Llaryora tiene cuatro meses antes de pedir copa y los piensa usar
El gobierno quiere cerrar el conflicto docente sin poner más plata de la ya ofrecida y prepara un menú clásico de aumento por porcentaje anual, al estilo del que hace pocos días cerró el SUOEM con la Municipalidad de Córdoba. En ese caso fue un incremento del 26,5% a pagar en seis cuotas. No está claro si el Panal ofrecerá a la Uepc el mismo porcentual, pero sí que Martín Llaryora quiere dejar atrás el diseño complejo por ítems de la paritaria docente para hacer más visible el aumento, pero sin ceder más puntos a un sector con el que, tienen comprobado, no hay historia de amistad política. Si la estrategia fracasa, habrá laudo de la Secretaría de Trabajo o suba por decreto.
En modo pragmático y encendido por la oportunidad que pese a todo le da la crisis a dos bandas que atraviesa el gobierno de Javier Milei, la económica y la moral que implica el escándalo de Manuel Adorni, Llaryora está convencido de que en estos casos no hay que hacer ruido político para no victimizar al adversario. El gobernador hace cálculos sobre la capacidad de aguante de la Provincia con la coparticipación en baja, y difunde a través de los suyos que tiene cuatro meses más antes de pedirle a Milei un adelanto como el que ya solicitaron catorce de veinticuatro gobernadores.
Mientras, el sanfrancisqueño va reclamar a la Nación los fondos que pertenecen a Córdoba (pero sin la vehemencia usada con Cristina y Alberto), y el envío de ATN, aunque éstos sean giros que no muevan el amperímetro de las necesidades de una provincia como la mediterránea. En lo financiero, lo que le interesa a Llaryora es seguir contando con el aval de la Casa Rosada para la toma de créditos que van a costear obras presupuestadas pero de cumplimiento complicado por la caída de los ingresos. Pero a menos que todo se incendie, lo que verdaderamente le importa es la negociación política con Milei para la reelección provincial del 2027. La aparente debilidad del libertario inspira sonrisas en el Panal, donde creen que el “León” está muy lejos de ser el que fue en diciembre del 2025, y estiman que para recuperar potencia al momento se definir las estrategias electorales en las provincias, el gobierno nacional debería “embocarla” en lo económico de acá a fin de año. En Córdoba, no creen que suceda y están convencidos de que el Presidente se aferrará a CABA y provincia de Buenos Aires antes que a Córdoba y Santa Fé, mal que le pese a Gabriel Bornoroni.
El voto de los cinco diputados cordobesistas que acompañó el miércoles proyecto de la oposición dura que habilitaba un pedido de interpelación de Adorni es una muestra de la relación de necesidades políticas mutuas que va a plantear el Panal con la Rosada. No había riesgo de quedar expuestos con daño explícito contra Karina y Javier Milei porque la iniciativa sobre tablas que propuso parte del Interbloque Unidos y de Unión por la Patria requería dos tercios de los votos para salir. La oposición no los iba a poder juntar. Estuvo cerca pero no salió: una muestra de lo que puede ser, en todo caso. “Libertad de acción”, explicaron en el Panal.
En algunas semanas, el mismo sector va a pedir en Diputados una sesión especial (y no en el marco de una sesión ya convocada para un tema concreto, como en el caso de Glaciares) para avanzar con la interpelación de Adorni, si es que Milei no le suelta la mano antes. Los convocantes quieren al funcionario investigado en el recinto el 22 o 23 de abril, una semana antes de la sesión informativa formal del jefe de Gabinete. Ahí sí van a gravitar la firma, el quórum y los votos de los cinco cordobesistas sobre el destino de la citación del protegido de Karina y ahí se verá cómo el Panal balancea (o no) con los Milei hasta llegar a diciembre. “Paso a paso”, respondió un diputado de Hacemos Unidos que, como sus pares, votó contra Adorni. Toda una respuesta.