El factor que ilusiona al llaryorismo de cara a la campaña en el interior
El calendario electoral todavía no está definido y en el Panal evitan hablar públicamente de candidaturas, fechas o estrategias. Sin embargo, puertas adentro del oficialismo provincial empieza a consolidarse una lectura sobre el punto de partida de Martín Llaryora hacia la pelea por la continuidad: para muchos, el escenario actual es más favorable con respecto al que enfrentó cuatro años atrás.
La comparación con 2023 aparece casi inevitable. Aquella campaña tuvo como principal desafío instalar a un dirigente que, aunque era figura reconocida del cordobesismo y llegaba como intendente de Córdoba, todavía era una figura con conocimiento dispar en buena parte del interior provincial. Hoy, según reconocen dirigentes que manejan mediciones privadas, esa barrera quedó atrás. “Hay zonas en donde no lo conocía nadie a Llaryora. Hoy está muy presente en cada obra que llevamos al interior”, resumen desde el oficialismo.
La lectura no pertenece solamente a quienes protagonizan la renovación del peronismo cordobés, quienes apuntan que la cara del gobernador está en todas partes y es bien ponderada por los vecinos del interior provincial. También coincide con dirigentes de la vieja guardia, aquellos que atravesaron buena parte del ciclo que tuvo como protagonistas a José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti y que conocen los movimientos electorales del interior. “A esta película ya la vimos”, señalan, incluso cuando el fenómeno libertario se presenta como un actor capaz de alterar las reglas tradicionales.
Entre tantos diagnósticos, el llaryorismo apuesta al nivel de conocimiento del gobernador para caminar la campaña en el interior provincial.
La otra cara de esa lectura tiene que ver con la oposición. En el oficialismo provincial sostienen que el principal desafío no está dentro de su espacio sino en los sectores que buscan construir una alternativa. “Al problema lo tienen otros”, repiten algunos dirigentes, en referencia al proceso de armado opositor de La Libertad Avanza con Gabriel Bornoroni, sin dudas el principal desafío electoral para el oficialismo.
Aunque el diputado libertario se muestra como el dirigente elegido por Milei para disputar Córdoba, en el peronismo sostienen que sus niveles de conocimiento todavía están lejos de los que tenía Luis Juez en la previa de la elección de 2023. La comparación no es menor: Juez llegó a la última elección provincial sin necesidad de instalación, mientras que el diputado libertario todavía atraviesa una etapa de construcción de imagen.
La expectativa opositora, según interpretan en el Panal, descansa en gran medida en la capacidad de Milei para transferir respaldo político a un candidato propio. La hipótesis que circula es que una eventual candidatura libertaria podría crecer rápidamente si el Presidente decide bajar a Córdoba y ordenar el voto de su electorado.
El oficialismo reconoce esa posibilidad, aunque apuesta a dos variables: el tiempo que resta hasta las urnas -que puede ser menos del necesario para la instalación de caras nuevas- y la evolución de la economía nacional. Sobre esto último, el llaryorismo considera que una mejora en los indicadores económicos podría fortalecer al Gobierno nacional, pero también advierten que una falta de resultados concretos podría impactar sobre la imagen presidencial.
A eso algunos suman otra posibilidad: que los acuerdos entre Córdoba y Nación terminen generando un escenario diferente al de una confrontación directa. Aunque desde La Libertad Avanza niegan cualquier posibilidad de entendimiento electoral con el Panal, en el oficialismo no descartan que la relación institucional pueda modificar el escenario.
“Aprendimos la lección”
Más allá del escenario nacional, una de las principales preocupaciones del oficialismo pasa por el armado propio. En el PJ recuerdan que la elección de 2023 dejó una enseñanza: la fragmentación interna en algunos distritos complicó la cosecha territorial. “Aprendimos la lección”, repiten dirigentes que ya trabajan en el ordenamiento de las estructuras locales.
El objetivo es evitar que municipios y comunas lleguen a la elección provincial divididos, con más de una boleta peronista en competencia. El interior vuelve a ser clave: regiones como el sur provincial, donde Llaryora perdió en 2023, ahora aparecen como territorios prioritarios de su estrategia.
La incógnita
La fecha de las elecciones provinciales sigue siendo uno de los grandes interrogantes dentro del oficialismo. Incluso en los círculos más cercanos al gobernador aseguran desconocer qué decisión analiza Llaryora. Mientras tanto, empiezan a crecer las especulaciones sobre un posible adelantamiento: la posibilidad de votar durante el primer cuatrimestre de 2027 aparece en algunas conversaciones internas. La estrategia tendría como objetivo separar la discusión provincial del calendario nacional y aprovechar un período en el que el Gobierno provincial puede exhibir gestión.
El verano aparece como una ventana favorable: la temporada turística permite mostrar obras, actividad económica, eventos vinculados a la economía naranja y presencia territorial. En el llaryorismo creen que esa exposición puede ser determinante. A diferencia de 2023, esta vez el gobernador no llega buscando que lo conozcan. Llega buscando que los cordobeses decidan si quieren que continúe.
Los servicios redujeron un 12% el poder de compra de los salarios
El costo de los servicios básicos tuvo un crecimiento superior al de los salarios y la inflación general, reduciendo el dinero disponible de los hogares, según un informe elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).
De acuerdo con el estudio “Changómetro”, entre diciembre de 2022 y julio de 2026, luego de pagar servicios como luz, gas, agua y transporte, de cada $100 mil de ingreso quedan disponibles $88 mil, lo que representa una pérdida del 12% del poder de compra. Desde FADA explicaron que el fenómeno se debe a que una porción cada vez mayor de los ingresos familiares queda destinada a cubrir gastos fijos.
El informe compara la evolución de los últimos cinco años y señala que los salarios aumentaron un 795%, la inflación acumulada alcanzó el 925%, mientras que los servicios registraron un incremento del 1210%.
El estudio analiza el denominado ingreso disponible, es decir, el dinero que queda luego de afrontar los gastos esenciales. Según las economistas de FADA, ese ingreso disponible actualmente es un 12% menor que en diciembre de 2022. “Es necesario que la actividad económica se recupere para que los trabajadores logren mejoras en los sueldos que les permitan afrontar los costos fijos de una mejor manera”, indicaron desde la entidad.