De Rivas acelera la obra pública para llegar con impulso al entretiempo
La cuenta regresiva hacia el 2 de julio ya comenzó en el Palacio de Mójica. En poco más de dos semanas, Guillermo De Rivas llegará formalmente a la mitad de su mandato y el oficialismo empezará a transitar una etapa marcada por los balances, los diagnósticos y la necesidad de proyectar la segunda parte de la gestión. En ese contexto, el fin de semana largo dejó una señal clara: el Gobierno municipal pretende que la obra pública sea el principal activo a exhibir cuando llegue la hora de los números y las evaluaciones.
Mientras buena parte de la agenda pública empieza a acomodarse a la expectativa que genera el Mundial y el debut de la Selección Argentina, la administración local decidió ocupar espacios con una sucesión de anuncios, inauguraciones y aperturas de nuevos frentes de trabajo. El mensaje hacia adentro y hacia afuera es similar: la gestión no entrará en pausa durante las próximas semanas y buscará sostener presencia pública a través de realizaciones concretas.
La principal apuesta sigue siendo el Plan de 100 Cuadras de Pavimento, convertido en uno de los programas insignia de la gestión. Durante los últimos días se informó la apertura de un nuevo frente de obra en barrio Castelli I, donde se proyectan 17 cuadras de pavimento sobre el boulevard Juan Filloy. A la par continúan las tareas sobre Lorenzo Suárez de Figueroa y avanzan otros sectores incluidos dentro de la sexta etapa del programa.
La elección de Castelli tampoco parece casual. Se trata de uno de los sectores donde habitualmente se concentran reclamos vecinales y donde distintas expresiones opositoras han intentado instalar cuestionamientos hacia la gestión municipal. Allí, el oficialismo buscó imponer una agenda propia asociada a infraestructura y mejoras urbanas.
A las novedades en materia de pavimento se sumaron los avances en infraestructura para ciclistas, que según datos oficiales ya supera el 95% de ejecución, y el inicio de un nuevo tramo de cordón cuneta en Banda Norte, donde se intervendrán 21 cuadras y se beneficiará a casi 300 frentistas del sector. Todo ocurrió en apenas unos días y bajo una lógica que en el oficialismo reconocen como parte de la preparación para el balance de mitad de mandato.
La postal más llamativa se produjo el lunes en barrio Fénix. Allí el Municipio organizó una jornada de celebración para marcar la finalización de nuevas cuadras de pavimento, con actividades recreativas y convocatoria vecinal frente al Club Laprida. La escena tuvo una carga simbólica particular. Diez años atrás, el peronismo local construía parte de su identidad opositora organizando festejos alrededor de los baches para denunciar el deterioro de las calles durante la gestión radical. Hoy, ya consolidado en el poder, el oficialismo busca celebrar el pavimento terminado y convertir la obra concluida en un activo político propio.
La estrategia también permite reforzar uno de los argumentos que más repite De Rivas cada vez que aborda cuestiones vinculadas a infraestructura. A diferencia de otros momentos históricos, la gestión local sostiene estos programas en un escenario donde el Gobierno nacional decidió retirar su participación de la obra pública y reducir drásticamente la transferencia de recursos para este tipo de proyectos. Esa comparación le permite al intendente presentar los avances actuales como el resultado de una administración que continúa invirtiendo pese a un contexto considerablemente más adverso.
La paradoja es que, aun cuando De Rivas intentó desde el comienzo construir un perfil propio y diferenciado respecto de Juan Manuel Llamosas, termina encontrando en la obra pública el mismo refugio político que tuvo su antecesor durante buena parte de sus ocho años de gobierno. Con una diferencia que el actual mandatario considera central: exhibir obras en un contexto de retracción estatal nacional otorga un valor agregado que no existía durante los primeros años de la gestión anterior.
A pocos días del entretiempo de su mandato, el intendente parece haber definido cuál será la imagen que buscará instalar para afrontar el balance de los primeros dos años. Mientras la política local se acomoda al ritmo mundialista, la gestión apuesta a que las máquinas, el hormigón y las inauguraciones sigan ocupando el centro de la escena.
El comercio de Río Cuarto acumula 14 meses en caída y apuesta al repunto del Día del Padre
La actividad comercial de Río Cuarto atraviesa uno de los períodos más complejos de los últimos años. Según el último relevamiento del Centro Empresario, Comercial, Industrial y de Servicios (Cecis), las ventas registraron una caída interanual del 6,5%, consolidando una tendencia negativa que ya suma 14 meses consecutivos de retroceso.
El informe también reflejó un incremento del 7% en los cheques rechazados, un indicador que expone las dificultades financieras que atraviesan tanto comerciantes como consumidores en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo y la retracción del consumo.
Entre los rubros más afectados aparecen Electrodomésticos, con una caída del 8,48%, y Ferretería, que registró una baja del 8,27%. También mostraron números negativos sectores tradicionalmente vinculados al consumo cotidiano, como Alimentos y Bebidas (-6,25%) y Calzado y Marroquinería (-7,40%).
Desde el sector mercantil señalaron que la situación ya no impacta únicamente en los consumidores más vulnerables. Advirtieron sobre un fenómeno que denominan el “atraso del cliente cumplidor”, en referencia a personas que históricamente mantenían sus pagos al día y que ahora comienzan a registrar dificultades para afrontar compromisos financieros.
Frente a este escenario, las expectativas de los comerciantes están puestas en las ventas por el Día del Padre, una de las fechas más importantes del calendario comercial. Aunque reconocen que el movimiento generado por la celebración difícilmente alcance para revertir la tendencia negativa, esperan que permita mejorar los niveles de actividad.
En ese marco, el sábado 20 de junio el comercio permanecerá abierto casi en su totalidad pese al feriado por tratarse de la jornada previa al Día del Padre, una medida por la cual los comerciantes buscarán aprovechar el flujo de compradores de último momento. Los comerciantes consideran que este año la búsqueda de precios accesibles será uno de los factores determinantes para las ventas.