Contracumbre gremial llaryorista y límites a las coincidencias que busca Kicillof
Al llaryorismo y al sindicalismo alineado no le gustó mucho que desde las conducciones gremiales nacionales y desde los teléfonos de los organizadores de la visita de Axel Kicillof a Córdoba se llamara a los dirigentes para convocarlos a participar del encuentro que encabezó el gobernador bonaerense el viernes en La Falda y que tuvo al secretario nacional de ATSA, Héctor Daer, como principal factótum.
Previendo que el acto con el creador del Movimiento Derecho al Futuro iba a tener buena concurrencia de todas las alas sindicales de provincia, como efectivamente fue, las 62 Organizaciones que tiene entre sus referentes al concejal capitalino peronista Ricardo Moreno lanzaron una especie de contracumbre un día antes, en el marco del homenaje a Evita Perón en el aniversario 107 de su natalicio. Es habitual que las 62 recuerden a la abanderada de los humildes y a las fechas de la liturgia peronista, pero esta vez se esmeraron para marcarle la cancha a los visitantes que vinieron a pisarles los gremios a Llaryora con un mensaje de unidad para desbancar a Javier Milei. Para las autoridades del Panal, que a diferencia de la gestión Schiaretti, quieren tener vínculos aceitados con el movimiento obrero nacional, no fue un dato menor que Daer, uno de los “gordos” y ex triunviro de la CGT, haya presentado al bonaerense como candidato a presidente para el 2027 y “el mejor” de los postulantes del PJ para es rol. No lo dijo Kicillof, aconsejado por su gente para no quemar candidaturas. Pero el gobernador de la provincia más grande del país sostuvo que con el cordobesismo y con Llaryora “hay que encontrar coincidencias” porque lo que está en juego es “si vamos a tener o no universidad pública, solo extractivismo o valor agregado e industria nacional”. “Eso no quiere decir que tengamos que discutir un frente electoral o candidaturas”, se atajó, pero insistió en las “coincidencias”. Cerca del mandatario provincial curten una fría amabilidad con Kicillof. Aseguran que la pequeña y única posibilidad de una sintonía con el PJ nacional es enfrentando al bonaerense en una PASO “para dejar atrás al kirchnerismo”En el céntrico hotel Amerian, donde las 62 hicieron el acto, lo que circuló fue un discurso sustanciado con Llaryora de “unidad, organización y compromiso peronista” pero en torno al PJ provincial. Este sindicalismo tiene claro, o se lo hicieron saber, que la única prioridad del cordobesismo es la reelección del Uno. Hubo presencias por demás elocuentes: además de Moreno y los gremios que integran la organización (los mandamases hablan de 60) estuvieron funcionarios muy cercanos al gobernador y al intendente capitalino Daniel Passerini, el secretario General, David Consalvi, y el secretario de Gobierno de la Municipalidad, Rodrigo Fernández, respectivamente. Ambos, a su manera, están en campaña para el 2027. Uno para la reelección y otro para sostenerse como figura atractiva del PJ cordobés en lo nacional o como cotizable para un cargo no menor al actual en Córdoba.
Como referencia gremial de la CGT Regional Córdoba se lo vio al camionero Edgar “Titán” Luján, uno de los tres directivos de la entidad normalizada, a quien un sector del llaryorismo mira no solo como posible nuevo titular de las 62 tras la caída de Sergio Fittipaldi (Solesac, trabajadores de la limpieza) sino como cabeza de una nueva CGT unificada y encolumnada con PJ provincial. Luján fue el único de los secretarios generales de las dos CGT que funcionan en Córdoba que se hizo presente cuando el Panal convocó a las centrales obreras con el objetivo de aliviar las relaciones luego del apoyo cordobesista a la reforma laboral de Javier Milei. Pero también fue a escuchar el mensaje de unidad que bajó Kicillof en La Falda, donde tuvo una silla importante el referente nacional de Camioneros, su conducción nacional, Octavio Argüello.
Mucha foto, discurso y marcha peronista en el Amerian, a donde se acercaron también el secretario de Trabajo de la Provincia, Omar Sereno, que parece estabilizado en su cargo luego de las versiones sobre su salida, el viceintendente Javier Pretto, que viene haciendo saber que quiere jugar para la candidatura a intendente y se muestra en el Concejo Deliberante en alianza con Moreno, el secretario de Transporte de la Provincia, Cristian Sansalone, también muy cercano a Llaryora, y la vocal de Ersep Mariana Caserio, cuyo padre, Carlos Caserio, es uno de los armadores de Kicillof en Córdoba.