En el oficialismo y en la oposición, todo es incertidumbre
Martín Llaryora define más cambios en el Gabinete y se prepara para el tramo más demandante de su mandato, donde se definirá la nafta que tiene para conseguir el objetivo de la reelección en 2027. Pasó el femicidio de Agostina, pasó relativamente el escándalo Barrelier, pasó el Mundial, se sentó a ver cómo Rodrigo de Loredo trastabilló y tuvo que aceptar las internas en la UCR, y ubicó a su nuevo jefe de Gabinete, Manuel Calvo, junto a Diego Santilli en la Casa Rosada. Consiguió adelantos de coparticipación y ATN de Javier Milei y dejó correr la versión de la posibilidad de un acuerdo de mutua conveniencia con La Libertad Avanza para favorecer las respectivas reelecciones. Igual, todo es incertidumbre y no solo en el cordobesismo.
La foto que reunió el martes a Luis Juez, Gabriel Bornoroni y Santilli fue un intento de frenar la narrativa del Panal solicitado por el diputado jefe del bloque libertario. Va a tener que pasar un tiempo largo para que De Loredo se sume a esa foto, si se suma. El radical recibió en su casa anteanoche y anoche a legisladores e intendentes boinablancas de cara a la interna del 20 de septiembre que le planteó el sector que rechaza un acuerdo con La Libertad Avanza para las elecciones provinciales del año que viene y busca un frente menos libertario para enfrentar a Llaryora. De Loredo sí quiere el acuerdo con los violetas, pero su plan A sigue siendo él el candidato a gobernador. Bornoroni y Juez suelen decir que para hablar en serio con De Loredo sobre el futuro, hay que esperar que se defina la interna radical, y el exdiputado, mal que le pese porque lo partidario le genera muchas dudas y hasta fantasea con una definitiva camiseta violeta, se está ocupando de eso. El Panal sigue de cerca el proceso que lo tiene interesado desde aquel Congreso virtual donde se votó la no prórroga de Marcos Ferrer como presidente.
Luego de que resonaran varios nombres, Llaryora espera la respuesta de Fernando Sibilla, ex Fadea y ex secretario de Industria durante el gobierno de Juan Schiaretti, para ocupar el Ministerio de Industria y Producción. Los llaryoristas advierten que no será el último de los cambios de la tanda que comenzó con el ascenso de Calvo a la jefatura de Gabinete y la designación de Gustavo Brandan como secretario de Gobierno. Los que están más cerca del mandamás advierten que el verdadero movimiento político de Llaryora no fue Calvo sino la llegada de Brandán a Gobierno y al manejo de los intendentes.
En lo que viene, el oficialismo tiene otros intereses. A una semana de las entrevistas a los candidatos a juez electoral en el Consejo de la Magistratura, dos nombres se perfilan como los ideales a los ojos del Panal: Carlos García, ex relator de la Fiscalía de Estado y con cargo en la de Córdoba, y el juez de San Francisco Carlos Viramonte. Guillermo Arias, el actual secretario legislativo de la Unicameral, y Jimena Garzón, del Ministerio de Justicia provincial, son otros dos nombres que suscitan interés. Las entrevistas son el 4 y 5 de agosto. El 6 de agosto se reúne el Jury de Enjuiciamiento que preside la legisladora oficializa Julieta Rinaldi, y se empieza a definir la suerte del fiscal Iván Ferreyra, el que dejó libre a Barrelier, el femicida de Agostina, en un caso de aparente secuestro y violencia de género, unos meses antes del ataque a la adolescente. Las espinosas conexiones del sujeto con sectores del oficialismo municipal se van a reeditar.
El llaryorismo metabolizó la foto de Bornoroni, Juez y Santilli y luego de haber dejado circular, y fomentado, la versión del entendimiento de mutua conveniencia política con Milei, aplicó paños fríos a la relación con la Casa Rosada. “Lo que buscamos es que las dos gestiones se ayuden con soluciones institucionales para Córdoba", refritan. “Una convivencia que nos permita mostrar que las dos gestiones trabajan para solucionar los problemas a los cordobeses”, insisten en el entorno del mandamás.
Pero lo único estable es la incertidumbre. Con los números que maneja hoy en cuanto a intención de voto, el oficialismo necesita que en la provincia haya tres listas competitivas para caminar con más tranquilidad al 2027 o, en todo caso, acuerdos para regular la intensidad de la apuesta opositora en Córdoba. Milei, si no repunta luego del último informe de la caída de la confianza sobre su gobierno, también va a necesitar tres listas con volumen de votos para asegurarse la reelección. Algunos creen que que Schiaretti no le garantiza nada a Milei y que Llaryora no va poder jugar con esa carta. El expresidente no solo no le quita votos a Axel Kicillof, sino que daña al León en Córdoba, distrito clave. “Milei necesita un tercer candidato pero que sea más peronista”, razonan y dejan la pelota picando. Con Santilli y los Menem, los armadores detrás de Karina Milei, enfocados estrictamente en lograr el segundo mandato del León, nadie en el mundo libertario, ni en el juecismo, y menos De Loredo, puede asegurar qué rol jugará Córdoba y Llaryora frente a los intereses de la Rosada. Con o sin fotos.