Interna UCR, con el departamento más “ordenado” que el provincial
La derrota del oficialismo radical en el Congreso partidario terminó de abrir un proceso interno que ya se intuía inevitable. El fracaso del intento por prorrogar los mandatos de las autoridades provinciales precipitó el camino hacia una elección y profundizó la grieta dentro de la UCR cordobesa. En el departamento Río Cuarto, sin embargo, aseguran que el escenario aparece bastante más "ordenado" y con mayores posibilidades de arribar a consensos.
"Nadie se va a quedar de brazos cruzados. Nadie tiene la vaca atada", resumió un dirigente consultado por Alfil para describir un escenario en el que todos los sectores pretenden participar del armado que viene. Aun así, distintas voces del radicalismo regional sostienen que existen condiciones para evitar una interna de alta intensidad. “Acá es más factible llegar a acuerdos”, aseguran.
Esa lectura responde, en parte, a una identidad partidaria que comenzó a consolidarse en los últimos meses. Sectores del storanismo, el rinsismo y el jurismo confluyen junto a los espacios más nuevos en una postura común de rechazo a cualquier acercamiento con La Libertad Avanza y plantean la necesidad de reconstruir un radicalismo con identidad propia. La salida de Gabriel Abrile terminó de clarificar ese escenario y dejó en minoría a quienes impulsaban una mayor cercanía con el espacio libertario.
La búsqueda de consensos, de todos modos, no implica ausencia de aspiraciones. En la previa del proceso interno ya reconocen que existen varios sectores interesados en conducir el Comité Departamental, que no tendría continuidad bajo la presidencia del intendente de Coronel Baigorria, Walter Perrone. "Todos van a jugar", repiten en la UCR local, aunque la expectativa es que esas pretensiones desemboquen en una lista de unidad.
Detrás de esa discusión también aparece una estrategia de largo plazo. Entre distintos dirigentes comenzó a tomar fuerza la idea de que Río Cuarto ciudad conduzca la reorganización partidaria del departamento y que ese proceso sirva como primer paso para reconstruir una alternativa competitiva de cara a las elecciones municipales de 2028. La apuesta apunta a volver a las bases. Más allá de las alianzas que puedan discutirse en el futuro —y con un límite explícito respecto de cualquier acuerdo con La Libertad Avanza—, el objetivo sería reconstruir una identidad propia que le permita al radicalismo volver a disputar el Palacio de Mójica con un proyecto genuinamente partidario.
El desenlace provincial inevitablemente condicionará ese armado. También habrá que observar qué posición adopta el deloredismo departamental, respaldado por intendentes como Roberto Casari y Romina Aguirre, mientras el cordobesismo sigue atento a una interna que también puede ofrecer nuevas incorporaciones. En las localidades más pequeñas, en cambio, prevalece una mirada pragmática. "Tenemos un puñado de delegados. ¿Mirá si vamos a convocar una elección por tan poco?", resumió un dirigente del interior sobre la negativa de los distritos chicos respecto a abrir sus centros de votación. En esa dirección parece avanzar la postura de la mayoría radical en el departamento, reflejando por qué, al menos por ahora, parece transitar un camino bastante más ordenado que el Comité Provincia.