Nacional Federico Jelic Especial desde Dallas 26 de junio de 2026

Turismo deportivo por Dallas, con miras a Miami de reojo

Los argentinos están más enfocados en el duelo por 16 avos en la Península de Florida que en este duelo por cumplir ante Jordania. Prefieren vender la entrada y ahorrar para la otra fase. Mientras tanto, recorren la ciudad, armando banderazos en cada esquina.

El paisaje de Dallas fue mutando en los últimos días con el tono celeste y blanco que invade su Downtown y la zona de Arlington, donde se encuentra esa mole colosal de cemento y luces llamado AT&T Stadium, donde Argentina mañana enfrentará a Jordania, cerrando la fase de grupos de la Copa del Mundo 2026. Ahora hay algunas tibias banderas azules representando a Japón y otros gringos de casi dos metros de altura con camisetas amarillas, alentando a Suecia, que también jugarán en esta ciudad. Y el comentario de todos, casi por unanimidad, es el mismo:”¿Tú eres amigo de Messi?”.

Claro, al vernos con la acreditación FIFA que nos permite acceder a todos los partidos del mundial, desde afuera muchos entienden que es un pase superpoderoso al búnker de la Selección, que podemos meternos en el vestuario (algunos sí tienen ese privilegio) y charlar a la par. Sin embargo, de esa magia también se trata este torneo ecuménico: acercar culturas, unir puentes con gente de otros países, entonar juntos canciones que no entendemos y abrazarnos bajo el calor de la pelota.

Y en eso, los argentinos somos expertos: se arma un banderazo de la nada, los bombos acompañan cualquier movimiento monótono para hacerlo entretenido, logrando que personal de seguridad y hasta policías, por un instante, dejen de lado su uniforme  y capten con sus celulares algún video que compartirán con familiares y amigos.

Por cierto, todo se respeta: nada de cruzar las calles por otro lugar que no sea una esquina, nada de dejar mochilas o bolsos cerca de un auto o camioneta (puede interpretarse como explosivo) y una falta de respeto a la autoridad puede convertirse en un problema.

 

Rumbo al Lejano Oeste

Dallas fue celeste y blanco estos días a pesar de que sus atractivos turísticos son escasos. Para refrescarse hay unas lagunas en las afueras de la ciudad, aunque la mayoría utiliza las albercas (piletas), sean propias o de algún establecimiento, aunque eso de socializar y compartir es más de la gran comunidad latina, el estadounidense (norteamericano está mal dicho desde lo conceptual, por más que sea la palabra más usada) es más de entretenerse puertas adentro sin tantas relaciones con los vecinos.

Por eso, luego de visitar desde lo alto la Reunión Tower y sus 171 metros de altura, de bailar jazz, blues o música country en Bishop distric Art (algo así como nuestro “Güemes”, la agenda de “perioturismo” hizo obligada la visita a Stock Yards, un pueblo ambientado como en el Far West de John Wayne. Allí pueden verse bares con puertas que se abren de par en par como en los tiempos de los cowboys, desfiles de ganados, rodeos, venta de sombreros y botas tejanas, espuelas y toda la comida del oeste, es decir, los big steak (hay de hasta 42 dólares por casi medio kilo) o las célebres costillas dulces que tienen casi medio metro, por la misma moneda. Ya salir a esos lugares el presupuesto se incrementa considerablemente, una hamburguesa con bebida ya puede superar los 20 o 25 dólares, lo mismo que algunas alitas de pollos rebosadas, o “crispy” como le llaman en estas latitudes.

Lo más impresionante es la variedad de cuero de las botas tejanas: hay de avestruz, de víbora pitón, de caimán, de vaca y hasta de jirafa. Defensores de los derechos de los animales, abstenerse.

Otra actividad deportiva para hacer es el Cornhole. Se trata de lanzamientos de bolsas de maíz a un tablero perpendicular que cuenta con un agujero en la cima, con la intención de embocarle la a distancia. De a poco va sumando adeptos al punto que ya hay una federación y buscarán profesionalizarlo en el futuro.

 

Por una entrada…

Y claro, la carnicería por una entrada continúa y es moneda corriente, por la oferta y la demanda como ley que impera en este país. “Maestro me piden dos lucas verdes por un partido de fase de grupo y eso fue lo que pagué por la final en Qatar”, nos cuenta Juan de Gualeguay, fiel seguidor de Argentina en los mundiales. ¿La estrategia? Muchos optarán por vender a los argentinos los boletos para el duelo ante Jordania, con la consigna de ahorrar de cara al duelo en Miami por los 16 avos  de final. Consejos financieros para aquellos que seguirán el equipo hasta la deseada final (tocamos madera), en caso de que se concrete (anulo mufa), por encima de que tomaron a la Copa del mundo como vacaciones o viaje familiar. Miami, por lo que se presume, será una locura.

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