Cultura Por: J.C. Maraddón21 de abril de 2026

El sinvergüenza y el campeón

En “Untold: Chess Mates”, un documental estrenado en Netflix hace pocas semanas, se narra cómo el poco menos que imbatible ajedrecista Magnus Carlsen, de Noruega, fue derrotado en 2022 por el novato estadounidense Hans Niemann, a quien luego se acusó de haber recurrido a tretas prohibidas para conseguir la victoria.

La fórmula clásica de cualquier relato remite casi siempre a la interacción entre un héroe y un villano, con uno que va en busca de un objetivo noble y el otro que hará todo lo posible por impedir que el personaje ejemplar se salga con la suya. La tensión que se genere entre ellos (o ellas) será la que mantendrá en vilo a quien acceda a esa historia con ánimo de pasar un rato entretenido. Si se trata de ficción, la tarea consistirá en elaborar un argumento desde cero que satisfaga esas condiciones, para lo cual su creador deberá forzar su imaginación hasta conseguirlo.

Pero, a veces, esa trama parte de hechos reales, y será entonces cuando tal vez se deba apelar a cierta exageración para que la verdad no arruine una narración que está obligada a presentar sujetos antagónicos cuyas voluntades van en direcciones contrapuestas. Aunque el origen sea algo que proviene de la realidad, se suele utilizar el recurso de una leyenda en la que se aclara que lo relatado “se inspira” o se basa “libremente” en algo que pudo haber acontecido alguna vez en algún lugar, y a lo que se ha sometido a diversos mecanismos de adaptación típicos de la industria cultural.

Tanto se han replicado estos modelos narrativos a lo largo de los siglos, que no faltaron los casos en que los propios sucesos consienten en encasillarse de los formatos establecidos, para que la gente los decodifique como acostumbra a hacer con los libros o las películas. Y así, en la vida cotidiana, hay individuos que aceptan comportarse como los estereotipos heroicos, en tanto que otros desarrollan rasgos de malicia y se dedican a poner palos en la rueda, como si un libretista detrás de ellos les estuviera dando directivas acerca de cuál debería ser su comportamiento.

Entre otras razones, este tal vez sea uno de los motivos por los que el género documental obtiene una cada vez mayor popularidad, en tanto ofrece un producto de similar atractivo al de lo ficticio, sin que en esta categoría quepan dudas acerca de su apego a lo verdadero. En las plataformas de streaming abundan en estos días las realizaciones de ese tipo, que recorren la trayectoria de ídolos del deporte, de las artes o de otros ámbitos, siempre en ese tono que gusta al gran público, dispuesto a consumir una y otra vez eso que, con mayores o menores variaciones, repite su fórmula desde hace siglos.

Pero, ¿qué pasa cuando se enfoca la acción desde la perspectiva del sinvergüenza y se tienta a los espectadores a identificarse con él? ¿Qué pasa cuando el paladín da muestras de una soberbia a toda prueba y no suscita la más mínima simpatía? Algo de esto ocurre en “Untold: Chess Mates”, un documental estrenado en Netflix hace pocas semanas, donde nos exponen cómo el campeón mundial de ajedrez Magnus Carlsen, de Noruega, fue derrotado en 2022 por el novato estadounidense Hans Niemann, a quien luego se acusó de haber recurrido a tretas prohibidas para alcanzar la victoria.

Después de que Timothée Chalamet se puso en la piel de un ícono del tenis de mesa en “Marty Supreme”, logrando cautivar a multitudes con la biografía de un poco convencional deportista dentro de una disciplina de escasa popularidad, era lógico que el ajedrez volviese a ser objeto de un filme, a la vez impulsado por el suceso de la serie “Gambito de dama” de 2020. “Untold”, el ciclo de testimoniales deportivos de Netflix, al posar la lupa sobre aquella polémica entre Carlsen y Niemann, logra que la línea que separa al bueno del malo se vuelva más delgada que nunca.

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