De Rivas posterga sus vacaciones, señal política antes del 1-F
El intendente decidió postergar cualquier descanso personal y fijó como prioridad llegar al inicio de sesiones ordinarias con un Ejecutivo activo, ordenado y en funcionamiento pleno. Enero será un mes de gestión, preparación política y mensajes hacia adentro y hacia afuera del municipio.
Por Gabriel Marclé
Como lo anticipó antes de cerrar el 2025 en el streaming Tablero Abierto de Alfil en Río Cuarto, Guillermo De Rivas no se tomará vacaciones durante el receso estival. La decisión no es casual ni meramente administrativa: mientras figuras como el gobernador Martín Llaryora optaron por un paréntesis para recargar energías de cara a un año desafiante, la postura del jefe municipal del Imperio responde a una lógica política que busca sostener coherencia entre el discurso público y la práctica de gobierno. En tiempos de ajustes, exigencias y pedidos de esfuerzo a la comunidad, el intendente entiende que no hay margen para señales ambiguas. No se puede pedir sacrificio sin mostrar, primero, sacrificios propios.
Enero, en ese marco, será un mes activo para la agenda municipal. Lejos de una pausa estival, el Ejecutivo funcionará como un espacio de preparación fina, tanto en términos de gestión como de construcción política. La estabilidad que De Rivas busca consolidar antes de tomarse cualquier descanso está directamente vinculada al armado de su equipo, a la coordinación interna y a la definición de prioridades para el año que comienza.
La presencia activa del intendente durante todo enero podría explicarse, en parte, por cuestiones como la esperada visita del gobernador Martín Llaryora en los próximos días, un gesto relevante para iniciar el año con cercanía al Panal. Sin embargo, su agenda se presenta dinámica y atada a los hechos disruptivos que puedan surgir durante la temporada. El antecedente del año pasado, cuando una ola de inseguridad opacó las expectativas de un inicio de año auspicioso, aparece como un factor de aprendizaje. En ese contexto, De Rivas parece decidido a comandar de manera directa las acciones preliminares para evitar que 2026 repita aquel escenario.
Aunque en el oficialismo reconocen que no se puede controlar la botonera de la realidad, en el Mójica aseguran estar mejor preparados para avanzar con ejes como el desarrollo del plan de obras públicas (con foco en el arreglo de calles), las actividades culturales de verano y los primeros movimientos políticos del año. No obstante, buena parte del esfuerzo seguirá concentrado en la cuestión de la seguridad y la prevención, un área que continúa siendo sensible para la gestión.
Los funcionarios, en cambio, sí tendrán margen para algunos días de descanso, aunque bajo una organización estricta. No más de una semana por cabeza y con turnos cuidadosamente planificados en un esquema de gestión que, según comentan en el Palacio de Mójica, busca evitar vacíos de poder o áreas desatendidas. La lógica es clara: dar aire a quienes vienen de un 2025 intenso, pero sin que el funcionamiento del municipio se resienta y asegurando que las áreas clave mantengan ritmo y presencia.
La orden política, sin embargo, es inequívoca y responde a las urgencias habituales de cada inicio de año. Antes de comenzar febrero, todo el plantel político del Ejecutivo deberá estar completo y operativo. No se trata de un capricho de calendario. Febrero arranca con uno de los hitos centrales del año político local: el discurso del intendente en la apertura de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante, el 1 de febrero, el ya instalado 1-F.
Ese mensaje será mucho más que una formalidad institucional. Allí, De Rivas buscará marcar las bases del proyecto político que pretende desplegar durante 2026, con definiciones que excederán lo estrictamente administrativo. El contenido del discurso está en pleno proceso de elaboración y es otra de las razones que explican la decisión del intendente de mantenerse activo durante todo enero. No se trata solo de escribir un texto, sino de llegar a esa fecha con una gestión alineada, un equipo ordenado y un rumbo claro.
Así, mientras buena parte del calendario político entra en modo verano, De Rivas elige mostrar presencia, conducción y control del tablero. Esto también podría vincularse con la consolidación de versiones que en las últimas semanas comenzaron a ganar fuerza y que apuntan a posibles cambios en el plantel político. Movimientos de gabinete no se descartan y podrían introducir modificaciones de peso en la agenda 2026 del Gobierno municipal.
De concretarse ese esquema de cambios, sumado al trabajo intenso en torno al delineamiento del plan político que se presentará en la apertura de sesiones, quedará en claro que enero no será un mes de transición, sino de preparación y puesta en marcha anticipada de la segunda etapa de reformas que proyecta la gestión De Rivas. En ese sentido, el 1-F aparece, desde ahora, como el primer gran examen político del año, y el intendente parece decidido a que todos aporten lo suyo para aprobarlo con nota alta.
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