cordobeses. La obra pública sigue siendo un nicho de corrupción, imposible de auditar”.
El senador nacional fue más allá y aseguró que el presupuesto intenta maquillarse como un gesto alineado al Gobierno nacional, pero que en realidad “no muestra ningún ajuste real” y replica la estructura del año pasado “con un 10% más”.
“La gente quiere un gobierno decente y transparente. Después de más de veinte años de peronismo, eso no lo pueden expresar. El presupuesto es una clara muestra palmaria de que no saben cómo disimular los gastos”, remató.
En el Frente Cívico sostienen que el modelo de agencias continúa ampliándose (aun cuando haya cambiado de nombre) con una administración fuera del control formal y afectando la transparencia en el uso de recursos públicos. Para la tropa juecista, ese solo punto ya es motivo suficiente para votar en contra sin titubeos.
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