Nacional Por: Javier Boher14 de mayo de 2026

El elector peronista

No está tan claro que el justicialismo nacional sepa a quién le quiere hablar en las elecciones del año próximo.

Debo haber tenido unos 13 o 14 años cuando me sucedió esta historia. Fui al kiosco de revistas al que concurría habitualmente a buscar el Billiken o una de bicicletas que me encantaba. El diariero me conocía de toda la vida, porque en Argüello éramos pocos y siempre andaba buscando cosas por ahí. Todavía no me interesaba la política, pero cuesta ser ajeno a las charlas de los adultos cuando las están teniendo alrededor de uno.

Me acuerdo de la situación como si fuese hoy: el diariero -un señor con aires de Chaplin, pero con patillas blancas y una tintura colorada parecida a la de Silvio Soldán- estaba hablando con unas personas que yo no conocía sobre algún hecho de corrupción del gobierno de Fernando de la Rúa. En el medio de la charla, el diario lanzó -categórico- que el radical era peor que Menem: “El Turco por lo menos andaba en Ferrari y se cul… modelos, este solamente es un pelotudo”. Pido disculpas por la palabra, pero es la que usó el diariero y la que mejor representa al ex presidente cordobés.

Hace tiempo que vengo diciendo en estas notas que por algún motivo el peronismo está cada vez más parecido a sus primos de boina blanca. Muchos de los reclamos y observaciones que le hacen al gobierno actual son un reflejo involuntario de una posición de clase que no tiene que ver con lo que históricamente ha sido el peronismo.

La última situación que me hizo reforzar esta idea es todo lo que sucedió con la cascada de la casa de Manuel Adorni. Es raro que a tanta gente que se dice peronista le haya parecido de mal gusto ese artefacto que hoy es bastante común en muchas de las nuevas piletas que se hacen en el país. Coincidir absolutamente con esas críticas, pero parecen no tener nada que ver con el espíritu del verdadero peronismo, uno que enorgullecería a Julio Bárbaro. Un justicialista de ley se haría una cascada el doble (o el triple) de grande que esa cascadita tímida de Adorni. Un verdadero peronista sería como el diariero, más preocupado por esa condición delarruista que exhibe Adorni que por todas las situaciones de mal gusto menemista que lo hubiesen hecho ver como un ganador (siempre según los dudosos criterios estéticos del peronismo).

A raíz de que ahora hay muchos nombres circulando sobre quién podría ser el próximo candidato presidencial del partido fundado hace 80 años, vale la pena hacerse la pregunta respecto a qué es lo que quiere el peronismo. ¿Se siente en una posición en la que la ética, la moral y la honestidad alfonsinista son lo más importante para pedirle a un candidato?¿O buscarán volver a las bases y al pragmatismo de que pueden perdonar una traición pero nunca jamás una derrota?

Hoy los que defienden la postura más idealista e intransigente respecto a los valores son, paradójicamente, los que tienen a su principal referente presa por corrupción. Esbozan críticas al accionar del gobierno libertario en las cuestiones referidas a corrupción como si alguna vez la honestidad hubiese sido para ellos un valor. Además, señalan a los anotados del propio espacio que defienden sus territorios contradiciendo el mandato ideológico del kirchnerismo, como si fuese más importante perder por la pureza de las ideas que ganar elecciones cediendo un poco.

Hace rato el peronismo se ha convertido en una confederación de partidos provinciales como el radicalismo. Hoy tiene una disyuntiva marcada entre acudir a las PASO o hacer una interna cerrada. El primer escenario le permitiría a algún candidato del peronismo con adjetivo cosechar voluntades por fuera de su propio partido, principalmente entre los desencantados con la gestión del gobierno nacional que solamente lo votarían por espanto ante un eventual posibilidad de regreso del kirchnerismo. En el segundo caso, a la interna casi con certeza la ganaría el kirchnerismo, una fuerza que en estado puro condena a la derrota a cualquier candidato.

¿Quiere el peronismo volver a ser el partido del diariero o va a insistir en darle la espalda a las bases para defender las aspiraciones dogmáticas de un sector que se está quedando sin votos?

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