Llaryora ensayó campaña desde la educación y el contraste con Nación
El gobernador Martín Llaryora encabezó ayer un acto donde repartió 2.430 notebooks a 114 escuelas de la ciudad de Córdoba, una actividad que terminó convirtiéndose en algo más que una postal de gestión. Tras varias semanas de una agenda atravesada por el femicidio de Agostina Vega y el caso Adorni, el gobernador volvió a refugiarse en uno de los terrenos donde el cordobesismo se siente más cómodo: la gestión activa y la defensa del Estado presente. Durante casi una hora, dio un discurso que puso a la educación como principal diferencial del modelo cordobés frente al escenario de ajuste que atraviesa el país.
Acompañado por el ministro de Educación, Horacio Ferreyra, el mandatario reivindicó las políticas provinciales que buscaron cubrir el vacío dejado por programas nacionales discontinuados, entre ellos Conectar Igualdad, y defendió la decisión de sostener e incluso profundizar inversiones educativas en un contexto de caída de recursos y ajuste fiscal. Así lo hará también este viernes, en Villa María, otra parada en esta etapa del programa de gestión.
Con un tono más cercano al que exhibía durante la campaña provincial del 2023 que al de los discursos institucionales de gestión, Llaryora alternó agradecimientos a directivos y docentes con definiciones políticas que, sin mencionar permanentemente a Javier Milei, apuntaron a contrastar dos formas de concebir el rol del Estado. “Nosotros hemos decidido que Córdoba no les preste atención a todas estas cosas. Ponerse a trabajar, cambiar, mejorar, innovar”, afirmó el gobernador, luego de enumerar recortes nacionales vinculados al financiamiento educativo y la caída de programas que anteriormente eran sostenidos por Nación.
A lo largo de su exposición insistió en que la provincia debe continuar avanzando aun cuando el contexto económico invite a la parálisis. “Están todas las excusas para no hacer nada, pero nosotros no paramos”, sostuvo. Y agregó: “Se preguntarán por qué en este tiempo de dificultades avanzamos con este ritmo de transformación y es porque sentimos sobre nuestras espaldas que Córdoba no para”.
La educación apareció así como una herramienta para ponderar el lugar de la movilidad social como un elemento identitario de la provincia. “Córdoba, si en algo nos distinguimos, fue por nuestra educación. Fue la educación pública la que nos dio una oportunidad a nosotros”, señaló, apelando incluso a su propia historia personal para defender el sistema educativo estatal. También reivindicó la expansión de jardines de tres años, la apertura de nuevas sedes universitarias y los indicadores educativos provinciales.
Sin recurrir a las críticas más duras que suele utilizar cuando habla de recursos o de la relación financiera con la Casa Rosada, el gobernador dejó varias referencias indirectas al rumbo nacional. Recordó que el programa TecnoPresente llegó para reemplazar el Conectar Igualdad que fue cortado por Nación y cuestionó una lógica de ajuste que impuso el modelo Milei, sin dejar de mencionar los meses consecutivos de caída de la coparticipación. “En el mundo se acompaña el desarrollo mientras acá se lo está recortando”, dijo.
En ese sentido, utilizó el caso de las escuelas rurales para diferenciarse con mayor claridad de una mirada economicista de la gestión. “En otro contexto educativo y con otros muchachos, no se sostendrían colegios rurales de seis o siete alumnos. Cuando hacen los números les dirán que no conviene. Nosotros hacemos los números, pero no con el Excel, sino pensando que ese hijo de tambero no tiene que ser analfabeto sino un potencial de desarrollo”, planteó con una definición que remitió al tono de campaña con el que construyó buena parte de su discurso antes de llegar al Panal.
En varios pasajes del discurso apareció una idea que atraviesa la estrategia política del oficialismo provincial desde hace años: la construcción de políticas públicas que trasciendan los ciclos electorales. “No son decisiones electoralistas. Es una estrategia de Estado”, dijo el mandatario, reforzando la idea al decir que “ninguna encuesta” le pide que la gestión vaya en ese sentido.
Pese a esto, el acto pareció presentarse como escenario justo para ensayar el tono que tomarán sus apariciones durante la campaña que se viene, con Córdoba como contracara del ajuste y la reducción del Estado. “No buscamos excusas, buscamos transformar”, afirmó. Y concluyó: “Si no lo hiciéramos así, Córdoba retrocedería y muchos chicos no tendrían oportunidad”.
La palabra no pareció casual. “Retroceder” es uno de los conceptos que históricamente mejor funcionó en las campañas cuando se busca poner en valor una gestión frente a una alternativa. Es por eso que, aunque todavía lejos del calendario electoral, el discurso dejó la sensación de que Llaryora ya empezó a ensayar el discurso con el que buscará defender su continuidad en 2027.