Primavera radical: la interna pasó al 20 de septiembre
La Unión Cívica Radical de Córdoba dio este lunes un paso institucional clave. El Comité Provincia se reunió por la tarde, vía Zoom, y aprobó el calendario electoral para las internas de 2026, en una votación que reflejó la mayoría que hoy conserva el oficialismo dentro del partido.
La definición llegó después de que el radicalismo quedara a la espera de definiciones tras el rechazo a la prórroga del mandato de las autoridades actuales.
La prioridad del partido pasó a ser la normalización partidaria y la fijación de un cronograma que permita ordenar el proceso electoral.
El calendario aprobado establece como fechas centrales el 6 de agosto para el cierre de las alianzas de núcleos, el 11 de agosto para la presentación de listas y el 20 de septiembre para la realización de la elección interna.
Según pudo reconstruir Alfil, el objetivo inmediato ahora es conformar las mesas de diálogo con los distintos sectores internos para intentar construir una salida consensuada.
Sin embargo, en la UCR no hay todavía un verdadero clima de campaña. Predomina la idea de que alcanzar un acuerdo sería la opción más conveniente para evitar una interna desgastante, aunque las conversaciones siguen sin definiciones claras sobre cuál será el camino final.
En ese contexto, uno de los nombres que continúa sonando con mayor consenso es el del legislador radical Matías Gvozdenovich, actual presidente del bloque de la UCR en la Legislatura. Dirigentes de distintos espacios lo mencionan como una figura con experiencia de gestión interna y capacidad de diálogo, especialmente por el vínculo que mantiene con sectores diversos del radicalismo cordobés desde su rol parlamentario. Pero esta figura es parte y orgánica a la gestión actual.
No obstante, en el partido advierten que el debate no se agota en el nombre de quien pueda presidir la UCR. La discusión de fondo pasa por la construcción de mayorías políticas que permitan sostener una conducción con respaldo real.
En esa negociación aparecen como actores centrales los espacios referenciados en Luis Quiroga y Dante Rossi, cuyas figuras opositoras invitan a reconfigurar la negociación.
El maestrismo, por su parte, mantiene una posición diferenciada. El sector que responde a Ramón Mestre conserva una porción importante de representación interna y, según admiten dirigentes radicales, por el momento negocia por su cuenta y sin integrarse a alianzas con otros espacios.
La línea que predomina entre los dirigentes cercanos a Rodrigo de Loredo es que haya elecciones internas y que los votos definan la conducción, con la convicción de que cuentan con los votos para ganar, en base al trabajo territorial que sostiene el espacio.
“Que se cuenten los votos”, repiten en el entorno del oficialismo, donde consideran que la única manera de legitimar el poder partidario, la conducción y la “lapicera” que tomará las decisiones electorales del próximo año, es mediante una elección interna abierta y competitiva.
Con el calendario aprobado, el radicalismo cordobés ingresó formalmente en la etapa de normalización. La incógnita que queda por resolver es si esa normalización llegará por medio de un acuerdo político de unidad o mediante una interna que termine definiendo, voto por voto, quién conducirá a la UCR cordobesa.