Las matemáticas del jury y el sumario del TSJ como paso previo
En el oficialismo califican de “oportunista” los pedidos de jury de la oposición contra los fiscales Iván Rodríguez y Raúl Garzón pero admiten que no se trata de una más de las tantas solicitudes contra magistrados que ingresan al cuerpo. La inmensa mayoría, dicen, no son más que broncas de quienes perdieron juicios.
El femicidio de Agostina Vega y las relaciones políticas del único imputado, Claudio Barrelier, lo cambia todo. Hasta ahora los reclamos de los bloques de la UCR, Frente Cívico, PRO y otros son mediáticos y en caliente, pero es posible que las presentaciones formales ingresen entre hoy y mañana a la Legislatura, según le dijo a este diario uno de los redactores de los textos, que van a tener cuerpos por separado. Por ahora, el único pedido de juicio político es el ingresado el lunes por la legisladora Luciana Echevarría junto a las integrantes del #NiUnaMenos, contra Garzón.
Con criterio de oposición entiende que apuntarle a Rodríguez puede ser más certero que ir por Garzón, a quien el Ministerio Público Fiscal acaba de sostener con la decisión de que acumule todas las causas vinculadas a Barrelier. “Le van a saltar la mano”, afirman. En Hacemos Unidos también lo ven más comprometido a Rodríguez, el fiscal que liberó bajo fianza un año atrás al hoy femicida en una causa por supuesta privación ilegítima de la libertad contra una joven, en la misma casa donde mató y descuartizó a Agostina. “Son dos cosas totalmente distintas”, señalan y abren una puerta. ¿Por qué no hizo intervenir a la fiscalía especializada en delitos sexuales? ¿había que tomar otro camino investigativo? ¿Se aplicaron los protocolos de este tipo de causas? Esas son las preguntas que plantean de uno y otro lado de la política, unos como acusación, los otros como previsión de escenario. La vara alta del mal desempeño que condenó a los tres fiscales de la causa Norita Dalmasso va a ser utilizada por los denunciantes, más allá de las diferencias del caso.
En la oposición están en plena tarea de pulir las acusaciones. Por ejemplo, la UCR introdujo varios renglones sobre la fallida conferencia de prensa de Garzón, que los más técnicos quitarán. En medio, avanzan sobre la ampliación de los cargos y de los responsables, con intención de ir hasta el juez de Control Juan Manuel Fernández López.
Salvo el último y resonante caso del triple jury a los fiscales de Río Cuarto, que tuvo como antecedente directo un juicio oral y público que terminó en papelón, nadie recuerda que un jury proceda sin que el cuestionado haya sido sumariado o sancionado por el Tribunal Superior de Justicia. Posiblemente en el gobierno provincial estén esperando este paso para tomar una decisión. Lo concreto es que cuando ingresen los pedidos y luego de correr vista a los fiscales, el Jury pedirá a la Justicia los expedientes tramitados sobre los que apunte los denuncia.
El proceso recién comienza y los actores hacen todas las cuentas. En el Jury hay paridad entre oposición y oficialismo: el radical Miguel Nicolás y el juecista Walter Gispert por un lado, y los peronistas Facundo Torres y Julieta Rinaldi (presidenta) por otro. Por eso, todas las miradas apuntan a la quinta integrante, la vocal del TSJ Aída Tarditti, una magistrada que hizo su carrera impulsando la perspectiva de género y es coautora del libro “Género y Derecho Penal”, además de ser defensora de la figura del femicidio. ¿Será Tarditti quien desempate? En la oposición creen que, llegado el caso, la jueza no podrá jugar contra su propia historia. Para el llaryorismo, tal vez ese escenario sería un salvataje.