Efecto Belgrano Campeón | El Panal pide no sobreactuar pero que se note la marca Córdoba
Martín Llaryora no quiere que la política sobreactue el histórico triunfo en el Kempes de Belgrano ante River y el primer campeonato nacional para un club de fútbol cordobés, pero saldrá a reforzar que el modelo de gestión que lidera hizo posible la secuencia completa y que es algo a defender en las elecciones porque el esquema libertario no quiere lo mismo. Ya ofreció un bonus track para fin de año: nueva final en Córdoba (Copa Argentina o Super copa de Campeones del Clausura y Apertura), inversiones en la cancha mundialista y más eventos deportivo-culturales para demostrarle a los votantes que un oficialismo de veintipico años no es viejo. “Los cordobeses van a querer cuidar estas cosas”, interpreta un mesa chica.
El gobernador, aunque tiene ganas, tampoco ahondará en la derrota porteña frente al club de provincia porque hay mucho hincha millonario en el interior cordobés, pero la sensación de ganancia frente a los “pituquitos de Recoleta” está presente y reforzada por el proyecto de Zona Fría que en su letra no tan chica beneficia al AMBA por sobre el resto de país. “Ganancia por todos lados”, sintetizan en el Panal como resultado de una ecuación que nunca es exacta: mal momento de Javier Milei y por lo tanto de sus alfiles locales, y un mandatario provincial al que “la gente ve gestionando”.
Desde el Panal computan como el gran activo del domingo la instalación de una marca Córdoba vendible dentro y fuera de la provincia, confeccionada con trabajo en equipo y “propósito”: la gestión para que la final del Apertura se jugara en Córdoba, la infraestructura adecuada y las condiciones para que el juego se desarrollara en paz, una de las grandes preocupaciones que recayeron sobre el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, el funcionario de acciones más lábiles de todo el gabinete. Aunque el triunfo Celeste le dio un condimento épico a la jornada, el sanfrancisqueño igual iba a salir en defensa de la “economía naranja”, de su versión del emprendedurismo con apoyo estatal y del camino recorrido por Córdoba para convertirse en la “mejor provincia de la Argentina”. “50 por ciento lo hizo Belgrano pero 50% lo hicimos nosotros”, aventuró un llaryorita paladar negro. Por suerte para él, la Copa quedó en la provincia, pero el Gobierno ya tenía previsto cómo mostrar a Llaryora en un rescate emotivo de los jugadores en el caso de una derrota.
El gobernador dudó en algún momento en asistir al Kempes para presenciar el partido, preocupado por eventuales incidentes de seguridad que lo dejaran mal parado y porque no quería correr el riesgo de una foto con el titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, que esquivó para evitar ser vinculado con alguna veta kirchnerista o salpicado con alguna irregularidad en investigación judicial. Movimientos de su gente más cercana le hicieron de escudo para evitar un encuentro incómodo con el jefe de la organización del fútbol. Aunque por motivos no políticos sino de salud, tampoco hubo foto con Cristian Jerónimo, uno de los triunviros de la CGT que vino a Córdoba el fin de semana con encuentros con el gobernador en su agenda.
La preocupación por la puntuación del electorado sobre su persona y su gestión es permanente. Con el fantasma del affaire Adorni y el daño que le produjo al gobierno de Milei, la recomendación para todos el gabinete y la línea dirigencial es que sean prolijos y cuidadosos con sus gastos. Luego del Mundial -otra vez el fútbol- la política empezará tiempo de descuento para las elecciones provinciales que serán más en mayo que en abril. La decisión del mes podría ser materia del Servicio Meteorológico: no se vota en temporadas lluviosas porque hace recrudecer el mal humor de los vecinos, sobre todo en Capital, que aunque el oficialismo dice que mejoró en imagen, sigue siendo causal de preocupación. Hoy debuta el nuevo esquema de estacionamiento tarifado en la ciudad de Córdoba con resultados por verificar, pero el llaryorismo luce tranquilo porque el tema “no está en la preocupación de la gente”. Sí lo sigue estando la infraestructura, las plazas y la inseguridad, con un incremento de delincuentes debutantes, fenómeno que empezó a verse con los primeros recortes de Milei, que se suma a delitos más complejos y organizados en los barrios.
No está claro si hay que leer el no quórum y el voto en contra de la modificación de Zona Fría por parte de cinco de los seis diputados cordobesitas como una defensa del bolsillo de los consumidores de gas o una señal de que no hay acuerdo político entre Llaryora y los libertarios para las elecciones del año que viene. O una consecuencia de lo que estimó una voz del oficialismo, que a Milei no le va dar la nafta ni la energía para pelear todas las elecciones y que si los libertarios no eligen bien los adversarios y las batallas están “en serios problemas”. Desde el sur provincial, donde el frío pega fuerte, el mandatario le pidió a los senadores Luis Juez y Carmen Alvarez Rivero que voten en contra del cambio régimen de Zona Fría. A Juez lo ven o lo quieren ver alejado del esquema violeta por necesidad de lugares propios ante el regateo de Karina Milei y porque la corrupción libertaria lo obligará a saltar. La necesidad de la atomización opositora excede el interés activo por una candidatura provincial de De Loredo compitiendo contra Gabriel Bornoroni en el andarivel anti PJ. Pero el líder del Frente Cívico, aunque criticó a Adorni y pidió su Declaración Jurada, repitió este lunes en sus recorridos por Capital que hará todo lo que esté en sus manos para que el peronismo pierda en Córdoba el año que viene.