Giardino, otra vez suspendido para la UCR
Hubo un tiempo, no tan lejano, en que el radicalismo cordobés se tomaba un fin de semana para volver a las bases, discutir y construir. Ese escenario era en la localidad cordobesa de Villa Giardino, donde la liturgia boina blanca se convertía en algo más que un ritual: era un espacio de diálogo, debate y ordenamiento político, o al menos intento de ordenamiento político. Ese “retiro espiritual”, que vine generando añoranza, está en pausa.
Desde la llegada de Marcos Ferrer a la presidencia del Comité Provincia, a fines del 2024, el histórico encuentro dejó de realizarse. En 2025 no hubo Giardino. Y en este 2026, según ya empezó a comentar, tampoco habrá encuentro. Estos dos años sin el principal ámbito de encuentro transversal del radicalismo cordobés, empezó a generar molestia entre propios y ajenos.
La ausencia no es menor. En 2024, cuando fue el último Giardino, el partido llevó adelante sus actividades habituales y terminó sin documento final. Pero paradójicamente, aquel encuentro terminó en una definición concreta, acorde a los tiempos que corrían, con coincidencia en pararse como oposición al gobierno nacional, en distintos tonos, según cada sector.
Aquel encuentro también había sido precedido por un intento de reconstrucción territorial. Días antes, en Río Tercero, más de un centenar de dirigentes habían lanzado el Foro de Concejales y Tribunos de Cuentas, con la idea de rearmar músculo en el interior y generar cuadros de cara al 2027. El armado de aquel momento también era claro, y previo a que se diera la interna y eligieran a Ferrer como presidente del partido, ese encuentro en la ciudad en la que gobierna, fue el punta pie para llegar a Giardino con volumen político, y con agenda propia. Al fin y al cabo Giardino funcionaba, en ese esquema, como un espacio para limar asperezas.
En sectores opositores al ferrerismo empiezan a levantar la voz, todavía en off, por la falta de este encuentro, y plantean que la suspensión del “retiro”, implica algo más que una cuestión logística. “Se perdió un espacio de horizontalidad real”, dicen. Y agregan: “Ahí hablaba cualquiera, desde un concejal del interior hasta un diputado nacional. Hoy eso no existe”.
Esta vez, la crítica no es solo por nostalgia. Sin estos espacios, el partido pierde capacidad de debatir puertas adentro, procesar diferencias y construir definiciones políticas en un contexto donde la UCR sigue sumando temas pendientes para discutir.
En tanto, el oficialismo todavía no dio una respuesta formal sobre la discontinuidad de Giardino, Pero se enfocan en que, en tiempos de ajuste y austeridad, no es momento para avanzar en estas propuestas, que a demasremarca, no forman parte de las actividades obligatorias partidarias . Puertas adentro, algunos relativizan su importancia, pero tampoco aparecen otras ideas que sirvan para darle cuerpo a este ejercicio tan clásico para este espacio.
Mientras tanto, el radicalismo cordobés atraviesa una etapa de reconfiguración. Con el 2027 asomando en el horizonte, la interna que de alguna manera deberán resolver, la necesidad de ordenar liderazgos y contener a la tropa pensando en una unidad interna para lograr la unidad en el exterior, aparece como un desafío central.