La Bisagra podría quedarse afuera del Superior y Boretto suma respaldo
La política universitaria en la UNC suma un nuevo frente de tensión, esta vez con impacto directo en la representación estudiantil en el Consejo Superior. Lo que hasta hace poco era una hipótesis lejana empieza a hacerse palpable en la realidad: que La Bisagra puede quedar sin consiliarios por primera vez en décadas, un escenario que sacude al armado opositor y obliga a recalcular toda la estrategia.
Los números, en este caso, no dejan demasiado margen para la interpretación. Sin alianzas, el espacio se mueve en un piso cercano a los 4 mil votos, muy por debajo del umbral que en las últimas elecciones permitió acceder a una banca en el Consejo Superior, que rondó los 6 mil votos por consiliario. La distancia no solo es significativa: es estructural.
En ese contexto, el decano Pedro Pérez intensifica las gestiones para evitar un desenlace que, de concretarse, dejaría a uno de los espacios históricamente más influyentes del mapa estudiantil sin representación en el órgano más importante de la universidad. La estrategia pasa por reconstruir volumen a partir de acuerdos de último momento.
Con puentes abiertos hacia sectores vinculados a Natalia de la Sota, las negociaciones tendrían como objetivo concretar una alianza con un tercer sector si no se abren las puertas de los primeros dos espacios estudiantiles. El objetivo es claro: sumar los votos necesarios para no quedar afuera de la distribución de bancas, aun cuando eso implique resignar lugares centrales en las listas.
Según distintas fuentes, Pérez estaría dispuesto a ceder encabezamientos tanto en el claustro estudiantil como en graduados con tal de sostener el armado. Una señal que refleja hasta qué punto cambió la correlación de fuerzas dentro del espacio opositor.
El problema, sin embargo, excede la matemática electoral. Incluso si logra cerrar acuerdos, Pérez deberá lidiar con un clima interno atravesado por desconfianzas, repliegues y lecturas cada vez más extendidas sobre la pérdida de competitividad del espacio. La idea de una campaña sin demasiado impulso ya no circula solo en voz baja.
En paralelo, el oficialismo muestra una dinámica completamente distinta. En las últimas horas, un grupo interclaustro referenciado en la agrupación Arcilla —fundadora y ex miembro de La Bisagra que en la elección anterior tuvo un rol activo dentro de VAMOS— confirmó su apoyo al rector Jhon Boretto, en un movimiento que sorprendió incluso a actores del propio oficialismo.
Así lo confirmó en su cuenta de Instagram Miguel Magnasco, histórico referente y armador político de Arcilla en Ciencias de la Comunicación. Magnasco publicó la foto de la reunión con Jhon Boretto, Matías Lingua (Secretario de Bienestar y Modernización UNC) y Conrado Storani (Extensión) en dónde parecen haber cerrado el apoyo total a SOMOS.
El gesto no es aislado. En distintos sectores ya se especula con que agrupaciones y espacios de facultades como Filosofía, Químicas, Sociales, Artes y Derecho podrían seguir el mismo camino en los próximos días, profundizando un goteo que erosiona aún más la base opositora.
La escena empieza a ordenarse con cierta claridad: mientras algunos espacios negocian para no quedar afuera del tablero, otros directamente cambian de lado. En ese juego, el reparto de bancas en el Consejo Superior deja de ser un dato técnico para transformarse en un indicador del reordenamiento político más amplio que atraviesa la UNC.
Por ahora, nada está cerrado. Pero los movimientos en curso empiezan a dejar una señal difícil de ignorar: el oficialismo suma y la oposición, al menos en algunos sectores, ya no discute cómo ganar, sino cómo sobrevivir.