La contraofensiva digital del Panal, ¿suma?
Desde hace ya un buen tiempo el peronismo cordobés ha decidido montar, desde la Agencia Córdoba Joven, una patrulla digital encargada de defender la gestión del oficialismo provincial y -en los últimos meses- también de confrontar directamente con los potenciales adversarios de Martín Llaryora en las elecciones que el año que viene definirán al próximo gobernador. Y vale preguntarse si esta estrategia suma o resta.
La observación más instantánea es que difícilmente una cohorte de influencers rentados pueda ganar credibilidad entre la ciudadanía. Llegado el caso, el fenómeno libertario que se expandió por las redes sociales y colaboró con el desembarco de Javier Milei en la Casa Rosada tenía una característica clave: era inorgánico. Al menos, en sus inicios. Y era esta espontaneidad lo que lo hacía fiable.
Pero ese señalamiento resulta, a esta altura, un lugar común. Y vale más mirar más allá y ver si lo que hacen -al margen de su credibilidad- sirve. Si se alinea o no con los fines políticos del oficialismo.
Reiner María Rilke tiene, entre muchas otras, una frase célebre que define a la fama como “una suma de malos entendidos”. Es una concepción coincidente con la que el peronismo tiene del conocimiento público. Cuando Carlos Menem se fotografiaba con vedettes en la portada de la revista Gente no construía una imagen; combatía el desconocimiento. Lo importante era que hablaran de él, al margen de lo que dijeran. Luego, el tiempo se encargaría de borrar el por qué, y lo que quedaría sería su rostro y su apellido instalados en la memoria de los argentinos.
El comentario viene a cuento porque el principal problema de Gabriel Bornoroni es su (cada vez menor) falta de conocimiento. El diputado no lideró la boleta de 2023, y no fue parte de la de 2025. Su nivel de conocimiento proviene de presidir el bloque libertario en Diputados y acompañar a Milei en sus visitas a Córdoba. Y no mucho más. Entonces, invertir recursos en criticarlo, cuando falta tanto tiempo para la campaña, bien puede ser contraproducente para el oficialismo provincial. En la memoria de los cordobeses quedarán dos cosas: que Bornoroni existe, y que es el libertario que se opone a Llaryora. ¿Dónde está la ganancia?
En uno de los últimos videos de la Agencia Córdoba Joven, su titular, José Ignacio Scotto, y Nahuel Escobar, uno de sus vocales, salen a caminar la ciudad con fotos de Bornoroni, Juez y De Loredo, y preguntan a los vecinos si los conocen y si los han visto reclamar por los recursos de Córdoba en la nación.
Vaya uno a saber quiénes fueron los entrevistados y cómo jugó la edición en la selección de los testimonios. Pero más allá de eso, la pregunta es, ¿conviene poner nombre, cara, y pertenencia partidaria a los adversarios?
El kirchnerismo, que supo dominar durante 12 años la política nacional, no elegía esos caminos. Prefería, en su lugar, buscar enemigos abstractos, y evitaba asignarles una representación política. Por caso, sus cuestionamientos iban dirigidos hacia “el campo”, “los grupos concentrados de poder”, o el “grupo Clarín”. Ninguno de ellos tenía cara, o representación directa en las urnas. Ninguno estaba en la boleta. En otras palabras, no le ahorraban pasos a sus contendientes.
Y si bien el peronismo sí ha construido poder en Córdoba a partir de diferenciarse del kirchnerismo, lo ha hecho porque en la provincia ser kirchnerista era (y es) un pasivo, y pararse en la vereda del frente, una condición indispensable para ser competitivo en las urnas. Es decir, porque el kirchnerismo, en Córdoba, es minoritario. Algo que, a la luz de las últimas dos elecciones, no se puede decir de los libertarios.
Otro ángulo es el siguiente: si uno se pregunta qué quiere el Gobierno de Córdoba en las próximas elecciones provinciales, la respuesta que se impone es, sin lugar a dudas, que la oposición vaya dividida. Y si se puede, que De Loredo, Bornoroni y el propio Juez compitan, cada uno, con un sello distinto. ¿Sirve a esos propósitos cuestionar a los tres juntos?
Porque de seguro los influencers de la Agencia Córdoba joven conseguirán más views con videos gancheros que traten de ridiculizar a sus opositores. Quizá hasta les sea más fácil justificar los recursos que reciben del Gobierno. Lo que no parece claro es que esto sirva mejor a los intereses del oficialismo, que podría sacar más provecho de la defensa de su gestión y sus política -que la Agencia Córdoba Joven también hace-, de la construcción del propio relato, que de una ofensiva conjunta a sus virtuales competidores.